miércoles, 10 de agosto de 2016

Paco de María Big Band: El reino de la elegancia



Lunario Big Band Fest / 10 de agosto, 2016 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Rodrigo Farías Bárcenas
Si ser elegante no tiene que ver con la ostentación o el vestir a la moda, como explicaba el maestro Arrigo Cohen, sino con el ser capaz de elegir lo que a cada quien le queda, entonces la elegancia acaba por establecer su reinado en el concierto. Empieza por ser una evidente característica del vestuario, pero el repertorio, los arreglos y la secuencia del programa también son producto de atinadas elecciones.
El joven cantante y productor Paco de María, de impecable presencia, se desplaza en el escenario con movimientos leves, en especial los que hace con las manos. A veces chasquea los dedos o gira el torso con energía, enviando señales a los músicos para coordinarse. Es un tipo bien parecido, de semblante serio, mirada penetrante, seguro de lo que hace. 
Es de Sonora y se formó musicalmente en México y en Estados Unidos. Al llegar a la capital en 2008, conoció al arreglista y productor Eduardo Magallanes, de quien recibió un apoyo decisivo. De ahí en adelanta ha consolidado su identidad. Con ocho años de trayectoria, llega por décima vez al Lunario. 
Su figura domina al interpretar con estilo propio temas ligados a las personalidades de Frank Sinatra y Tony Bennett. La tersura de su voz es seductora, en especial para las mujeres que no tardan en dedicarle piropos. Bastan unos cuantos minutos para que el espectáculo alcance su punto óptimo, cuanto llega el turno de la vigorosa interpretación de “New York, New York”, que marca un contraste con el ánimo tranquilo de “My Funny Valentine”. 
El programa da un giro sorpresivo de Sinatra y Bennett al rock. Primero, con una acelerada versión de “Can’t Buy Me Love”, rubricada con una cita lenta y blusera de “She Love You”, ambas de Lennon y McCartney, mientras vemos en las pantallas imágenes relativas a la psicodelia y al jipismo; luego, la vuelta se completa con una lectura de “Jump”, la canción más conocida del grupo estadunidense Van Halen. Inevitable recordar a Paul Anka, que incluye un cover de la misma en su álbum Rock Swings
Dicho pasaje da lugar a una segunda parte en la que es más notorio que el cantante dominador en realidad mantiene una fuerte compenetración con los instrumentistas. Hay tal afinidad entre ambas partes que la banda alcanza un nivel protagónico, esplendoroso, en conjunto o con cada uno de los solos desplegados a lo largo de la sesión. Ahí están como ejemplos las ejecuciones de “Come By Me” y “Desahogo”, con sus respectivos solos de saxofón y trompeta. Los integrantes son músicos que en lo individual cuentan con importantes trayectorias. Christian Bernard es el director y pianista; Óscar González se ocupa del contrabajo y Christian Pérez de la batería; los trompetistas son Alejandro Guardiola, Yumar Bonaechea y José A. Moreno Alonso; los trombonistas, Esteban Rivera, Manuel Hernández y Eric Hernández; y los saxofonistas, Jorge Brauet, Ottis Ganceda y Remy Álvarez. Todos ellos también ataviados con formalidad y elegancia.
El repertorio tiene un importante peso histórico y de la segunda mitad en adelante es aún más variado, con énfasis en compositores mexicanos. Combina autores de épocas distintas (Bob Crewe, Harry Connick Jr.); fusiona estilos del jazz con otros géneros (bolero, balada, rock); conecta a creadores muy distintos entre sí (Manuel Alejandro, Juan Gabriel, Álvaro Carrillo, María Grever, Agustín Lara); evoca baladistas para mucha gente entrañables (Roberto Carlos, Julio Iglesias, José José) y adelanta parte del contenido de su próxima grabación, Cuando yo quería ser grande.
Tanto la dirección artística como la musical tienen un gran mérito, porque los arreglos reflejan esa diversidad, imprimiéndole fluidez sin sacrificar homogeneidad; y por su dominio del código musical propio de las grandes bandas, al que le sacan partido para que se escuchen diferentes y novedosas composiciones por demás conocidas, como “Bésame mucho”, “Frenesí”, “Can’t Take my Eyes Off You” y “Granada”. El público, personas de distintas generaciones, celebra generosamente esos logros. 
Ésta es la segunda fecha, de seis programadas por el Lunario del Auditorio Nacional, para presentar por vez primera el Big Band Fest. Comprende agrupaciones de este tipo que han marcado su presencia en los escenarios nacionales y en cuyas filas participan destacados músicos de jazz.
La muestra permite apreciar una tendencia iniciada por la Big Band Jazz de México al iniciar el siglo, con exponentes que han desarrollado sus propios perfiles. No es la nostalgia el motivo, sino el propósito de acercar a nuevos públicos, sobre todo a los jóvenes, una de las expresiones más influyentes en la historia del jazz, cuyo periodo de auge fue entre las décadas de 1930 y 1940, y que ha permanecido viva hasta la fecha.

Programa
Come Fly With Me / I’ve Got You Under my Skin / My Way / New York, New York / My Funny Valentine / Can’t Buy Me Love / Jump / What a Wonderful World / Come By Me / Desahogo / Perfidia / Bésame mucho / Lo mejor de tu vida / Frenesí / Un poco más / Quién será / Alma Mía / Can’t Take my Eyes Off You / Enamórate / Cuando yo quería ser grande / Popurrí de José José / Granada / Enamórate (bis).

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