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sábado, 22 de octubre de 2016

Don Giovanni: Un libertino en la Gran Manzana




Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York, en pantalla gigante de alta definición. Temporada 2016-2017 / 22 de octubre, 2016 / 
Función única / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.


Fernando Figueroa
Antes del estreno de esta producción en el Met de Nueva York, hace cinco años, el director teatral Michael Grandage dijo que su intención era realizar un montaje de Don Giovanni para el público que jamás había visto esta ópera. Por eso utilizó una escenografía convencional que remite a Sevilla de mediados del siglo XVIII, al igual que el vestuario y maquillaje.
A la mayoría de los críticos no les gustó tal conservadurismo, pero más vale esa visión andaluza de la historia que observar al disoluto y sus damas en un rascacielos de Manhattan o algo por el estilo.
Con un elenco por completo distinto al de 2011, el de la actual temporada es igual de grandioso que aquél en cuanto a voces y actuación, aunque se extraña la presencia de Ramón Vargas como Don Octavio; su lugar lo ocupa Paul Appleby, un tenor estadounidense con voz poderosa pero no tan fina como la del mexicano.
Si antes fue el barítono Mariusz Kwiecien un Don Giovanni demasiado joven para haber tenido las dos mil sesenta y cinco conquistas que le atribuye su asistente Leporello, hoy es más creíble el maduro Simon Keenlyside, inglés que luce muy atractivo para las mujeres y totalmente repuesto de serios problemas físicos en las cuerdas vocales y la tiroides.
Hibla Gerzmava (Doña Ana) posee un timbre único, de soprano natural; y da la impresión de que no se esfuerza porque en su caso no es necesario para conmover a quienes la escuchan con arrobo. Malin Byström (Doña Elvira) tiene un porte excepcional y una voz soprano muy educada, ajena al artificio. La mezzo Serena Malfi es una Zerlina perfecta como la campesina deslumbrada por el personaje central, y su canto no desmerece frente al de sus compañeras. Provienen de Rusia, Suecia e Italia, respectivamente.
Adam Plachetka, barítono bajo es un gracioso Leporello; Matthew Rose (bajo) convence como el ingenuo Masetto a quien Zerlina manipula con facilidad. Kwangchul Youn (bajo), cumple bien su trabajo como Comendador en vida y desde ultratumba. Ellos son de República Checa, Estados Unidos y Corea del Sur.
La diversidad de nacionalidades en esta puesta en escena es el claro ejemplo del poder de convocatoria que tiene el Met, recinto que en su primera temporada (1883) incluyó a Don Giovanni, bajo la dirección musical de Gustav Mahler, quien además tocó el clavicordio. Lo mismo sucede en 2016 con Fabio Luisi en la batuta y en el mencionado instrumento de teclas. Por cierto, Plácido Domingo está contemplado para dirigir la orquesta del Lincoln Center en las funciones de abril y mayo de 2017.
En la charla introductoria, el maestro Sergio Vela destacó el espíritu libre de Don Giovanni, quien en todo momento asume las consecuencias de su comportamiento libertino. En ese mismo sentido se pronuncia Simon Keenlyside, quien durante las entrevistas del intermedio le dice a la presentadora Joyce DiDonato que la libertad es el valor supremo del ser humano.
En el libreto de Lorenzo da Ponte, las cosas van mal para el mujeriego desde el inicio, pues intenta escapar de la habitación de Doña Ana, a quien supuestamente ha violado (tal vez la ha seducido por las buenas, enmascarado, y ella sólo desea saber con desesperación de quién se trata). El padre de la muchacha es el Comendador, y al ver la angustia de su hija reta a duelo al intruso. Don Giovanni mata al anciano y huye en busca de más aventuras amorosas.
Doña Elvira es una antigua amante del donjuán y busca venganza. Por eso se alía con Doña Ana y con el novio de ésta, Don Octavio. Ese trío no consigue su cometido, pero sí el Comendador, quien desde el más allá cita a Don Giovanni para ajustar cuentas.
El Comendador le exige a Don Giovanni que se arrepienta, pero el asesino no cede y prefiere consumirse entre las llamas. Los sobrevivientes se reúnen en la escena final y cantan felices pensando en un futuro promisorio para todos ellos.


El burlador y el convidado
• Durante las entrevistas del intermedio, Joyce DiDonato pregunta si Don Giovanni es una comedia o una tragedia. Adam Plachetka (Leporello) piensa que su papel cómico sirve para que esta ópera tenga un balance entre esos dos polos. Matthew Rose (Masetto) opina que el tono de comedia aminora la crudeza del asesinato. Serena Malfi (Zerlina), recuerda entre risas que Leporello le pregunta a su patrón si acaso él es el muerto del duelo o el Comendador.
• Malin Byström (Doña Elvira) anuncia que en los próximos meses hará el papel de Doña Ana en otra producción. Hibla Gerzmava (Doña Ana) comenta que debe ser interesante trabajar en ambos papeles, y no descarta hacerlo en el futuro.
• El estreno de Don Giovanni fue el 29 de octubre de 1787, en Praga, con dirección musical del propio Mozart. Para escribir el libreto, Da Ponte se basó en El infamador (1581) de Juan de la Cueva, y en El burlador de Sevilla y el convidado de piedra (1630) de Tirso de Molina.
• Mozart y Da Ponte trabajaron juntos en la trilogía erótica: Don Giovanni, Las bodas de Fígaro y Così fan tutte. El libretista tuvo una vida muy disipada, que retrata en unas “memorias divertidísimas”, según comentó el maestro Sergio Vela.
• Entre marzo y octubre de 1787, Mozart tuvo una febril producción artística que incluyó Una broma musical, varios rondós para piano, quintetos de cuerdas, Pequeña serenata nocturna y Don Giovanni, entre otras obras. En ese lapso hubo dos acontecimientos importantes en su vida: murió su padre y maestro, Leopold, y conoció a Beethoven. (F.F.)

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