sábado, 25 de marzo de 2017

Idomeneo: La mano de James Levine



Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York, en pantalla gigante de alta definición. Temporada 2016-2017 / Función única / 25 de marzo, 2017 /
4:25 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Nadie dice que la función de hoy es un homenaje a James Levine, pero la transmisión vía satélite gira en torno al hombre que lleva la batuta en el foso. Las cámaras lo muestran varias veces en su tarea y, durante los intermedios, los cantantes se refieren a él con respeto y admiración.
Antes del primer acorde, el presentador Eric Owens señala que Levine dirigió Idomeneo por vez primera en 1982, con Plácido Domingo como el rey de Creta. Hoy, ese papel le corresponde al tenor Matthew Polenzani, quien tiene una voz poderosa y gran presencia escénica; su actuación encandila de principio a fin al público de Nueva York, pero destaca una ovación luego de “Fuor del mar”, tan larga que interrumpe el flujo de la acción.
En la ópera de Mozart, con libreto del abad Giambattista Varesco, se cuenta que, luego de varios años de ausencia, Idomeneo regresa de Troya y se encuentra con varias novedades. Una de ellas es que su hijo Idamante (Alice Coote, mezzosoprano) se ha enamorado de la prisionera troyana Ilia (Nadine Sierra, soprano). Lo peor del caso es que en Creta también está la princesa Electra (Elza van den Heever, soprano) y quiere conquistar a Idamante. La hija de Agamenón está en esa isla porque ha huido de Argos luego de asesinar a su madre, Clitemnestra.
Ese embrollo amoroso no tiene la menor importancia comparado con el verdadero problema al que se enfrenta Idomeneo. No se lo ha dicho a nadie, pero al regresar de la guerra su embarcación estuvo a punto de naufragar en medio de una terrible tormenta. Para calmar al dios Neptuno le prometió que, llegando a Creta, mataría en sacrificio a la primera persona que se encontrara en la playa. Para su mala fortuna, se topó con Idamante.
Idomeneo se niega a cumplir su promesa y Neptuno se ensaña con la población cretense. El rey dobla las manos y, cuando está a punto de matar a su hijo con una espada, Ilia lo detiene y se ofrece como víctima para salvar a su amado. Ante un acto humano tan conmovedor, Neptuno decide perdonar la afrenta y le perdona la vida a Idamante, quien se convierte en nuevo rey.
En la tradicional charla previa del Lunario, el maestro Sergio Vela había dicho con buen humor que la resolución del drama provoca el famoso “patatús” de la despechada Electra. Elza van den Heever interpreta con virtuosismo “D’Oreste e d’Aiace” y también se gana interminables palmas al término de esa aria.
El papel de Idamante fue escrito por Mozart para castrato y en la actualidad es interpretado por mezzosopranos. La británica Alice Coote lo ejecuta con sobriedad y con un gesto adusto que no abandona ni en los pocos momentos de felicidad; el personaje se la pasa preocupado, pensando equivocadamente que su padre ya no lo quiere.
Con sus tiernos treinta años, Nadine Sierra se muestra como una dulce Ilia que alcanza las notas altas con gran facilidad. El barítono Alan Opie luce la voz más potente del elenco como Arbace, el consejero del rey. El coro del Met juega un rol importante porque da voz a los prisioneros troyanos y al pueblo cretense.
La añeja producción es de Jean-Pierre Ponnelle (1932-1988). Destaca la imagen constante de Neptuno que se proyecta al fondo en un gran bastidor, mientras los personajes se mueven entre restos de columnas griegas.
Durante las entrevistas, Matthew Polenzani dice que “James Levine está físicamente en el foso, pero en realidad está todo el tiempo con nosotros en el escenario”. Elza van den Heever comenta que el de la batuta “es un hombre muy positivo, lleno de sabiduría, bondad y generosidad”. Eric Owens: “Levine no sólo es el director de la orquesta, también es el director de los cantantes”.
Ante la ausencia de Jean-Pierre Ponnelle, la dirección general corre a cargo de David Kneuss, pero es Levine quien se lleva carretadas de aplausos al término de la función. Desde su silla de ruedas agradece en nombre de la orquesta y manda abrazos y besos para el público presente en Manhattan y para quienes también lo admiran en el mundo a través de las pantallas.

La más ambiciosa
• Mozart escribió Idomeneo a petición del príncipe Carlos Teodoro, mecenas de la Orquesta de Mannheim, la mejor del siglo XVIII. A sabiendas de eso, el compositor creó una ópera de gran complejidad instrumental. El estreno fue el 29 de enero de 1781, en el Teatro de la Corte de Múnich, Alemania. En 1988 Francisco Araiza encabezó el elenco en el único montaje que se ha hecho en México, en el Palacio de Bellas Artes.
• En opinión del maestro Sergio Vela, “Idomeneo es la primera gran ópera de Mozart y la más ambiciosa de todas”. Luego vendrían El rapto en el serrallo, Las bodas de Fígaro, Don Giovanni, Cosi fan tutte, La clemencia de Tito y La flauta mágica.
• Mozart compuso esta ópera a los veinticuatro años, en el momento en que se alejaba de la tutela de su padre, quien fue su único maestro. El argumento de Idomeneo refleja de alguna manera ese pasaje biográfico del genio de Salzburgo.
• Para el final de la ópera, Mozart compuso un ballet de veinte minutos que casi nunca se incluye en las representaciones actuales. El Met también prescindió de ese segmento. (F.F.)

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