sábado, 10 de diciembre de 2016

Rodrigo Rojas: Terapia grupal contra el desamor


Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional



Arena / 10 de diciembre, 2016 / Función única / 3:15 hrs. de duración / 
Promotor: Anette Cecilia Asbun Handal.


David Cortés
La voz es pausada, la historia cruda, cotidiana. Habla de cómo, luego del enamoramiento, llegan los lunes, los fines de quincena, la rutina y con ella la ganas de escapar al darse cuenta de que no era como nos dijeron ni tampoco como imaginábamos.


La canción es “Arena” y su autor el boliviano Rodrigo Rojas, quien hoy llega a presentar su más reciente producción discográfica de igual título y quinta de su trayectoria; las anteriores fueron Los cuentos, la vida moderna y tú (2000), La danza del deseo (2006), Miradas (2010) y Amor adentro (2014).
Arena es un disco depresivo, advierte: “Más vale que lo diga de una vez, nadie viene a mis conciertos a ser feliz, más bien parece terapia grupal”. El tono de los temas de la noche es ése. Ya Alejandra Zéguer, la cantante que inauguró el espectáculo, habló de su propensión a escribir de las relaciones fallidas y Rojas mantiene el tenor.
Sin embargo, con una fórmula que recuerda al stand up comedy, él habla, hace bromas, recuerda alguna anécdota y la comparte, cuenta la génesis de un tema (por ejemplo “Tango del olvido”, dedicada a su abuela que ha perdido la memoria y escrita desde la perspectiva de ella), y también presenta a sus invitados.
Hoy varios de sus amigos han venido a acompañarlo para la presentación del álbum. Bernardo Quesada, Zabdiel, Fran Fernández, Aldo Obregón suben a hacer duetos, pero quienes son recibidos con más euforia por el público son Adrián Gil y Edgar Oceransky. 
Cada uno, en su momento, se deja arropar por la música que, detrás, construyen Pepe Morán al piano, Paolo Marchellini en bajo y Chatrán González en percusiones. Ellos visten a cada uno de los cantantes, pero especialmente cobijan a Rojas. Aunque hay ocasiones en las que el compositor se queda solo con su guitarra, el trío le da sazón a sus temas. Siempre tejen gráciles y agradables melodías, a veces hay un arreglo más complejo, pero los ritmos sobre los cuales trabajan dan colorido al todo.
Por momentos impera el bossa nova o una vena jazzística; si es necesario apelan a la energía. Desde el piano Morán se prodiga, hace las veces de director musical. En las cuatro cuerdas Martuchelli no queda a la zaga y las percusiones de Chatrán se multiplican, forman una cama sobre la cual se solazan las canciones del sudamericano radicado en México, quien, a su vez, se muestra muy expansivo y emocionado al momento de dar vida a sus líneas.
 
Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional
El cierre es de camaradería total. Todos suben para entonar, junto con el anfitrión, una composición que retrata a la perfección las ambiciones no solo de ellos, sino de todos los asistentes: el estar vivos.

Programa
Amor adentro / Arena / Pétalos / Sentido / En el fondo (con Zabdiel) / Ojos de mar / Compañera / Ni vos ni yo (con Bernardo Quesada) / No se divide el amor / Si no estás tú (con Fran Fernández) / Sólo es la vida - Sirena (con Adrián Gil) / El tango del olvido / En mi vida - Yo me quedo (con Edgar Oceransky) / Crimen perfecto / Tormenta / Delirante (con Aldo Obregón) / Que bien se ven / Ayer se fue / Vivo (con todos los invitados).






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