miércoles, 13 de julio de 2016

Rodrigo Amarante: Un carioca trotamundos



13 de julio, 2016 / Función única / 1:20 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Se anuncia sorprendido, al grado de alzar los puños en señal de victoria apenas detecta su poder de convocatoria. “No puedo creer que todos ustedes estén aquí”, comenta, ruborizado por el recibimiento que la asistencia le regala, disculpándose por sus tropiezos verbales al hablar español para luego pedir que se baje un poco la luz del recinto y así la decena de bombillas que cuelga del techo haga su trabajo: conseguir que el escenario luzca más acogedor.

Rodrigo Amarante no debería estar asombrado. Para que aterrizara en el Lunario, apenas acompañado de un piano, su guitarra y un amplificador, antes tuvo que hacerse de un nombre como cantante y compositor en su natal Brasil, primero con el popular grupo Los Hermanos y luego con la Orquesta Imperial —al lado de músicos como Nina Becker y Moreno Veloso, el segundo, hijo de Caetano—, para luego mudarse a California a hacer canciones con Devendra Banhart y, finalmente, al lado de Binki Shapiro y Fabrizio Moretti (The Strokes), conformar Little Joy. A lo largo de esa ruta, un puñado de álbumes y una fila de presentaciones en directo en diversos puntos del planeta tuvieron lugar; la experiencia que Rodrigo necesitaba para debutar como solista a nivel discográfico, con Cavalo.

De forma que el de Río de Janeiro tiene de su lado la tibieza sensual de la bossa nova, la acidez multicolor de la tropicalia, la vena crítica del cantautor folk y el alma alegre de la samba; sin embargo, encima de todas esas cualidades, Amarante posee la visión del trotamundos que se traga, sin reserva, a todos los personajes que se topa en el camino. Hoy, por ejemplo, encarna a la desilusionada madre de un soldado muerto (“I’m Ready”), al insomne terco que se niega a tomar píldoras para aliviar su pena (“Fall Asleep”) o al pesimista desvalido que necesita ganar aplomo escuchando el mismo himno a diario (“Tardei”).
“Este pequeño momento es mi tesoro, es todo lo que tengo”, confiesa el sudamericano mientras su reflejo en el ventanal que le cuida la espalda provoca la ilusión de que se hallase perdido entre las ramas del robusto árbol que habita a las afueras del foro. El músico canta “Condicional”, atravesando hojas cual fantasma hasta extraviarse en la oscuridad de la noche, como un explorador tropical que se desvanece mientras de su guitarra escapa una armonía dulce que un silbido opaca lentamente, despacio, hasta que el adiós rompe la escena. 

Programa
Nada em vão / Mon nom / I’m Ready / O cometa / Wood and Graphite / Irene / Idle Eyes / Cavalo / Fall Asleep / Noster nostri / Tardei / Hourglass / Tuyo / Sky Beneath / Ma and pa / Pode ser / The Ribbon / Condicional.

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