sábado, 12 de noviembre de 2016

Reik: Sentimientos y sonido a la medida

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional



Des-Amor / 4 y 12 de noviembre, 2016 / Dos funciones / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Westwood Entertainment S.A. de C.V.


Gustavo Emilio Rosales
Los tres miembros de Reik pisan el escenario como si estuvieran en la sala de su casa. Su vestuario, a tal punto cómodo e informal, realza el clima hogareño nunca roto por el alarido de miles de voces, que por medio de su penetrante entonación parecen anhelar inmiscuirse en esa íntima estabilidad de los artistas que saben lo que hacen y hacen lo que saben realizar a pie juntillas.
Jesús Navarro, el cantante del grupo, tiene un manejo estupendo de su presencia escénica: firme, relajado y bailarín, construye puentes de fluido intercambio entre un tablero de canciones sencillas y la exaltación de públicos diversos, quienes se muestran predispuestos a estremecerse ante sus constantes tonos agudos, que al llegar al falsete producen efectos emotivos relacionados con algún trastorno de la llamada “madurez”.
Por su parte, Julio Ramírez y Gilberto Bibi Marín, ambos guitarristas, permanecen la mayor parte del recital flanqueando el accionar del vocalista, de modo tal que el trío parece decidido a cavar, con sus frecuentes desplazamientos en línea horizontal, una trinchera paralela al borde del proscenio. Atrás de ellos, amparados por una estudiada oscuridad, permanecen músicos que dotan de sonoridades importantes —teclados, percusiones, vientos, bajo— al singular sonido de esta tríada musical oriunda de Mexicali, Baja California.
¿Qué comienzo, qué dimensión central, qué crestas, qué contornos puede poseer un fenómeno que se mantiene siempre en máxima tensión? Los amantes del amor suelen llamar embeleso a esta anomalía de los cánones dramáticos: un estado de placer tan intenso que cada una de sus partes, de haberlas, refleja la exaltación de una zona del ser ajena a la conciencia. Eso pasa ahora, aquí, y es asombroso percibir que en todo momento prevalece un hechizo que mantiene conectada la potencia vital del público al núcleo de un discurso que sintetiza la tragedia de suspirar en vilo sobre la tenue superficie de un “me quiere mucho, poquito, nada”; fundamento inspirador del pop latino.
Los miembros de esta banda muestran gran crecimiento artístico en poco más de tres años, a partir del lanzamiento del álbum Reik en vivo desde el Auditorio Nacional: su interpretación es grata y precisa; en ocasiones alguna canción podría sonar esta noche tan bien o incluso mejor que su registro en estudio.
La escenografía visual resulta congruente con la calidad acústica: juegos de luces, protagonizados por motivos abstractos, y pasajes de algunos videos que han acompañado a temas populares como “Náufragos” y “Ya me enteré”. Frente a la banda, el público traza un espectáculo aparte plagado de retortijones, muecas, rasgueo de guitarras invisibles y ese canto silencioso, sincronizado, arrebatado, que en territorios de habla inglesa recibe el nombre de lip sync; alguna furtiva lágrima sale a tomar aire cuando el conjunto decide echarle sal a la herida a través de “las que duelen”: la célebre “Noviembre sin ti” y “Vuelve”, por ejemplo.
Cada uno de los Reik agradece a sus seguidores por motivos diversos: esperar un lustro por un nuevo álbum de canciones originales, acudir en masa esta noche; haber amado junto a ellos, en resumen, lo que adoran y realizan con singular eficacia: narrar musicalmente los dimes y diretes del amor. Justo después de la segunda alocución, emitida por Julio, Jesús invita al escenario a Carlos Rivera, cantante originario de Huamantla, Tlaxcala, quien junto al trío y un coro de miles de voces interpreta la nostálgica “Fui”.
 
Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional

El tiempo ha pasado velozmente y el grupo ha demostrado una vez más que gusta; que está hecho a la medida del placer de sus numerosos admiradores. Las pruebas abundan —varios grupos, dispersos en el recinto, bailando frenéticamente la tremenda “Spanglish”; o multitud de luces de teléfonos arrullando en el aire las tonadas de “Niña” — y su acumulación se convierte en garantía de que habrá Reik para rato.


Sentir es saber
• Musicalmente hablando es evidente que Reik no quiso hacer una revolución, pero también es claro que su postura artística constante tiende a desvelar una verdad que resulta estimable a quienes padecen los arrebatos del amor: lo que se siente es el auténtico saber. Parafraseando a la danzante Martha Graham; el cuerpo no miente, dice; el ya considerable repertorio de este trío invita a confiar —para bien o para mal— en las corazonadas, en el pálpito. La producción musical es por fuerza congruente con este perfil orgánico: transmite sensaciones físicas a partir de tonos, armonías y atmósferas precisas en lo que constituye un espléndido trabajo de estudio. La trascendencia de este cuidado sonoro radica en que la banda traslada esta gran calidad de ingeniería a sus conciertos, suscitando que no exista merma estética entre la grabación y la experiencia directa. Se ve, se siente, se sabe que los “en vivo” de Reik van a estar buenos.
• “Ya me enteré”, el primer sencillo del disco Des/Amor (emitido a cinco años de distancia del álbum Peligro), abrió en grande la puerta para el regreso de Reik a la conquista del gusto popular a través de nuevos temas. Impulsada por un video que narra el doloroso proceso de ruptura romántica de un par de chicas, la canción de inmediato pasó a ser el elemento comidilla de los foros LGBT, donde se acuñaron frases recurrentes al respecto: “¡Yo soy la abandonada!”, ¡Esto me está pasando a mí!”; lo que habla del meditado análisis que el trío y su productora establecieron para retornar de inmediato a la preferencias de públicos que ya anhelaban canciones inéditas de Reik.
• “We Only Have Tonight”, la pieza escogida para abrir este concierto, es el segundo sencillo de Des/Amor. Sigue la línea del que fue su anterior gran éxito bilingüe, “Spanglish”, en el sentido de intercalar versos en inglés y en nuestro idioma. Por medio de un mensaje entusiasta y una rítmica pujante, representa fielmente la cara optimista de este álbum, planteado como una síntesis de la eterna problemática de los asuntos del corazón, atravesados por entregas sin freno tanto como por contradicciones y reveses. 
• El nombre de la banda propicia una pregunta recurrente: ¿qué significa “Reik”? De acuerdo con Jesús, Bibi y Julio, se trata de una variante fonética de la palabra que en idioma inglés designa el acto de rasgar las cuerdas de una guitarra (rake). Así, por medio de una voz contundente, por sencilla, quisieron evocar sus orígenes fronterizos, en los que la influencia cultural de los Estados Unidos fue fuerte y abundante. (G.E.R.)


Programa
Introducción / We Only Have Tonight / Tu mirada / Noviembre sin ti / Me duele amarte / Invierno / Popurrí / Fui (con Carlos Rivera) / Voy a olvidarte / Inolvidable / Popurrí / Náufragos / Creo en ti / Vuelve / Ya me enteré / Spanglish / Niña / Qué gano olvidándote / Sabes / Yo quisiera / Qué vida la mía.



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