viernes, 11 de noviembre de 2016

Sabaton: El arte de la guerra

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional



The Last Stand / 11 de noviembre, 2016 / Función única / 
1:40 hrs. de duración / Promotor: Eyescream Productions.


Gustavo Emilio Rosales
Situado dentro del estilo musical que define al power metal —un subgénero del heavy metal que busca articular grandes impactos sonoros, no pocas veces emparentados con un tono heroico—, el quinteto sueco Sabaton convoca a cientos de personas que simpatizan con su estética militar y sus letras acerca de la vida bajo cascadas de metralla.
El samurai, el antiguo espartano, el gladiador, el cruzado, el vikingo, el piloto de combate, el soldado que corre a campo traviesa ansioso de encontrar un pecho enemigo en el que hundir su bayoneta, son los protagonistas de la saga de canciones que Sabaton (nombre que alude a una pieza clave de una armadura utilizada en la Edad Media) ha urdido a lo largo de ocho discos en estudio (contados a partir del demo Fist for Fight, de 2001), tres grabaciones en vivo (la más reciente, llamada Heroes on Tour, se ofrece en una lujosa edición que incluye un libro y videos) y el álbum recopilatorio Metalus Hammerus Rex. El legendario músico y productor Peter Tägtgren —fundador y líder de Hypocrisy, Bloodbath y Pain— apadrinó y cuidó el origen de Sabaton, procurando que la banda se convirtiera en lo que actualmente es: un organismo narrador del arte de la guerra.
El concierto que hoy ofrecen —inspirado por su más reciente grabación, The Last Stand— es un tejido de explosiones. Multitud de jóvenes abren sus pechos, alzan los brazos, crispan los puños y rugen frente a la banda, confirmando así su disposición para trasladarse a la vanguardia de batallas famosas descritas con detalle en los temas de este colectivo que, amén de permanecer en gira gran parte del año, tiene su propio festival metalero en su país natal y eventualmente cumple con un próspero negocio que consiste en organizar cruceros amenizados con su música y aderezos interdisciplinarios que también ostentan talante belicoso.
Sobre un escenario dispuesto de manera sencilla (una tarima, algunas ambientaciones lumínicas que no tendrán grandes variantes y un enorme cartel con la imagen de portada de su nuevo lanzamiento), los integrantes de Sabaton se muestran gozosos de ofrecer su propuesta musical tapizada de fiereza a un público que, por medio de su canto incesante, demuestra tener la letra de los temas del setlist impregnada en la memoria de sus cuerdas vocales. 
Con su ya tradicional vestuario de combatiente interplanetario (el toque extraterrestre se lo da su emblemático chaleco constelado por chapas de plata), el vocalista Joakim Brodén platica con el público en un español bien pronunciado: los recibe con halagos, pero no tiene que animarlos demasiado, pues el espíritu general se encuentra en llamas. Él es uno de los dos miembros fundadores de la banda; el segundo es el bajista Pär Sundström, un tipo pequeño y corredor, que no cesa de sonreír como si estuviera en su primera noche de concierto. Los acompañan dos músicos que ingresaron al colectivo hace menos de un lustro: el baterista Hannes van Dahl, un gigante rubio con ambos brazos completamente tatuados, que golpea el instrumento como si fuera su peor enemigo; y el guitarrista Chris Rörland, proclive a demostrar su talento por medio de unos riffs avasallantes, acuñados en la mejor tradición del metal escandinavo. Un toque de ternura entre descripciones de ciudades tomadas, ejércitos que avanzan y heridas fatales lo otorga el recién ingresado guitarrista Tommy Johansson, quien pese a su talla de titán no puede ocultar que es portador de un rostro de bebé criado en la ternura de un hogar en el que nunca faltó comida en abundancia.
El mapa musical de la campaña de combate que Sabaton libra esta noche es una mezcla bien equilibrada entre clásicos y temas de la nueva grabación, ofrecida por la banda en un alto nivel energético. El público, dichoso, celebra con vítores que Joakim suba a dos pequeños niños al escenario, para presentarlos como ejemplo de que el metal no conoce fronteras y tiene aún públicos asegurados.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

La noche avanza a ritmo de tanque de guerra, inmersa en un sonido épico que parece estar labrado por cincuenta músicos y no sólo por cinco. Sabaton, con el profesionalismo que los encumbra como una de las mejores agrupaciones en su clase, nos conduce a la victoria total por sobre el aburrimiento y la música basura.


Programa
Ghost Division / Sparta / Blood of Bannockburn / Swedish Pagans / Carolus Rex / The Lost Battalion / 40-1 / Far from the Fame / Attero Dominatus / Resist and Bite / The Lion from the North / Night Witches / Primo Victoria / Shiroyama / To Hell and Back.



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