jueves, 15 de diciembre de 2016

La Prohibida: Electropop a máxima potencia

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


15 de diciembre, 2016 / Función única / 1:45 hrs. de duración /
 Promotor: José Germán González Medel.

David Cortés
Lo de hoy es un llamado a la celebración, al desfogue; una invitación a dejarse llevar por el hedonismo. La Prohibida cumple diez años de carrera y los festeja en México con una fiesta en donde lo importante no es la cantidad, sino la calidad.
Oriunda de Cádiz, España, la cantante que ha grabado tres álbumes de estudio (Flash, Sr. Kubrick, ¿qué haría usted? y 100k años luz) se autodefine como euro-latinoamericana. Se ha convertido en un icono de la comunidad gay hispanoparlante y heredera y continuadora del trabajo de compatriotas como Alaska y Las Nancys Rubias, exponentes que se han dedicado a poner un fondo de pantalla a la vida de una minoría que, a pesar de los avances, aún es objeto de represión.
La Prohibida (Amapola López), contenta, exultante, apuesta por lo sintético, se hace acompañar de pistas, salvo en tres temas de corte romántico en los cuales sube un pianista a hacerle compañía. Pero lo suyo es el vértigo y esto se trasluce en su música, una potente entrega de synthpop y electroclash, con algo de eurodisco y de funk: en el primero destacan las melodías amables, contagiosas, incluso dulces; la segunda aumenta los beats por minuto, es más enérgica y cruda.
Sin embargo, el punto nodal, el que la ha llevado a construir un culto en México y otros países del Cono Sur, está en la conexión que consigue establecer con su público. Ella es elegante y discreta en su vestimenta, franca y directa (“la potencia de un país se mide por el número de travestis por metro cuadrado”), gusta de los dobles sentidos pero se aleja de la vulgaridad y, sin alcanzar tintes poéticos, pone mucha atención a sus letras.
Éstas pueden ser un llamado a la autoafirmación (Mujer de bien, / temperamento, / que lo sepan con los vientos, / que aquí sólo mando yo. / Mucha mujer, / ésa soy yo. / Que lo sepan con los vientos, / que aquí sólo mando yo” [“Mujer de bien”]) o una declaración de independencia (No puedo hacerlo todo a la vez / lo siento, pero no soy un ciempiés. / Quererme y quererte a la vez, / es un riesgo que no puedo correr [“Baloncesto”]).
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
“¿Qué hago, canto o me desnudo?”, pregunta antes del encore. La respuesta es de algarabía total y dice: “son muy fáciles de provocar”. Entonces acomete la parte final y el micrófono le juega una mala pasada, pero lejos de sobresaltarse deja que sean sus fans quienes continúen con la canción, misma que retoma una vez arreglado el desperfecto. Sin embargo, la noche no para.
El clamor no cede y fuera de programa interpreta un par de canciones, para finalmente despedirse, no sin antes anunciar un pronto regreso que sume en el delirio a los asistentes.

Programa
Yo en Saturno, tú en Aranjuez / Fenómenos astrales / Zapatos de tacón con patas de saltamontes / La conexión / La colina luminosa / A toi / Saliva / En la pared / No busques compañía / El mundo alrededor / Terechkova / Cuando dos electrones chocan / Sr. Kubrick, ¿qué haría usted? / Popurrí: Sin tu amor- La química me ha dado lo que tú no me das - Amor eléctrico – Labios de hiel - One Way Interrail / Eres tan travesti / Mujer de bien / Ganas de matar / Baloncesto / La pubblicitá / Flash / Fenómenos astrales / Eres tan travesti (bis). 





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