miércoles, 31 de agosto de 2016

Orquesta Nacional de Jazz de México: Nuevos horizontes



Lunario Big Band Fest / 31 de agosto, 2016 / Función única / 1:40 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

David Cortés
Puntuales, los integrantes de la Orquesta Nacional de Jazz de México toman sus puestos en el escenario. Roberto Verástegui, su director en esta ocasión, da unas palabras de bienvenida y con pulcritud, elegancia y emotividad, el colectivo hace sonar sus instrumentos. Los de viento cumplen su papel, el de imprimirle una masividad abrumadora al sonido.
El comienzo es promisorio, cálido, invitador. Todo parece indicar que esta noche, en el cierre del Lunario Big Band Fest, habrá de campear el romanticismo. En efecto, ese elemento se da cita y cuando aflora lo hace de manera espléndida. Sin embargo, en la chistera, los veinte músicos de once estados del país guardan sorpresas, no sólo por los invitados —Francisco Lelo de Larrea (guitarra), Laura Velasco (voz)— sino por su peculiar manera de encarar el género de la síncopa.
En la velada hay temas clásicos de Thad Jones, Neal Hefti, pero también propios, de los músicos de la orquesta creada hace escasos dos años por el saxofonista Gerry López: Andrés Gándara, Alan Fajardo, Héctor Rodríguez. Cuando estos arriban, el sonido cambia, se aprecia un poco de funk, exploran ciertos rasgos de fusión, coquetean con la música contemporánea, abren paso a las atmósferas y las texturas, crean pasajes pastorales.
Ese sonido, más apegado a la tendencias actuales, también resume la historia, porque cuando encaran algún estándar y queda como solista Lelo de Larrea, hay ecos de Charlie Christian, de Tal Farlow; cuando, en otro turno, la trompeta hace un solo, éste suena distante, a la manera de esa propuesta que en los setenta y principios de los ochenta pusiera en boga el sello ECM.
Los contrastes entre suave y ríspido, fuerte y delicado, se combinan agradablemente; propician momentos de ensueño para luego ser presas de un furioso arrebato, funcionan como si fuera un montaña rusa, aunque aquí la intensidad no busca invadirnos de vértigo, sino transportarnos, llevarnos de paseo por un crisol de emociones, así como explorar nuevos horizontes, porque si algo destaca a esta entidad sonora es su deseo por abrir caminos, una vocación trazada desde su fundación: “Nuestra misión está construida en un modelo de vanguardia artística que genera áreas de oportunidad para jóvenes músicos; impulsa la creatividad para la proyección de un ensamble de jazz representativo del país con la capacidad de considerar a los más destacados compositores mexicanos de jazz”.
Cierre ideal de un primer festival, único en su género, y que permitió dar un repaso por distintas épocas del jazz en México, al tiempo que sirvió para mostrar el abanico de proposiciones existentes en este país.

Programa
Three and One / Sigue al nueve / Visita al valle / Con Laura Velasco y Franciso Lelo de Larrea: But not for Me / Li’l Darlin’ / Travesía / Love for Sale / A Child Is Born / Con Franciso Lelo de Larrea: Tie Break - Nutville / Sol naciente.

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