viernes, 9 de diciembre de 2016

Franco Escamilla: La bendita risoterapia

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional



Franco Escamilla y su Diablo Squad presentan: ¡Y ya! / 9 de diciembre, 2016 / 
Dos funciones / 2:10 hrs. de duración / Promotor: Eugenio Loeza.

Fernando Figueroa
En enero pasado, Humberto Dupeyron dijo en el escenario del Auditorio Nacional que, seguramente, su hijo Odin estaba rompiendo un récord mundial al reunir a diez mil personas para ver un monólogo (¡A vivir!). Franco Escamilla hace algo similar como representante de la stand up comedy, aunque en este caso con dos llenos totales en un mismo día. Su cifra se acerca a veinte mil espectadores.
En la segunda década del siglo XXI es imposible explicar un hecho de tal naturaleza sin la existencia de las redes sociales. Gracias al internet, medio mundo puede enterarse que en Monterrey radica un estandopero a quien se apoda de muchas maneras: El Diablo, La Máquina, El Fantasma, El Sureño y, en especial, El Amo del Sarcasmo.
El propio Escamilla se ubica a sí mismo en la comedia de situaciones. Llegó a ella luego de un largo camino que implicó trabajar como lavacoches, mesero, maestro de guitarra y trovador callejero.
Como todos los niños quiso ser bombero y astronauta, pero en la adolescencia se propuso ser cantante. Su carrera parecía dirigirse en esa dirección y durante varios años se ganó la vida interpretando temas de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y otros compositores semejantes. En esa época finalizaba su show musical con un monólogo de diez minutos.
Ha dicho en entrevistas que, en sus inicios, “no quería ser comediante porque casi siempre son cantantes frustrados, como sucedió en mi caso”. En la actualidad, su espectáculo es un larga plática jocosa y termina con una o dos canciones, acompañado de su guitarra. Eso no significa que se sienta un artista malogrado, pues sabe que las risas de su público son tan gratificantes como los vítores y ovaciones que reciben las estrellas del pop y de otros géneros.
Escamilla nació en 1981, en Cuautla, Morelos. Siendo adolescente se fue a Monterrey, donde se curtió como cantante en camiones y cantinas y luego en pequeños recintos bohemios. Por sugerencia de un buen amigo viró a la comedia y durante dos años tuvo una emisión matutina de radio en la capital de Nuevo León; la fama le llegó con sus videos en youtube y por su participación en el programa de televisión Stand Parados (Distrito Comedia) y en el canal Comedy Central.
Aunque tiene una rutina muy bien preparada, Franco sabe improvisar y engancha al oyente de inmediato al compartir experiencias comunes. A solas en el escenario, sin apoyo escenográfico, dice que Cuautla se recorre en quince minutos, tiempo necesario para cruzar un semáforo en la ciudad de México.
Sabe reírse de sí mismo y hace bromas acerca de su parecido físico con Aleks Syntek y Leonel García (Sin Bandera). Se burla de su propio éxito porque no le sirve de mucho para conquistar chicas; ellas suelen pedirle selfies “pero sólo les interesa verse bellas en las fotos” y a él lo ignoran. Caso contrario de los varones, que lo abrazan y se preocupan de que la cámara registre a dos personas, algo que no siempre sucede con las damas.
Las diferencias entre hombres y mujeres le generan un manantial de anécdotas basadas en la realidad, aderezadas con un poco de ficción. Escamilla se declara ferviente admirador del cine porno de bajo presupuesto, mientras que a su novia le fascinan las películas románticas como Titanic.
Una tarde de domingo en casa es ideal para que la pareja sea tolerante y se decida a ver lo que les gusta a los dos. La comicidad surge con los comentarios que ambos hacen mientras actúan DiCaprio y los actores anónimos triple X.
Se pitorrea del cine de terror y declara su absoluta admiración por la saga de La guerra de las galaxias, que a su mujer le es indiferente. Cuando ven en pantalla grande Star Wars. Episodio VII. El despertar de la fuerza, surgen graves conflictos en la relación amorosa porque él casi se siente hijo de Han Solo y ella está más interesada en las palomitas.
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Franco Escamilla cierra el show con un par de graciosas canciones de desamor: “Él y yo” y “No te guardo rencor”, de su inspiración, con cierta influencia de Chava Flores. Y seguramente consigue un nuevo récord de carcajadas en el Auditorio Nacional.

Humor en equipo
Franco Escamilla trabaja sus guiones con la Diablo Squad, colectivo integrado por él y los estandoperos Hugo El Cojo Feliz, Macario Brujo, Christian Meza, Sergio Mejorado y Paco Maya. En la función a la que tuvo acceso la prensa, en el Auditorio Nacional, Sergio Mejorado abrió el show con un monólogo que calentó los ánimos de la multitud.
Escamilla ha recorrido gran parte de la República Mexicana y su humor ya traspasó fronteras. Antes de presentarse en la Ciudad de México hizo una gira por Chicago, Los Ángeles, Brownsville, Laredo, El Paso, San Antonio, Austin, Houston y Dallas. Para 2017 planea un tour por Japón, Corea, Australia, Alemania, Francia, España, Inglaterra, Argentina, Cuba, Uruguay, Ecuador y Centroamérica. Con un mapa que aparece en las pantallas ilustra ese periplo y lo presume, aunque matiza: “Bueno, no soy el conquistador del mundo, voy a actuar para la comunidad mexicana en esos países”.
El verdadero nombre del comediante es Franco Javier López Escamilla. Dice que tenía dos opciones para darse a conocer profesionalmente: Javier López y Franco Escamilla; optó por la segunda para evitar problemas con los derechos de autor. (F.F.)






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