jueves, 2 de junio de 2016

Los maestros de la bohemia: Voceros del amor

Carlos Macías, Fato y Miguel Luna / 2 de junio, 2016 / Función única / 
3:45 hrs. de duración / Promotor: Macimusic Entretenimiento S. de R.L. de C.V.

Gustavo Emilio Rosales
Se trata de un concierto didáctico. Su eje: la educación sentimental. La lista de materias abarca la gama de emociones que construyen la memoria. Sus docentes —Miguel Luna, Carlos Macías y Fato— tendrían ya varios doctorados en el dominio de la canción romántica: ese dispositivo acústico que provoca que las damas de la última fila de mesas no piensen en sentarse ni dejen de masajear el aire con los brazos, mientras cantan para sí el grueso de lo que se anticipa como un programa maratónico.
Cada uno de los protagonistas de esta velada sale a escena con una guitarra en mano, una amplia sonrisa iluminándoles la faz y un vestuario como para ver una serie de televisión en el sofá familiar que acuña sus respectivas siluetas. Un ensamble de diez músicos, en el que se destacan dos bellas saxofonistas, los acompaña. El numeroso auditorio los ovaciona, con diversidad de voces solicita temas predilectos.

Desde los primeros acordes la oscuridad se encuentra tapizada por rectángulos de luz emanados de teléfonos reacios a la pasividad. La bohemia, esa manera fuerte de sentir lo que pasa y declararlo exacerbadamente, impone su dominio.

Canta la multitud de comensales a partir de que el trío protagónico ofrece como apertura temas que han cobrado fama en la interpretación de Emmanuel y Luis Miguel. Sigue coreando a medida que cada uno de los autodenominados “maestros” brinda canciones que se recuerdan por la estrella que las ha difundido masivamente. A lo largo de la encendida noche desfilan así los espectros de Pepe Aguilar, Intocable, Julión Álvarez, La Arrolladora Banda El Limón, Arjona, Alejandro Fernández, Sasha, Benny y Erik, y muchos otros artistas que han hecho suyas las inspiraciones del coahuilense Luna, del chiapaneco Macías y del veracruzano Enrique Guzmán Yáñez, mejor conocido como Fato. Nos encontramos, valga la imagen, ante una radiografía del pacto que mueve a la industria musical; observando lo que no se muestra sobre la piel del éxito, sobre la elaborada efigie del “sencillo”: el trabajo seminal del compositor experto en dar a la gente lo que quiere. Con su trabajo a la vista, este trío es legión.
Un péndulo temático que va del amor al desamor da rumbo al concierto. La nobleza del artesano que sabe que su labor está bien hecha, cohesiona una alianza de entrega sin fisuras entre el sector de mesas y la escena. Los músicos, sin excepción, portan el estigma del callo y el colmillo: su experiencia es evidente; también la habilidad para crear estructuras coherentes de entrega inmediata, sin afectar la flor de imágenes sensibles que debe poseer todo lance romántico. Resulta evidente que a esta tríada de maestros los une no sólo una plétora de cifras comunes en cuanto a trayectoria —décadas de carrera; triunfos por cuenta propia, en calidad de cantautores, dentro de festivales internacionales; ser proveedores de figuras que tienen alto impacto comercial—, sino también una amistad que trasciende las convenciones del show business.
Carlos cantando “Divina tú” al oído de la mamá de Fato, quien dice tener ochenta y seis años, hasta que el jarocho le pide “¡eh, ya párale, que es mía!”; Luna y Macías bromeando ante la ausencia de Fato en una interpretación que debería haber sido hecha por los tres (“se fue y muy mal, si lo quieren seguir escuchando está en la Cruz Roja de Polanco”); Luna tratando de competir en albures con Macías, hasta que claudica al darse cuenta de que la lengua del chiapaneco, templada en los altos hornos de la picaresca istmeña, es decididamente karateca.
El público agradece esta entrega amistosa; reconoce asimismo el buen hacer de los orfebres del sonido. Primero en forma articulada, posteriormente a gritos y, después de tres horas de concierto, en un lenguaje gutural y de intensidades corporales que bien podría haber pertenecido a una especie ancestral, para la cual la danza resultara más elocuente que la frase. Cada uno de los tres maestros ha tenido su segmento, y cada quien lo ha aprovechado de acuerdo con su estilo: Miguel Luna sobrio y concentrado en la adecuada transmisión de energías, con “Minutos” y “El amigo que se fue” como crestas de su oleaje sonoro; por su parte, Macías, quien ha invitado a la cantante Gianna a realizar con él un dueto, disfruta su porción de fiesta acústica con lujo de simpatía, picardía y cierto orgullo por ser el autor de temas memorables, como “Mil vidas”. Fato vive su momento en una montaña rusa de emociones: primero suelta lágrimas al recordar a su padre, recientemente fallecido; luego llora otra vez, “de orgullo”, al presentar a su guapa hija Doménica, quien sube al escenario para interpretar una canción de su autoría; después no para de reír y festejar para sí viejos encuentros con su musa, de los cuales han surgido temas que son divisa de telenovelas o títulos de discos ajenos.
El Yo soy otro (frase de un poema de Rimbaud) hoy se ha detenido en la ruta de costumbres de trabajo del gran trío. Vale, ahora y aquí, para Carlos, Miguel y Fato, el Soy el que soy. Y son, nos dicen al unísono, con nombre y apellido propios, y con la inspiración de Juan Gabriel como tutor sentimental en el telón de cierre, maestros eméritos de esa recurrente pasión de fin de semana conocida con el término bohemia: una epidemia urbana, al parecer.

Programa
Fato, Miguel Luna y Carlos Macías: La vida caminaba sola / Pupilas de gato / Con esa boquita. Miguel Luna: Eres hermosa / Nudo ciego / Te prefiero a ti / No me despiertes / Cerrado por reparación / Minutos / El amigo que se fue / Frankenstein. Carlos Macías: Tu olvido / Yo te pienso / Tu perfume / Basta / Si yo te contara / Y sin embargo (a dueto con Gianna) / Olvidarte jamás / Mil vidas. Fato: El alma me pedía más / Habla con el viejo / Perdón, ¿por qué? / Corazón (canta Doménica) / Terrenal / Perdóname / Lágrimas de mi madre / Mi credo / Por mujeres como tú / Improvisación instrumental / No soy de nadie / Miedo. Fato, Miguel Luna, Carlos Macías: Casi perfecto / Invisible / Si tú no vuelves / Divina tú / Japi / Amarte así / He venido a pedirte perdón.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.