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martes, 18 de abril de 2017

11° Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional: Fábrica del saber

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


Del 11 al 18 de abril, 2017 / De 11:00 a 19:00 horas / Promotor: Secretaría de Cultura de la CDMX, 
Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Cuando el narrador de la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco, ingresa por vez primera la biblioteca de la abadía comenta: “Tal como apareció ante mis ojos, en aquella hora de la tarde, me pareció una alegre fábrica del saber”. Una sensación similar genera en los visitantes el 11° Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional.


No se trata sólo de una compraventa de volúmenes a muy buen precio en doscientos treintaiún stands, sino además un conjunto de actividades paralelas cuya numeralia impresiona: ciento veinte horas de animación de lectura, treinta charlas, veinticuatro conciertos, cincuenta talleres para niños, además de préstamo y trueque de libros.

En esta ocasión, el foro de la planta baja lleva el nombre de Sergio González Rodríguez, autor de Huesos en el desierto (2002), El hombre sin cabeza (2009) y Los 43 de Iguala (2015), entre otros textos. En el pasillo del segundo nivel está el Centro de Lectura Juan Bañuelos, en honor al poeta chiapaneco. Asimismo, al pie de la escalinata exterior se colocó el Foro Plata Quemada, título de la novela policial del argentino Ricardo Piglia. Los tres autores fallecidos en 2017.
También hay homenajes a escritores célebres como Juan Rulfo en el centenario de su nacimiento y Gabriel García Márquez, quien hace cincuenta años publicó Cien años de soledad. Además se cumple medio siglo de la aparición de La ley de Herodes, de Jorge Ibargüengoitia, y de los poemarios Blanco de Octavio Paz y Anagnórisis de Tomás Segovia; para analizar estos últimos tres títulos hay pláticas de Ignacio Trejo Fuentes, Gabriel Bernal Granados y el dúo José María Espinasa y Víctor Manuel Mendiola, respectivamente.
Cien años de soledad tiene un maratón de lectura con la participación de jóvenes del Programa Prepa Sí y público en general. Cada uno de ellos lee durante seis minutos y recibe como obsequio un ejemplar de la novela (Editorial Diana). A un costado, ocho caricaturistas realizan dibujos inspirados en esa obra del colombiano y en Pedro Páramo, de Rulfo: Luis Fernando, Edú Molina, Cintia Bolio, Jimena Sánchez, Juanele, Frik, Augusto Mora y Omar Estévez; esos trabajos serán publicados por la editorial Resistencia en un par de libros.
Mientras algunos asistentes escuchan que “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”, otros ven la destreza de los moneros con sus lápices, estilógrafos, plumones, lapiceros y puntillas.
Tanto el nacido en Aracataca como el de Sayula también son evocados en varias charlas durante el Remate, donde se llega a plantear la hipótesis de que Macondo y Comala son mundos interconectados, tal como sucede con los ilustradores en el Foro Sergio González Rodríguez.
Mientras ese Foro se convierte en una burbuja donde fluyen toda clase de ideas —incluso kits de supervivencia literaria—, cientos de personas recorren los stands en busca no sólo de literatura sino de múltiples disciplinas sociales y científicas. No faltan los pequeñines que se deslumbran con la gran variedad de volúmenes editados para ellos y con las múltiples actividades en que pueden participar como espectadores o metiendo las manos y el corazón: escuchan con arrobo a los cuentacuentos, participan en talleres, pintan o leen. Otros se enteran del viaje redondo entre México y Canadá de las mariposas monarca y mediante un curso toman conciencia de la necesidad de preservar su hábitat.
La oferta para chicos y grandes es tan variada como los títulos: Ajedrez infantil, Caballo de fuego, Cómo hacer que alguien se enamore de ti en 90 minutos… o menos, Canciones para niños, José Revueltas. Obra reunida, Obra completa de Mariano Azuela, Guía del alcohólico en recuperación, Mis padres envejecen, El diccionario de Armando Hoyos.
Están presentes grupos editoriales poderosos como Penguin Random House, Planeta, Fondo de Cultura Económica, y pequeñas empresas que se han ganado ya un lugar en la mente del público como Algarabía, Siglo XXI o Cuartoscuro. Los bellos nombres de algunas editoriales evocan por sí mismos mundos por descubrir: Alejandría, Alfa-Omega, Almadía, Clío, El Punto Sobre La i, Esfinge, Éverest, Goliardos, El Milagro, Letra por Letra, Los Bastardos de la Uva, Muerte Querida, Nada Editores, Nirvana, Quinto Sol, Raya en el Agua, etcétera.
En el último stand del segundo piso, que ostenta el número 231, el historietista Augusto Mora firma uno de sus libros y lo dedica a la señora Jovita, además de añadir un simpático dibujo que deja complacida a la compradora. Él cuenta que vio una convocatoria en internet, hizo su solicitud, fue aceptado y así de fácil entró al 11° Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
La gente (trece mil el primer día, veinte mil el Jueves Santo) sale del recinto con pequeñas y grandes bolsas con sus respectivos tesoros. Una estadounidense adquirió veinticinco ejemplares para la biblioteca que ella y otras de sus paisanas apoyan en San Agustinillo, Oaxaca; se gastó apenas mil pesos. No falta el que se va a su casa con una maleta retacada de ejemplares; no la carga, la arrastra, porque el saber viaja sobre ruedas.

Del OMAN al teclado portátil
Durante el 11° Remate de Libros la oferta musical es rica y variada. Sin duda, el platillo principal son los dos conciertos gratuitos del Órgano Monumental del Auditorio Nacional, todos los días excepto el Viernes Santo, a las 15:30 y 17:30 horas, a cargo de Víctor Urbán, instrumentista titular del OMAN, además de Marco Ángel Sánchez y Josefina Aldana.
El día de la inauguración, en la segunda función, Marco Ángel Sánchez interpreta música de Johann Sebastian Bach, Charles Marie Widor, Sigfrid Karg-Elert, Léon Boëllman y Louis Vierne. Al finalizar su participación, invita a los asistentes a subir al escenario para que se tomen fotos junto al instrumento de trescientas cinco teclas. También responde preguntas de la gente que quiere saber su edad (treinta años) y cómo fue que se convirtió en organista: “En mi familia no hay músicos, pero sí muchos melómanos, así que crecí en un ambiente propicio. A los ocho años empecé a estudiar piano, y órgano a los quince. Desde entonces no lo he dejado y me apasiona”.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Afuera de la sala también hay sonidos armónicos por todos lados. En el Foro Sergio González Rodríguez se presentan conciertos y “palomazos” de música y literatura; y no se diga en el Foro Plata Quemada, creado exprofeso para recibir y despedir al público del viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de abril con grupos que animan las jornadas con toda clase de géneros musicales.
No hay duda de que no es con sangre, sino con música, que la letra entra. (F.F.)




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