martes, 15 de noviembre de 2016

Javier Gurruchaga y La Orquesta Mondragón: La noche de los corazones de neón

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Anda suelto Satanás / 15 de noviembre, 2016 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Oceransky Music Entertainmet S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo
El conductor René Franco anuncia que el espectáculo que esta noche tiene lugar va dirigido a quienes gozaron los días en los que en el viejo DF era posible cruzar el periférico a doscientos kilómetros por hora, a los sobrevivientes de una era lejana que los compases de La Orquesta Mondragón traerán al presente. “Cada noche la gente me aplaude más”, canta Javier Gurruchaga apenas Franco le cede el micrófono, y lo hace dando patadas al aire mientras Popotxo lo acompaña, incitando al público a aflojarse la corbata. 
Figura ineludible de la Movida madrileña, con cuarenta años de carrera y catorce álbumes editados, Gurruchaga posee no sólo una de las voces más representativas del rock interpretado en español; durante décadas, sus dotes histriónicas han hecho de sus afamadas presentaciones actos donde la teatralidad ocupa un lugar tan importante como la música.
Esta noche, el de San Sebastián llega al Lunario con un nuevo disco bajo la axila, Anda suelto Satanás, un plato con una decena de éxitos interpretados a dúo con diversas voces que sirve para reflexionar respecto a la velocidad de las manecillas del reloj. “Porque el paso del tiempo es implacable”, avisa el del sombrero de copa antes de replicar el “Tic tac” que mantiene ocupado al cucú que, entre picoteos y aleteos, baila a su lado. 
“Qué maravilla, qué hermosura”, dice el cantante cuando una “Caperucita feroz” lo ronda coqueta; sin embargo, el español se refiere al solo de guitarra que protagoniza dicha tonada, al tiempo que el Nosferatu de Murnau hace de las suyas en las pantallas del recinto. “Pobre diablo”, acota el de las solapas brillantes, definiendo así a Donald Trump para a continuación recordar a John Lennon con “Imagine”, quitarse el sombrero y en su lugar enfundarse un gorro de aviador. Ansioso por citar algo de su más reciente disco, el también actor solicita la presencia de Vinila Von Bismark, una ruda Marilyn tatuada con quien entona “Olvídate de mí” para luego recordar a Jim Morrison y su “Blues de la cabaña”. Pero no sólo Morrison y Lennon son homenajeados. Lou Reed, Mick Jagger y Elvis Presley también pasan lista. “¿A quién no le gustan los Beatles?”, pregunta el compositor antes de que “Back in the USSR” tome su turno y se ensaye la partida con “Adiós, adiós”. 
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
Barcelona, Nueva York, Berlín, Tokio, Nueva Delhi, París, Caracas, Moscú y Londres conforman la lista de ciudades que Gurruchaga menciona en “Corazón de neón”, su carta de despedida; aunque deja un espacio especial para la Ciudad de México y la ovación de cientos de sus habitantes, quienes hoy presumen músculos cardiacos hechos de cemento y hormigón. Y vaya que, pese a sufrir la enfermedad que provoca la polución, los presentes se las arreglan para ir a doscientos por hora, tal como hacían cuando el DF existía y las responsabilidades de la vida adulta no dominaban sus agendas. 


Programa
Garras humanas / Corazón de neón / Stand by Me / Tic tac / Caperucita feroz / Anda suelto Satanás / Imagine / Olvídate de mí (con Vinila Von Bismarck) / Roadhouse Blues / Ponte la peluca / That’s All Right / Ellos las prefieren gordas / Cold Turkey / Viaje con nosotros / Back in the USSR / Adiós, adiós / Lola, Lola / Corazón de neón.


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