lunes, 12 de diciembre de 2016

Café Tacvba: Pachucos, cholos y chundos

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional



Show con causa / 12 de diciembre, 2016 / Función única / 
1:15 hrs. de duración / Promotor: Grupo Radio Centro S.A. de C.V. 

Alejandro González Castillo
Cuenta la leyenda que en 1989 cuatro jóvenes pisaron la tarima de El Hijo del Cuervo, un foro ubicado en el centro de Coyoacán, para presentarse ante el público por primera vez bajo el nombre de Café Tacvba. Si lo hubiesen deseado, quienes presenciaron dicho concierto pudieron estirar la mano para así mover las perillas de los amplificadores de los músicos; una posibilidad que, con el paso del tiempo, cada vez fue más complicado concretar, pues el cuarteto forjó poco a poco —pasando de tocar en foros discretos a hacerlo en estadios repletos— una carrera que lo llevaría a apuntalarse como uno de los exponentes más representativos de la música popular mexicana.
Esta vez, de nueva cuenta es posible calificar la evolución de los oriundos de Ciudad Satélite a unos cuantos pasos de distancia. Por una noche el Lunario se ha disfrazado del LUCC, de Rockotitlán, del Tutti Frutti o el Bar Nueve, los sitios donde Rubén Albarrán, Joselo, Quique Rangel y Meme del Real se ganaron la confianza de un público que no sabía si colgarles o no la etiqueta de rockeros. A veintisiete años de su debut bajo reflectores, afanes por teñir canas u ocultar grietas capilares no hay; el combo se asoma orgulloso de presentarse tal cual es: enfundado en trajes plateados y desgranando lo más pedido de su repertorio. 
Así que el listado de temas es afilado, como un pinchazo directo a las venas de los fans, quienes se retuercen apretujados y sudorosos, extasiados ante la inyección de estamina que los músicos les suministran; “¿Sí saben lo que es la estamina, verdad? Es lo que nos ayuda a mantener el ritmo y a seguir adelante”, explica el del par de chongos en la cabeza, dando así la receta que el grupo que lidera ha seguido con tal de mantenerse vigente, definiendo con descaro el ingrediente secreto que su cancionero posee. “Gracias por darle un abrazo calientito a quienes sufren las bajas temperaturas; gracias por no ser insensibles ante todo lo que está sucediendo”, comenta el cantante a continuación para de esta manera certificar que las entradas de una cita tan especial como la de hoy tendrán fines altruistas.
El catálogo de personajes que los Tacvbos han forjado es entonces repasado en voz alta, como si a la lotería se jugara. Aparecen los danzantes ansiosos de “El baile y el salón” y “El fin de la infancia”, “La chica banda” de cabellera puntiaguda, el esclavo enamorado de “Eres” y “Quiero ver”, la fémina desalmada de “El puñal y el corazón”, el costeño melancólico de “Olita del altamar” y el esperanzado solitario que visita “Un par de lugares”. Con ellos, los bailes en el escenario van de emular a Tongolele y a The Specials para finalmente recordar las rabietas que el Chavo del Ocho hacía en su vecindad; el último, un movimiento que al ser replicado por la audiencia provoca un leve sismo de orden trepidatorio que no deja más saldo que unos cuantos pisotones.
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Sin embargo, son los homenajes que los intérpretes llevan a cabo los que mejor recibimiento obtienen. Uno va dedicado a Leo Dan (“Cómo te extraño mi amor”), otro a Los Tres (“Déjate caer”) y uno más a Jaime López, de quien se calcan los vericuetos verbales que definen a la “Chilanga banda”. Y es a ésta precisamente, la concurrencia capitalina, plena de oficinistas y bachilleres, licenciados y obreros, pachucos, cholos y chundos, a la que Rubén se refiere bajo el título de “muchachos” al desarrollar tópicos como la muerte y la corrupción, el vegetarianismo y la comida chatarra, el feminismo y los ósculos profundos, así como el próximo disco de Café Tacvba. Y es de esta manera que remata la noche el alguna vez llamado Elfego Buendía, presumiendo la dentadura antes de abrazar a sus compañeros y perderse en los camerinos: “muchachos, nos vamos contentos porque en abril hay disquito nuevo. Deseamos que les guste y que esa música que viene nos permita seguir compartiendo, estando y disfrutando con ustedes”. 

Programa
El baile y el salón / Cómo te extraño mi amor / Las flores / Olita del altamar / Chilanga banda / Un par de lugares / Déjate caer / El fin de la infancia / La chica banda / El puñal y el corazón / Eres / Quiero ver. 






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