miércoles, 5 de octubre de 2016

Enrique Bunbury: La intuición como guía


Mutaciones Tour 2016 / 28 y 29 de septiembre; 1, 4 y 5 de octubre, 2016 / 
Cinco funciones / 2:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A de C.V. 

Rodrigo Farías Bárcenas 
Resulta ensordecedor el coro de miles de personas que unen sus voces para gritar: “¡Enrique, Enrique, Enrique!”. Es un clamor que se escucha, no una ni dos ni tres veces, sino durante todo el concierto al terminar cada tema. Cerca del final, una vez concluido el primer encore, sin resignarse a que ha llegado la hora de partir, el público insiste con toda la fuerza posible, hasta cimbrar el foro.
Por fin, el cantante regresa para ofrecer una segunda tanda extra de canciones, dejando que el público lleve la voz. Éste, convertido en reflejo de quien venera, canta con la misma pasión que aquél, en muchos casos imitando sus ademanes. Quien provoca tan encendido ánimo, a su vez está inmerso en un estado eufórico, producto de la tremenda retroalimentación que recibe. 

Enrique Bunbury asume conscientemente el rol de estrella, con actitud seria e inclinaciones polifacéticas. Es cantante, compositor y productor; pero cuando está en el escenario hace algo más que cantar. Lo vemos todo el tiempo concentrando su energía en aglutinar a la gente en torno suyo. Sin descuido alguno, pone atención en el sentir de la gente, no para darle gusto sino para incluirla en su sintonía. Tiene en el contacto visual permanente un recurso eficaz, y lo mismo podría decirse del físico, aunque sea ocasional. En una de esas ocasiones, baja a las butacas provocando una pequeña aglomeración de seguidores que se afanan en tocarlo o abrazarlo, hasta que algunos de ellos lo alzan en hombros, llevándolo de nuevo al escenario.

Su manejo corporal evoca el que han desarrollado cantantes prototípicos del rock anglosajón, en especial los que han hecho de su cuerpo un espectáculo en sí mismo, empezando por Elvis Presley. Bunbury ha construido su propia y exultante personalidad escénica, gracias a su acertada manera de asimilar la experiencia de esos modelos. No sólo hay que escucharlo, su desempeño es para ser visto. Se mueve con dinamismo inusitado, acentuada sensualidad, y es notoria su capacidad para adoptar posturas estéticamente sugestivas, que lucen como fugaces esculturas. 
Su vestimenta y accesorios —cinturón, pulseras, collar— en mucho contribuyen a que sobresalgan esas cualidades. Viste saco, camisa y pantalón, las tres prendas en negro lustroso, engalanadas con figuras de dragones. El mítico símbolo de evocación oriental, también ubicado en distintos lugares del escenario, nos remite a una misteriosa dimensión espiritual.
El cuerpo del cantante es clave en la interacción con los instrumentistas que lo respaldan, agrupados con el nombre de Los Santos Inocentes, pues opera como un emisor de señales que les indica sutilmente qué hacer. Un gesto hace que baje la intensidad de la música, otro que sea más enfática, por ejemplo. No es de orden vertical esta clase de dirección, sino horizontal: promueve una mayor cohesión entre los integrantes y un contacto más estrecho con el público, en beneficio de la calidad global del espectáculo. 
La convocatoria para este primer concierto, de cinco en total correspondientes al Mutaciones Tour en el Auditorio Nacional, tiene por motivos la presentación del disco MTV Unplugged: El libro de las mutaciones, y la celebración de los treinta años de trayectoria que cumple Enrique Bunbury en 2016. El programa es novedoso por la selección de temas, que combina los pertenecientes a la época de Héroes del Silencio, su antiguo grupo, con los compuestos como solista a partir de 1997; pero sobre todo es inédito por la concepción de los arreglos, que lleva a las canciones a nuevas formas de expresión.
A propósito, refirámonos ahora a otro aspecto del Bunbury polifacético: su función como director artístico. Que la grabación más reciente aluda al I Ching, conocido como El libro de las mutaciones, refleja una disposición a decidir por la vía de la intuición, que es lo que pasa cuando se consulta el antiguo oráculo chino. Hablar de mutaciones es referirse a cambios. La dirección artística que él ejerce se basa en un lema que bien puede enunciarse así: cambiar para avanzar. La confianza en la toma intuitiva de decisiones ha permitido que el concepto artístico se transforme, no sólo que se conserve.
¿Hacia dónde se ha dirigido esa evolución? Aquí retomamos el tema de los arreglos. Las canciones han mutado hacia los aspectos básicos del rock, de donde han adquirido su nueva identidad: una base rítmica inquebrantable (bajo, batería y percusiones), combinación de guitarras acústicas bien avenidas con las eléctricas, y timbres distintivos a cargo del órgano Hammond, piano, acordeón, guitarra slide, lap steel, banjo y uno que otro efecto electrónico. Podría decirse que es rock clásico, despojando la expresión de cualquier sentido nostálgico o estereotipado, porque no es el caso. Se trata de actualizar, de ser contemporáneo acudiendo a la historia, al bagaje del blues y de la música folk. Los Santos Inocentes es un grupo conocedor a fondo de estos géneros y de otros que entran en juego, no en balde está formado por músicos que son de lo mejor que hay en el rock de España.

Elegancia, sobriedad y contención
MTV Unplugged: El libro de las mutaciones, el dieciseisavo en su discografía, contiene una selección de canciones que representa la trayectoria que ha desarrollado Enrique Bunbury a lo largo de tres décadas, de la época de Los Héroes del Silencio (1986–1996) a los tiempos actuales. Fue grabado en los Estudios Churubusco de la Ciudad de México a la manera de un disco en vivo, en una audición privada, el 1 de septiembre de 2015.
Para llevar a cabo el proyecto, Bunbury estableció algunas pautas, musicalmente hablando, entre ellas: elegancia, sobriedad y contención. Y eligió a los invitados pensando en que fueran compatibles con los temas y su estilo de cantar. Así fue como participaron Draco Rosa, de Puerto Rico; la banda española Vetusta Morla; y los mexicanos León Larregui, Carla Morrison y Pepe Aguilar.
Bunbury y Los Santos Inocentes han trabajado en conjunto desde 2008, llegando a un nivel óptimo de compenetración. El grupo está compuesto por Álvaro Suite (guitarras), Jordi Mena (guitarra, dobro, lap steel, banjo, mandolina), Robert Castellanos (bajo, contrabajo), Jorge Rebenaque (órgano Hammond, piano, acordeón), Ramón Gacías (batería) y Quino Béjar (percusión). La gira diseñada para promover la grabación comprende más de cincuenta fechas y abarca siete países: Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, España y Estados Unidos. Empezó el 31 de marzo, en Córdoba, Argentina, y termina el 23 de octubre en Mexicali, Baja California. (R.F.B.)

Programa
Iberia sumergida / El club de los imposibles / Dos clavos a mi ala / Sirena varada / Porque las cosas cambian / El camino del exceso / Avalancha / Que tengas suertecita / Puta desagradecida / Extranjero / Infinito / El hombre delgado que no flaqueará jamás / Despierta / Mar adentro / Maldito duende / Lady Blue / Más alto que nosotros sólo el cielo / Sí / La chispa adecuada / Los habitantes / De todo el mundo / Y al final.

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