sábado, 11 de febrero de 2017

Rocío Banquells: La modestia de una diva

 Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Cabaret Lunario presenta / 11 de febrero, 2017 / Función única / 2:05 hrs. de duración /
 Promotor: Sergio Gabriel Producciones S.A. de C.V.

David Cortés
Elegancia, espectacularidad. Dos, entre otras, de las razones para recuperar el fasto de la vida nocturna; par de argumentos que hoy se dan cita aquí para rememorar una época de oro de la vida noctámbula de la Ciudad de México y tratar de recuperarle el gusto a la noche.


La convocante es un personaje fundamental de la cultura popular. Atravesó la década de los ochenta con una estela de éxitos, puso pie en las telenovelas ⎯entre ellas Los ricos también lloran y La fiera⎯ y sus papeles de villana aún concitan odios. Por si fuera poco, sus versiones al español de temas popularizados en Broadway también dejaron fuerte impronta.

No obstante estas cartas credenciales, Rocío Banquells sube con modestia al escenario, antecedida por una majestuosa introducción, grandilocuente, de tonos épicos con los que da la bienvenida a sus fans e inicia, acompañada por un cuarteto y coristas, esta velada de cabaret.
La primera parte la dedica a sus temas más populares y recordados. Los arreglos permiten ajustar el reloj a los tiempos actuales, los modernizan e imprimen un poco de vértigo en donde antaño imperaba un ritmo más lento. La cantante se entrega con energía, recuerda esa firmeza de carácter de la cual hiciera gala en la pantalla chica, pero sobre todo su voz de soprano se escucha potente, sin fisuras. ¿Quién, mejor que ella, podría dar vida a “La bella y la bestia” o “No llores por mí Argentina?”.
La Banquells crea un espacio íntimo, mismo que refuerza cuando baja del escenario y pasea entre las mesas. Se toma selfies, recibe besos, se deja querer; las demostraciones de cariño y afecto de parte de sus seguidores son contantes, pero  jamás pierde una nota ni olvida estrofa alguna. 
La segunda parte del set crece en intensidad. Acompañada del Mariachi Juvenil Azteca hace un recorrido por melodías de Tomas Méndez, Cuco Sánchez ⎯pregunta quién se sabe una y conforme el público menciona un título, ella entona a capella un par de versos⎯, José Alfredo Jiménez, de quien no olvida contar cómo nació “El rey”. En “Cielo rojo” cede el micrófono a Lucía Méndez, quien sube a interpretarla, pero luego de tal muestra de generosidad retoma el paso. Su voz enciende los ánimos, continuamente grita “¡Viva México!” y la respuesta es total, sobre todo porque en la atmósfera se advierte ese sentimiento nacionalista que en días recientes se ha posicionado en muchos mexicanos.
 
 Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
El encore nos devuelve la otra cara de la moneda, cuando interpreta “Luna mágica” en su versión ranchera; lo hace con un aplomo que luego de dos horas sorprende a los asistentes, quienes, satisfechos, la despiden con una ovación de pie. 

Programa
Este hombre no se toca / Coincidir / No soy una muñeca / Estúpido / Con él / Medley: Prisionera de amor - Pudo ser amor - Escucha el infinito - Dentro / La bella y la bestia (con Manuel David) / No llores por mí Argentina / Luna mágica / Abrázame / Va todo al ganador / La noche y tú / Si nos dejan / Libro abierto / Cielo rojo (Lucía Méndez) / Fallaste corazón / Basta ya / Cucurrucucú paloma / Échame a mí la culpa / Canción mixteca / El rey / Luna mágica.



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