sábado, 27 de agosto de 2016

Pepe Aguilar: La dinastía y el Divo de Juárez



No lo había dicho antes / 27 de agosto, 2016 / Función única / 
2:40 hrs. de duración / Promotor: Neo Audio S.A de C.V.


Julio Alejandro Quijano
Cada cuarenta segundos se escucha una canción de Juan Gabriel en algún lugar del mundo. Esta noche, ese lugar del mundo es el Auditorio Nacional. Y no una, sino dos canciones. Las escuchan los seguidores de Pepe Aguilar que, sin saberlo, convierten su coro en un homenaje para quien, doce horas después, moriría a causa de un infarto.
“Para los que nos dedicamos a la música, Juan Gabriel es un maestro, y en lo personal, un amigo”, dice Aguilar al presentar “Siempre en mi mente”, tema que el Divo de Juárez publicó en 1978 como parte de su peculiar reinvención del mariachi, y que ahora parece hecho a la medida del estilo de Pepe.
La otra canción es “De mí enamórate”, que es elegida por su hija Ángela Aguilar para su segmento en el concierto. La adolescente aparece con un vestido de gala espectacular, gusto que heredó de su abuela Flor Silvestre.
Entre ambas interpretaciones transcurren varios minutos, lo que significa que alguien más en otro lugar del mundo está escuchando a Juan Gabriel, y también comprueba aquella sentencia de Albert Einstein: “El azar no existe, Dios no juega a los dados”.
Inexplicablemente alineados con el alud de tributos que se sucederían un día después, los Aguilar contribuyen desde ya con su dosis para alimentar la leyenda de Juanga. Sólo falta agregar el pésame que publica Pepe doce horas después en su cuenta de red social: “Me duele en el alma la noticia de mi querido amigo. Enorme e irreparable pérdida”. Pero eso será mañana.
Hoy lo que ocurre es casi un siglo de “historia Aguilar”, en la cual 1975 es un año crucial. En el potrero, Antonio Aguilar monta a Rebelde, el caballo que prefiere entre los treinta que tiene en el rancho de Lomas Estrella, en la ciudad de México. Más allá, en un pasillo sombreado por buganvilias, Flor Silvestre anima a su hijo Pepe, de siete años, a que cante. El niño, vestido de riguroso charro campirano, obedece: “El tiempo que te quede libre / si te es posible / dedícalo a mí”, de Ferrusquilla.
La escena era la anécdota favorita que Antonio compartía a quien, de visita en su rancho, le preguntaba cuál era el secreto de la dinastía Aguilar.
Cuarenta años después, aquel niño convertido ahora en un artista con veintitrés discos grabados y ganador de siete premios Grammy, se coloca delante de la sombra de su padre para interpretar “Albur de amor”. Antonio, fallecido en 2007, fue obviamente la figura que definió no sólo que sería cantante, sino del género ranchero. Por eso no se necesita explicar la razón por la que el concierto empieza con “El zacatecano”, ya que otra de las frases favoritas en la conversación del patriarca era: “Somos de Zacatecas, allá nacimos, allá nos criamos y allá aprendimos a cantar”.
Su vástago lo dice de otra manera: “Es que en esta familia todos cantamos, los primos, los tíos, los hermanos, los abuelos, las abuelas”. Lo dice porque la nueva generación hace tiempo que lo acompaña en sus giras. Ya el año pasado estuvieron en este mismo foro para presentar el disco Pepe Aguilar MTV Unplugged y ahora regresan para mostrar su propio proyecto musical.
“Resulta que mis hijos grabaron el video de una canción que ahora quieren cantar con su prima, Majo Aguilar”. Leonardo y Ángela, junto con Majo, forman el trío Nueva Tradición, intérpretes de “Lo busqué”, que tiene diez millones de reproducciones en YouTube.
Los tres se juntan en el proscenio mientras Pepe, sabedor de su nuevo lugar en la historia de esta dinastía, se hace a un lado hasta quedar fuera de los reflectores.
Los adolescentes interpretan este tema de desamor (que incluye un estremecedor verso sobre “pedazos de mi alma desangrándose debajo de mi cama”), con Leonardo en la guitarra y ellas en un dueto melancólico.
Antes que ellos, el papá tiene su momento estelar cuando estrena “No lo había dicho antes”, tema que da título al nuevo disco y que presume con orgullo: “Considero que cada que presento por primera vez una canción, es un momento especial porque son ustedes para quienes trabajamos”.
Se repite así una historia que se remonta a la década de los veinte, cuando el abuelo de los que ahora cantan, se escapaba de su casa en Zacatecas para ir a pescar y, en el camino, aprender a cantar con los sonidos del campo como acompañamiento.
Ahora, los Aguilar no salen al campo sino a la aldea global de YouTube, pero el sentimiento es el mismo y lo resume Pepe con una frase: “Si traen permiso de desvelarse y emborracharse de amor, ésta es su noche”. Y sí, todos salen ebrios de ese sentimiento. 

Vestirse de México
El rancho no siempre le gustó a Pepe Aguilar. Su vida, de hecho, se divide en dos, antes del rock y después del rock. De adolescente su intención era emular a Gustavo Cerati, ser como Kurt Cobain.
Ya con una incipiente carrera en el regional mexicano, sus discos tenían siempre la intención de apostar por el pop. Los resultados fueron buenos monetariamente, pero el 19 de junio de 2007 tomó una decisión. Ese día murió su padre. Pepe le puso pausa al disco que estaba grabando y que se convirtió luego en algo totalmente ranchero. “Reanudamos la grabación hasta después de su muerte y por eso mismo es un homenaje a mi padre, a la música que me heredó”.
Desde entonces, tiene una frase que le receta a quien se acerca con él para que le ayude a ser cantante ranchero, un género que ha vuelto a ponerse de moda: “Cualquiera puede ponerse unos pantalones rotos y pararse los pelos, pero no cualquiera se viste de México”. (J.A.Q.)

Programa
Pepe Aguilar: El zacatecano / Por una mujer bonita / Recuérdame bonito / Directo / Me vas a extrañar / Perdóname / Acá entre nos / Lástima que seas ajena / Hermoso cariño / Chaparrita de mi vida / Jamás me fui / Para que te convenzas / Entre dos ríos / Con otro sabor / Perdono y olvido / Mi credo / No lo había dicho / Albur de amor / Leonardo Aguilar: El Barzón / Te irá mejor sin mí / Ángela Aguilar: De mí enamórate / Y lo busqué / La chancla / Chivo / Puño de tierra / Leonardo, Ángela y Majo Aguilar: Lo busqué / Pepe Aguilar: Cuestión de esperar / Prometiste / Miedo / Siempre en mi mente / Por mujeres como tú / 100 por ciento mexicano / Mi lindo pueblo / María / Cuatro meses / Por una mujer casada / Son las dos de la mañana.

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