sábado, 23 de julio de 2016

Capital Sur + Baltazar + Robot Junkie Paradise + Lng/SHT: Rock de Morelos, Jalisco, Guanajuato y Quintana Roo



Festival Lunario Tierra Adentro. Un mapa sonoro del indie Mx. Segunda de cuatro sesiones / 23 de julio, 2016 / 
4:00 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional. 

Alejandro González Castillo
“Solíamos venir aquí a ver a nuestras bandas favoritas; ahora es nuestro turno”, dice Pedro Mantecón, quien comanda Capital Sur y ofrece el discurso de bienvenida en ésta, la segunda cita del Festival Lunario Tierra Adentro.
“Venimos representando a Cuernavaca”, continúa el cantante y guitarrista para de inmediato pulsar los acordes que conforman “Calma”, un tema calificado por él mismo como un vals que, al lado del dream pop y el country al que los músicos que lo acompañan recurren, termina de moldear el perfil sonoro del grupo nacido en 2011, uno donde ciertos rasgos de Caifanes y LeBaron se advierten definitivos. Constructores de largos corredores instrumentales alumbrados por tres guitarras, los responsables de los álbumes Plano circular y Meridiano tapizan los muros de sus pasajes con figuras épicas antes de cederle el turno a Baltazar, el segundo acto de la noche.
Cuando un intimidante trueno retumba gracias a las bondades del sampler y un theremín virtual expulsa melodías fantasmales desbordadas de reverberación, se sabe que Juan Pablo Corcuera, Luis Eduardo López y Roberto Agredano se encuentran listos para tocar. Sombreros y túnicas concretan la lóbrega escena mientras sintetizadores, batería, un par de guitarras y computadoras integran la dotación instrumental de un grupo que ha construido una suerte de “Imperio” gótico, convocante de miles de clics adulatorios en la red. Con la trémula voz de Juan Pablo (también cantante en Technicolor Fabrics) y la destreza instrumental de los primos Luis Eduardo y Roberto, el trío proveniente de Guadalajara presume una afición especial por las atmósferas opresivas desde su gestación, hace ya tres años, y en su corto andar se ha empeñado en acentuar una estética donde la oscuridad y el misticismo operan como tutores, un hecho palpable en “Vicio”, la composición hoy elegida para despedirse.
Apenas la sobriedad de los jaliscienses se esfuma, la desfachatez de Robot Junkie Paradise aparece. “Somos espíritus polifónicos”, anuncian Zain (voz, bajo y programaciones), Uriel (sintetizadores), Tito (guitarra y voz), Gretsch (voz y sintetizadores) y Tony (batería), intentando de esta manera definir su barroco cancionero, carente de límites, divisable desde la facha de los propios creadores, quienes lo mismo portan gorras con el logo de Run-D.M.C. que camisetas con la lengua de The Rolling Stones. De manera que los integrantes de Plastilina Mosh, Quiero Club y Kinky (respecto a los últimos, Gil Cerezo se ha codeado con los guanajuatenses en el estudio de grabación) sentirían afinidad con lo presentado esta noche por el quinteto de León. Y aunque desde su arribo los creadores de “Estrellas” invitan a la pista de baile a la concurrencia, es la llegada de Gastón Espinosa (Lng/SHT), quien junto a los del Bajío interpreta “Zig zag”, la que propicia que nadie muestre recato al agitar el sistema óseo. 
Con unos cuantos tatuajes custodiando las mangas de su camiseta y la lengua desatada, el MC encargado de clausurar la cita empuña el micrófono. En su camino, apela al éxito de Ricky Martin, a la avaricia de James Hetfield y a la fama del recién resucitado Pokémon, aunque también señala inquisidor las malas mañas de la industria discográfica, describe a quienes beben mezcal con tal de no extraviar su sitio en las pasarelas y ofrece su punto de vista respecto a los intelectuales que recurren a la Wikipedia para cimentar su discurso. Artífice de discos como Youth o Les juro que sí llego, el de Quintana Roo comunica sentirse feliz de formar parte del cartel de una noche como ésta, satisfecho de saberse protagonista de “una escena donde todos cabemos”. 
Con su flow, Lng/SHT infecta a quienes se visten como Snoop Dogg, pero también a aquellos que bailan slam como si estuvieran frente a los Sex Pistols; Hip hop para punk rockers, es el título de uno de los álbumes del sureño, una frase que éste podría usar como pegote en las tiendas de discos si decidiera editar su obra musical en formato físico. Y por eso, porque ignoran divisiones genéricas y ya no compran discos compactos, los presentes llevan más allá de las puertas del Lunario la experiencia de haber escuchado a sus artistas hoy, en directo; “el after será en nuestro corazón”, señala al respecto el de Cancún antes de irse, y hacia allá se dirigen los escuchas a la medianoche, sin prejuicios en los oídos y con su credencial del INE lista para mostrársela al cadenero en turno.

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