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jueves, 9 de febrero de 2017

El David Aguilar: Silbido libre de verdad

 Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

En concierto / 9 de febrero, 2017 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Business Development Argo, S.A de C.V. 
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David Cortés
El David Aguilar hace una rápida genuflexión, aprisiona su guitarra, la rasga, hace un conteo y a su señal el cuarteto que lo acompaña (Daniel Zepeda, batería; Federico Sánchez, guitarra; Raúl Castaños, bajo; y Pere George, percusiones) acomete con alegría una canción en cuyo puente su autor aprovecha para silbar. Casi al final de la misma vuelve a chiflar, como habrá de hacerlo continuamente a lo largo de la noche.


Oriundo de Sinaloa, el compositor llega al Lunario a presentar, “por adelantado”, Siguiente, su séptima producción discográfica, una placa en donde el ganador de la Beca María Grever para Composición de Canción Popular Mexicana, en la primera edición, reafirma el propósito de hacer un canción sin ataduras, búsqueda que dejó asentada en un texto nacido de su pluma y que se incluye en el volumen Músicos en la Ciudad de México: “Se respira la posibilidad de una canción globalizada que toma de muchas partes elementos diversos, tanto técnicos como creativos, para propagarse sin rutas específicas… Y si lo que nos gusta es la canción y hay acceso a la música de todo el mundo desde hace décadas, hoy más que nunca, ¿por qué privarnos de forjar una canción libre, libre de verdad?”.

Fiel a ese principio, el cantautor recurre a lo que se ajuste a sus temas y esto puede ser lo mismo una cumbia (aunque pervertida), que un rock and roll o una rumba. En el libro del sinaloense la palabra imposible no existe; apela a diferentes fusiones, mezcla sin preguntarse por la pertinencia de las mismas y tiene como único juez de su trabajo a sus propias composiciones: si éstas demandan un poco de bossa nova (como en “Estatua”) o un sutil solo de guitarra, es lo que contendrán.
También se le da la vena romántica, pero cuando el momento llega lo encara únicamente con su instrumento acústico; entonces el recinto se reduce, adquiere la intimidad de un pequeño bar y en el medio su cálida voz se convierte en susurro que desgrana lentamente las palabras y las lanza al aire, a la espera de que éstas toquen, se hundan en ese corazón receptivo y ansioso de ser reconfortado.
Aguilar, quien recalca que sus raíces “tienen que ver más con nuestras decisiones que con nuestras circunstancias”, es ingenioso, construye una letra en desorden, usa el fin de unos vocablos como el comienzo de otros nuevos, canta a un abuelo cuyas aventuras se antojan sacadas de un cómic, increpa al poder y silba sin importar si la ocasión es triste, seria o festiva. 
 Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Todo eso deja en el ambiente cuando finalmente dice adiós y permite que el silencio se apodere de la noche, aunque no, allá en la lejanía se alcanza a escuchar con nitidez su sempiterno intento por emular el gorjeo de las aves.

Programa
Intro / Embrujo / Frente a tus ojos / Polvo de corazón / Aves de agua / Desacreditación del poder / Meteorito / Era mi abuelo / Rosa encendida (con Ampersan) / Despierta / Aliada / Carolina / Criatura / Los árboles / Desordenada canción la / Eco (con Loli Molina) / Antenas al porvenir / Estatua (con Leonel Soto y Miguel Inzunza) / La de la libélula / Cumbia de la bici.




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