domingo, 18 de septiembre de 2016

Concierto magno del OMAN: Bach majestuoso y algo más



Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN). Víctor Urbán (organista titular del OMAN) y Anatoly Marshalov (organista invitado) / 18 de septiembre, 2016 / Función única /
 1:30 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
De abuelo y padre organistas, Víctor Urbán inicia el concierto con tal determinación que corta el aliento del público. El sonido del Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN) impacta con las primeras notas de Toccata y fuga en re menor de Johann Sebastian Bach, el músico más famoso de una dinastía que dio al mundo decenas de compositores.
Urbán fue asistente de su papá en una iglesia de Tultepec, Estado de México, donde nació. Bach perdió a su padre cuando tenía apenas diez años, y entonces se convirtió en ayudante de su hermano mayor, Johann Christoph, de veinticuatro, organista de un templo luterano en lo que hoy es Alemania.
Pareciera que hay una conexión surrealista entre el genial compositor europeo y el organista titular del OMAN, tan compleja como la forma en que funciona el instrumento de casi cincuenta toneladas, cinco teclados manuales y uno de pedales, quince mil seiscientas treintaitrés flautas, y doscientas cincuenta plaquetas que representan otros tantos registros sonoros y miles de combinaciones potenciales.
Cuando Urbán aprieta una tecla, se produce un impulso eléctrico que ordena determinado sonido, el cual se produce a partir de viento generado por ventiladores e impulsado por fuelles. La partitura fue escrita hace tres siglos y este mediodía cobra vida con un sutil juego de registros por parte del músico mexicano, ante un público que se conmueve hasta el tuétano con la famosa pieza barroca para órgano; cuando ésta termina, la gente no se conforma con aplaudir desde sus asientos sino que se pone de pie y vitorea al instrumentista.
Cuenta la leyenda que Bach compuso esta obra temprana para probar la calidad de los órganos. Si tal fuera el caso, el Órgano Monumental del Auditorio Nacional pasa el examen con calificación de diez, pues el sonido se percibe nítido y potente en toda la sala.
No conforme con el inicio apoteósico, Urbán aplica el uno-dos al ofrecer Adagio en sol menor, de Albinoni-Giazotto, otra pieza por demás reconocible que a cada persona le evoca una imagen o un recuerdo distintos, generalmente gratos.
Personas de todas edades observan con admiración la destreza de Víctor Urbán, quien utiliza con maestría teclados y pedales en obras de César Frank y Robert Schumann, y luego en Estudio de concierto de Pietro Alessandro Yon, en el que los pies tienen una actividad incesante de principio a fin. Con ovaciones y gritos los asistentes piden un pilón y Urbán ofrece Scherzino, de Ramón Noble, rematando así su participación con una obra mexicana.
Un breve intermedio sirve para que la gente se acerque al pie del escenario a tomar fotos y videos del órgano, al igual que selfies que de inmediato son enviadas a familiares o amigos que se perdieron de una experiencia emocionante y enriquecedora.
Al igual que Urbán, el ruso Anatoly Marshalov inicia su segmento con una composición de Johann Sebastian Bach, Fantasía en sol mayor, tal vez menos espectacular que Toccata y fuga pero también sublime. Bajo el traje de Marshalov se percibe el cuerpo de un atleta en gran forma física, energía que transmite con la agilidad y precisión de sus manos y pies. El recinto vuelve a llenarse de la magia de Bach y los corazones se inflaman de emoción.
El programa continúa con piezas de Léon Boëllmann y Sigfrid Karg-Elert, y finaliza con algo escrito por Franz Liszt pero que remite al autor que este mediodía ha prevalecido: Preludio y fuga sobre el nombre de Bach. Marshalov no cede ante la petición de un encore, sin embargo aparece Víctor Urbán para decir que el Auditorio Nacional tiene previsto un concierto de órgano para diciembre próximo y dos más al iniciar 2017.
Los organistas reciben sendos ramos de flores, posan juntos para la foto y se retiran entre aplausos y vivas. El órgano vuelve a quedar solitario, impecable, listo para que la gente vuelva a retratarlo como la gran estrella que es.

Urbán y Marshalov
Víctor Urbán se graduó como organista concertista en el Conservatorio Nacional de Música, donde tuvo maestros del calibre de José Pablo Moncayo, Blas Galindo, Rodolfo Halffter y Jesús Estrada. De este último músico fue asistente en el Órgano Monumental del Auditorio Nacional, y desde 2000 es el titular.
Urbán estudió en Roma, Siena y Stuttgart. Ha ofrecido conciertos en varios países de América, Europa, Asia y África; fue director del Conservatorio Nacional y de la Escuela de Bellas Artes del Estado de México. Es un promotor incansable del instrumento que domina y se le reconoce como promotor de la restauración de los órganos de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
Anatoly Marshalov nació en Rusia. Inicialmente estudió historia en la Universidad Estatal de los Urales y luego órgano en su país, Holanda y Alemania. Ha tomado cursos de interpretación de las obras de Bach, Mendelssohn y Liszt, algo que se evidencia en el OMAN, el más grande de Latinoamérica. Se ha presentado como solista en varios países de Europa; en Rusia es conocido como conductor de programas de televisión en los que se promueve la música para órgano. (F.F.)

Programa
Víctor Urbán: Toccata y fuga en re menor (Johann Sebastian Bach) / Adagio en sol menor (Tomaso Albinoni – Remo Giazotto) / Pieza heroica (César Frank) / Canon en si menor (Robert Schumann) / Estudio de concierto (Pietro Alessandro Yon) / Scherzino (Ramón Noble) Anatoly Marshalov: Fantasía en sol mayor (Johann Sebastian Bach) / Rondó francés (Léon Boëllmann) / Nun danket alle Gott - Demos gracias a Dios (Sigfrid Karg-Elert) / Preludio y fuga sobre el nombre de Bach (Franz Liszt).

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