martes, 14 de junio de 2016

Obara International Quartet: El jazz divertido



14 de junio, 2016 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

David Cortés
Maciej Obara, sax alto; Dominik Wania, piano; Ole Morten Vagan, bajo; y Gard Nilssen, batería. El Obara International Quartet visita por primera vez México y no se andan con subterfugios. Apenas unas palabras al inicio, en las cuales el líder expresa su satisfacción de estar en el Lunario, bastan como introducción.

Acto seguido comienza una espiral de sonidos, una composición llamada “Special Sausage” —“en realidad”, dice Obara, “ninguno de los temas tiene nombre aún, así que si se les ocurre una idea podemos platicarlo en los camerinos más tarde”⎯ que tiene un inicio gélido, una frialdad que tal vez remite a la natal Polonia del saxofonista, pero que tras unos minutos toma otro cariz.

Al cuarteto le cuesta un poco de trabajo asentarse, pero conforme los minutos avanzan, se les nota más enfocados. El grupo encadena varios temas, la mayoría se inscriben en un jazz que por momentos quiere echar mano del swing, pero que las más de las veces se contiene y termina por acomodarse en un área expresiva que si bien no carece de calidez, no alcanza a entregarse del todo.
Wania brilla al piano. Coloca una base muy firme que le permite a Morten en el bajo desplegar unos solos muy interesantes. Algunos de ellos con el arco, otros en los que se da a la abstracción y a la creación de texturas; cuando éste se enzarza en un diálogo con el baterista Nilssen, la composición-improvisación gana energía, hace guiños al rock, se acerca a los terrenos de la fusión. Mientras, Obara ajusta la boquilla de su instrumento, la limpia y cuando se integra a los demás lleva a cabo hermosas figuras melódicas. Es en esos momentos cuando nos muestra que lo suyo está lejos de la experimentación; él gusta de buscar melodías, pero procura que no sean convencionales, no importa si para encontrarlas tenga que dar rodeos.
El ganador del Bielska Zadymka Jazz Contest a la mejor banda joven de jazz en 2006, poseedor de una discografía con cinco títulos como líder y colaborador con el trompetista Tomasz Stańko ⎯el músico, según sus palabras, más importante en su vida⎯ en el Tomasz Stańko Special Project y el New Balladyna Quartet, no duda en guiar con mano firme a sus acompañantes. No le gusta la innovación, pero sí hacer llegar un momento muy agradable, lo que refrenda lo escrito en el freejazz-stef.blogspot.com: “Obara no es un innovador ni un iconoclasta, y no necesita serlo. La calidad de lo que interpreta nos trae mucha alegría, por lo que debe apegarse a ello: tomar la tradición del jazz y trasladarla a un nuevo ambiente. Sin pretensiones”.
Cincuenta y ocho minutos dura la primera interpretación de los cuatro. La banda luce exhausta, pero complacida. Luego viene el encore y, efectivamente, no hay pretensiones, pero tampoco salidas fáciles. Si lo del saxofonista es llevarnos por los territorios de la diversión, debe darse por satisfecho: ésta se dio en abundancia.

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