sábado, 4 de marzo de 2017

La Original Banda El Limón: Una pandilla de locos enamorados

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


4 de marzo, 2017 / Función única / 2:45 hrs. de duración /
 Promotor: Kartisim, S. de R.L. de C.V. 

Alejandro González Castillo
Son dieciséis quienes sobrevuelan la Ciudad de México en avión y, adormilados, antes de que el capitán de la nave anuncie el aterrizaje, confiesan a la cámara que se encuentran ansiosos por pisar el suelo para así presentarse en el Auditorio Nacional. El video que en las pantallas de dicho recinto se proyecta es detenido una vez que Gerardo Sánchez y Lorenzo Méndez aparecen bajo reflectores para darle la bienvenida al público: “Muchísimas gracias por acompañarnos, por su apoyo incondicional durante cincuenta y dos años de carrera. Esta noche es para ustedes, así que pásenla de lo mejor”.


Clarinetes, trombones, tubas y percusiones acompañan al par de cantantes, quienes de entrada se muestran curiosos por saber cuántas solteras aplauden y cuántas más olvidaron pedir permiso a su marido con tal de hoy cantar “Mañana se lo digo”. Sin embargo, los intérpretes también piden que “levanten la mano los mandilones” para después celebrar que existan “compas que no se dejan que los mande su vieja”. Un eco gozoso encuentra cauce cuando miles escuchan la confesión de Lorenzo hacia Gerardo: “Fíjese compadre que vengo triste porque me dejó mi vieja. Ella es bien interesada, cuando yo creo que el amor de los pobres es el más bonito”.

Pero no todo es desgracia en el temario de los de Sinaloa, quienes celebran que haya mujeres que no necesitan de perfumes caros para “volvernos locos”. De hecho, duda no cabe: los autores de “Me muero por ella”, sonrientes, extravían la razón por las féminas todas, sin discriminación de por medio. Se trata, pues, de una pandilla de apasionados que no teme decir “nos vale que nos digan locos si nos enamoramos”; una sentencia arrojada al tiempo que ocho bailarinas de coquetas faldas hacen acto de presencia para operar, según los cantantes explican, como el “taquito de ojo” del menú. 
Y ya que la carta es puesta sobre la mesa, los de las botas recurren a “Hambre”, un tema extraído de su más reciente álbum, El mayor de mis antojos, para reflexionar respecto al estado de su apetito: “¿a poco no se antoja un abrazo tierno, como de osito de peluche, uno de esos abrazos de piel a piel, bien fuertes?”. La respuesta de la audiencia indica que la idea no le parece mala, de modo que acude a “Derecho de antigüedad” para recordar, no sin cierta pena, esos apapachos que camino al olvido andan para luego escuchar a Kalimba, el primer invitado de la velada, interpretar “A mi manera”.
Mane de la Parra es el siguiente en ser presentado a ritmo de cumbia. Y aunque es Edith Márquez la siguiente al micrófono —“una de las voces más privilegiadas de México”, alude Méndez—, es la pequeña hija de éste la que los aplausos más fuertes se lleva una vez que sube al escenario para que su progenitor le dedique, con lágrimas en las mejillas, “Si pudiera”. Entre asientos, Salvador Lizárraga recibe entonces el calor de los reflectores al ser anunciado como el director musical de una banda que, de pronto, se fusiona con un mariachi para ponerse a tono con unas de José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel. 
Ya antes los ejecutantes habían disfrazado de bachata “El mejor perfume” y aderezado con aguachile el clásico de Nazareth “Love hurts”; sin embargo, la nueva mezcla resulta inusitada, pues el apabullante sonido de la tuba opaca al guitarrón y la tambora dota de pirotecnia rítmica a las rancheras que pasan lista. Luego, los norteños despiden a los charros y acuden a la cadencia del mambo para generar una especie de swing tropical y alguna clase de norteña cubana con los números cinco y ocho como títulos; injertos que obligan a considerar que Dámaso Pérez Prado nació en El Limón de los Peraza, la tierra de los músicos limoneros. 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Los gritos de “¡ay, ay, ay, mamá por Dios!” indican que “El sinaloense” ha llegado y, con éste, el final del concierto. Apuradas, algunas parejas se levantan de su asiento para zapatear por última vez mientras algunos más, colocando índice y pulgar entre comisuras, ambientan la despedida emulando con silbidos el despegue celebratorio de esos chifladores que en las fiestas parroquiales rara vez se ausentan. “Pa, papiri, pa”, canturrea el resto al tiempo que, sin soltar a su pareja de la cintura, medita con profundidad dónde será posible seguir la fiesta. 

Un punto y aparte 
Juan Luis Barboza Lizárraga. “Definitivamente es un orgullo para nosotros estar en el Auditorio Nacional. Nos sentimos muy satisfechos de todo lo que hemos hecho, de todo lo que hemos logrado a lo largo de nuestra historia. Hemos tenido la oportunidad de presentarnos en el zócalo capitalino, por ejemplo, con un lleno total; pero hablar del Auditorio Nacional significa referirse a un punto y aparte. Por eso estamos encantados de la vida, muy agradecidos por presentarnos en este gran recinto”. 
Lorenzo Méndez. “Así es. Hace dos años estuvimos en el zócalo de la CDMX celebrando cincuenta años de carrera. Y claro, nos hemos presentado igualmente en muchos auditorios grandes y diversos palenques, pero el Auditorio Nacional es especial. Y, pues nada, es algo increíble lograr estar aquí, es algo impresionante conseguir esto. Se trata de algo que siempre hemos soñado y bueno, finalmente lo estamos cumpliendo”.
Carlos Antonio Lizárraga. “Y llegamos a este punto tras vivir altas y bajas. Muchas circunstancias de las cuales hemos salido adelante. Gracias a Dios, somos muy unidos. Porque eso fue lo que nos enseñó don Salvador Lizárraga, a nunca dejar de apoyarnos. ¿Qué le podemos decir al público tan cálido que tenemos y viene a vernos? Gracias, gracias por estar al pendiente de nosotros”. (A.G.C.

Programa
Sal de mi vida / Que me digan loco / Abeja reina / La original / Amor de los pobres / No me dolió / Hambre / Primer lugar / Fin de semana / El mejor perfume / Me muero por ella / Ya me cansé / El mayor de mis antojos / Mayor de edad / A mi manera (con Kalimba) / Pégame / Di que regresarás / Derecho de antigüedad / Mañana se lo digo / El chiroteo / Como dice el dicho (con Mane de la Parra) / La pollera colorada / Love hurts / Si pudiera / Mañana es para siempre / Hasta mi último día / Zacatillo / El destino - Te llegará mi olvido (con Edith Márquez) / Qué se te olvidó / Cómo le haré para olvidarte / El mariachi loco / Bohemio de afición / Te sigo amando / Si nos dejan / El rey / Necesito una compañera / Si no te hubieras ido / Tu cárcel / Mambo limón / Mambo No. 8 / Mambo No. 5 / Pelotero a la bola / El sinaloense.


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