viernes, 27 de enero de 2017

DLD: Tips para cruzar Paseo de la Reforma




Futura en concierto / 27 de enero y 4 de febrero, 2017 / Dos funciones / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Ocesa Promotora S.A. de C.V.


David Cortés
Una sección de cuerdas habla de que, la de hoy, es una noche especial. No es la primera vez que DLD pisa este recinto, pero llegar aquí otra vez ha sido un continuo cuesta arriba. La Camerata Metropolitana, dirigida por Felipe Pérez Santiago, genera una atmósfera suave, tenue y los integrantes de la banda salen uno a uno, toman sus instrumentos y se unen a la cauda de sonidos que hace un par de minutos ha iniciado.

El tema es como una metáfora de la vida de la agrupación, un arranque paulatino que parece no despuntar, pero luego adquiere la fuerza de un bólido. Extraño resulta que sin ser un colectivo experimental, les haya tomado mucho tiempo alcanzar la cima. Tal vez por ello, ahora que están aquí, lo disfrutan con creces y no sólo eso, también transmiten ese gozo, el gusto que han logrado plasmar en sus más recientes producciones (Primario, 2012; Futura, 2015), mismas que les han allegado nuevos y numerosos fans.

Así, apenas comenzado el set, el lugar es ya un volcán; violines y cellos se escuchan vigorosos; lejos de pelear con bajo, guitarra o batería, parecen colarse en los intersticios, llenar los espacios y conseguir no sólo acompañar, sino también imprimir un toque nuevo a las canciones del quinteto, nada extraño si consideramos que los arreglos estuvieron a cargo de Pérez Santiago, quien además de hacer lo mismo para Rock en tu idioma sinfónico, es un rockero confeso.
Luego de la energética acometida de la Camerata, que alcanza en “Noches de vinil” uno de sus puntos más altos, los cinco (Francisco Familiar, voz, guitarra; Edgar PJ Hansen, bajo; Erik Neville, guitarra; Keno Rivero, batería; y Sergio Vela, teclados) se quedan solos para encarar “Arsénico”, una composición en la cual el bajo es reptante, uno que lacera y le pone mucha suciedad y toques funk, piso sobre el cual la guitarra despliega un solo vibrante y ácido. 
Conforme la noche avanza, cual si fuera un blockbuster, DLD no deja nada en pie. Detrás de ese sonido aparentemente amable e inocente, en realidad se esconde un tándem que en directo se torna explosivo. Cierto, en la base hay una buena dosis de pop, pero la manera en la que mezclan ésta con el rock, el rol del bajo que es muy robusto, fuerte y de un sonido gordo, da a las composiciones un matiz que por instantes oscila hacia lo bailable y en otras lo inclina más a la dureza del hard rock. 
Cuando aparecen Dr. Shenka y Missael Oseguera de Panteón Rococó como invitados, el sitio se cimbra. No han llegado a la mitad de la noche, pero ya han logrado una cuota muy alta de intensidad; el grupo no sólo se escucha potente, también muy compacto, atrás quedaron los días aciagos, los momentos de incertidumbre cuando a unos días de una importante presentación en este mismo lugar, muriera Arturo Rojas Doppler, su tecladista ⎯una foto de él se encuentra frente al teclado de Vela⎯, a quien dedican “Reencuentro”.
“Muchas gracias por regalarnos un poco de su tiempo”, dice Fernando Familiar y eso funciona como señal para encender todavía más a su público. Es poco lo que habla el frontman, pero cualquiera de sus gestos obtiene como retroalimentación muestras de histeria, mismas que los sorprenden y cuando las cámaras muestran sus rostros en las pantallas, es advertible su emoción.
Próximos a cumplir veinte años de carrera, pertenecen a una generación que se formó con los temas de bandas que a finales de los noventa rompieron el dique de silencio en el cual había vivido por años el rock mexicano (Caifanes, Bon y los Enemigos del Silencio, Fobia). Por eso, la presencia de Sabo Romo, quien sube a percutir las cuerdas del bajo como si quisiera destrozarlas, es recibida con entusiasmo. La frase que el invitado les dirige cuando abandona el escenario, bien puede sintetizar el significado de la noche para los oriundos de Ciudad Satélite: “Les tomó muchos años, pero lograron cruzar Paseo de la Reforma”.

Cronología
1998. En noviembre se forma el grupo y lo bautizan con el nombre de Dildo.
2002. Obtienen el segundo lugar en el certamen Rastreo de bandas, organizado por una radiodifusora de la Ciudad de México.
2003. Graban su debut discográfico, placa epónima de la que se desprenden los sencillos “Noches de vinil”, “Arsénico”, “Pagarás” y “Loco corazón”.
2005. Con cinco temas inéditos y nueve registrados en vivo, aparece Modjo.
2007. Para evitar problemas de índole legal, cambian su nombre a DLD. Lanzan su tercer álbum: Ventura.
2009. Las canciones “Por siempre”, “La llamada” y “Se va” son la punta de lanza de Por encima, su cuarto álbum.
2012. Firman con un sello transnacional y aparece Primario, la placa que los vuelve populares en el país.
2013. En enero se presentan en el Auditorio Nacional. A fines de año ya se encuentra en tiendas el registro de ese concierto: DLD. En vivo desde el Auditorio Nacional. DLD es nominado al Grammy Latino por Mejor canción de rock (“Todo cuenta”) y Mejor álbum pop / rock (Primario).
2015. Futura es su sexta grabación en estudio.
2016. Luego de una exitosa presentación, ve la luz DLD Futura. En vivo desde el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. (D.C.).

Programa
Intro / La primera / Son 15 / Un vicio caro es el amor / Pagarás (con Dr. Shenka y Misael Oseguera)/ Noches de vinil (con Misael Oseguera) / Arsénico / Dixie / A distancia / Sea / Ventura / Devuélveme / Se va / Pide al tiempo (con Sabo Romo) / Canción de cuna / Reencuentro / Sigo siendo yo / Viernes / Control / Estaré / Las cruzadas / Te sigo amando / El mapa de tus ojos / Mi vida / Todo cuenta / Por siempre.

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