viernes, 29 de julio de 2016

Ampersan + Iván García y Los Yonkis + Paulo Piña + Alice True Colors: Rock de Jalisco, Puebla, Veracruz y Yucatán

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional



Festival Lunario Tierra Adentro. Un mapa sonoro del indie Mx. Tercera de cuatro sesiones / 29 de julio, 2016 /
 4:00 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Tambores con parches de cuero reciben azotes mientras una quijada de burro es raspada y, a unos pasos, el contrabajo es cacheteado al lado de una jarana que resuena acompañada de una guitarra eléctrica.
El injerto instrumental se asoma osado, y acentúa su bravura cuando una máquina para disparar samplers se une al ramaje sonoro. Son Kevin García y Zindu Cano quienes comandan con sus voces un racimo de sones clásicos veracruzanos (“Compromiso”) que intercalan con composiciones propias que han editado en un par de discos (Flor de biznaga y Autorreverse) a lo largo de nueve años de historia, aunque también ceden espacio para algún poema precolombino firmado por Nezahualcóyotl (“Libro de cantos”). Es así como Ampersan abre la tercera fecha del Festival Lunario Tierra Adentro.
Una vez que el zapateo de los jaliscienses se disipa, Iván García y Los Yonkis aparecen para eludir fusiones y apostar por el viejo y clásico rock and roll, aquél que para mantenerse vivo sólo necesita de quinientos caballos de fuerza, un libro de Kerouac, una chica lista para explorar la carretera y un trago sin diluir lubricando la garganta. Ataviados lóbregamente, Carlos Iván Carrillo, Julio Lino, Jhu Camero y el propio García desmienten con decires y música que sus paisanos poblanos sean de naturaleza recatada. Tras pasar una hora jugando al “Taxidermista”, el combo de la Angelópolis invita a Paulo Piña al teclado para juntos interpretar “Soundtrack”, justo antes de que se apaguen sus amplificadores.
Ya con la guitarra cubriéndole el ombligo, Piña presume su corte de cabello mohicano y a los integrantes de The Flavor Monkeys, el quinteto que lo acompaña. Con su peculiar voz como guía, el de residencia veracruzana pasa de enumerar todo lo que soñó ser cuando era niño a deshebrar las mañas de cierta chica cuyos actos desgarbados lo llevaron a extraviar la cordura. “Esto es lo que hago en mis ratos de ocio; jamás trabajo”, acusa el cantautor al hablar de los tres discos que a la fecha ha editado (Canciones que hablaban de nosotros, El cumpleaños del perro y Gracias por nada), platos donde la brújula vocal ubica el norte cuando coinciden las coordenadas de Un Pingüino en mi Ascensor y Manos de Topo. “Traigo un disco a la venta donde sintetizo seis años de historia musical”, comunica Paulo antes de que “El diablo” le indique la ruta de salida.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Nez, Lars, Rk y Manu (Alice True Color) son quienes luego toman la estafeta. Todos se anuncian “Salvajes” por naturaleza y lo demuestran con un temario donde el calificativo “electro pop” encuadra efectivamente las influencias del grupo, con Passion Pit, Chromeo y Capital Cities a la cabeza. Un flamingo de juguete —emblema de la fauna que caracteriza a la tierra del grupo— posa sobre el sintetizador de los yucatecos hasta que se despiden, quejumbrosos por la altura de la capital, pero congratulados tras desatar el baile más consistente de la velada. Y es así como las “Líneas” finales de la noche son trazadas: decenas de asistentes se agitan entre sombras, iluminados esporádicamente por los reflectores que apuntan al escenario, mientras un falsete festivo los guía a todos hacia su destino, el amanecer.




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