miércoles, 29 de junio de 2016

Jesús Adrián Romero: La necesidad más grande



Tour Besos en la frente / 29 de junio, 2016 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Corporativo de Arte, Espectáculos y Cultura S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
Entre las miles de personas que arriban al Auditorio Nacional, destaca la presencia de la cantante María del Sol, quien comenta en el vestíbulo que las buenas canciones de alabanza deben ser “cristocéntricas y apegadas a la Biblia”. Entre sus temas favoritos de ese género musical menciona “Qué sería de mí” y “Mi universo”, de Jesús Adrián Romero, el compositor e intérprete que esta noche emociona a sus seguidores hasta el punto de hacerlos llorar.
Romero es un pastor evangélico nacido en Hermosillo, Sonora, que ha vendido más de cinco millones de copias de álbumes de estudio como El aire de tu casa (2005), Ayer te vi… fue más claro que la luna (2007), El brillo de mis ojos (2010), Soplando vida (2012) y Besos en la frente (2016), además de una docena de discos en vivo y recopilatorios. Ha sido nominado tres veces al Grammy latino en el rubro Mejor álbum cristiano en español.
Al explicar cómo nacieron algunas de sus canciones, el artista envía mensajes cuyo principal fin es “cambiar el corazón de las personas”. Recuerda que a los dieciséis años le pedía a Dios que lo ayudara a hacer algo con su vida, “pero empecé a dudar si Él realmente me escuchaba y entré en conflicto. Debemos tener paciencia, saber que nuestras oraciones hacen memoria y Él contestará a su tiempo”.
Comenta que su vida —esposa, hijos, amigos— gira en torno a Dios, y por esa razón alguna vez se preguntó qué sucedería si renunciara a su fe. Fue así que surgió “Se acaba todo”, cuyas estrofas son bien conocidas del público que se pone de pie y funge como coro multitudinario. Enseguida, Romero solicita que cada uno de los presentes voltee y le diga a quien está a su lado: “¡Cómo te pareces a Dios!”. Y agrega: “Porque estamos hechos a imagen y semejanza de Él”.
Romero afirma que “vivimos en un mundo caído, propenso al egoísmo, donde las personas buscan la felicidad mediante el dinero, las drogas o el sexo ilícito”, pero esos caminos, añade, “sólo llevan a la frustración, pues nuestra necesidad más grande es Dios”.
Las letras de algunas de sus composiciones pueden ser leídas como una alabanza divina o un elogio al ser amado terrenal. El compositor está consciente de esa ambigüedad temática y, ha dicho en entrevistas, hay una conexión entre la intimidad con el Creador y con la pareja.
En un video que se proyecta en las pantallas, se ve a Jesús Adrián Romero manejando su auto por una carretera del desierto de Nuevo México, Estados Unidos. Se aprecian las montañas de Chiricahua, nombre de los apaches que habitaban en esa región antes de que fueran sometidos. Ahí existe un obelisco que se erigió para recordar la rendición de Gerónimo, el mítico líder de la tribu. “Cada vez que pasaba por ahí, algo me molestaba, me parecía un monumento denigrante. Llegué a pensar que sería algo muy humillante para sus descendientes y para quienes habitan esas tierras”, dice Romero, quien se puso a pensar si acaso hay algo digno en darse por vencido. En un momento dado, comprendió que Dios le estaba diciendo: “Necesitas rendirte y dejar de pelear en mi contra”. “Entonces comprendí que la única pelea que debes perder es contra Dios si realmente quieres ganar”. Así surgió “Te dejo ganar”.
Otro de los temas favoritos de la gente es “Princesas mágicas”, que el autor creó pensando en sus hijas. Una de ellas, Melissa, abrió el concierto con “Sólo dije que sí” y “Quiero ir donde tú vayas”, también de corte cristiano. Él la presentó como un orgulloso papá que hasta se puso traje para la ocasión.
A Jesús Adrián Romero lo acompaña una poderosa banda compuesta por teclado, guitarra, bajo, requinto y dos percusionistas con capacidad de sonar atronadores con rock o vallenato, o bien tejen una fina alfombra para baladas pop, todo ello con el fin de entregar un mensaje que realmente enriquece los corazones.

Peces en la red
Al día siguiente del concierto en el Auditorio Nacional, Jesús Adrián Romero escribió en su página de Facebook: “Volver a tocar en ese recinto fue una bendición”. Esa frase generó casi quince mil likes y más de trescientos comentarios, la mayoría de ellos para agradecer la entrega de Romero sobre el escenario.
Alguien escribió: “Siempre te había escuchado en dvd, pero el viernes me tocó verte en vivo y es muy bonito sentir de qué manera Dios te ha ungido para poder cantarle y alabarle, de tal manera que puedas transmitir esa gracia”. Otros mensajes: “Fue de lo más lindo, un sueño hecho realidad”; “se sintió la presencia de Dios como nunca la había sentido”; “salí con un gran renuevo espiritual”; “tienes las palabras exactas para ligar a los corazones”; “gracias a tu voz, Dios tocó mi corazón y me perdonó”; “tu concierto fue el regalo de cumpleaños para mi hijo de diez años”.
También hubo alguna historia no tan afortunada: “Tenía boletos para ir con mi persona favorita, pero cuando peleamos es triste que cerramos el corazón”. Y quienes, desde otros países, le piden a Romero que los visite por primera, segunda o tercera vez. (F.F.)

Programa
Como la brisa / Vuelve a llamar / Ayer te vi / El brillo de mis ojos / Aquí estoy / Tienen tu color / Te veo / L n y e l / Se acaba todo / Que huyan los fantasmas / Que baje el cielo a la tierra / Silencio interno / Yo me acuerdo / Cuenta conmigo / Pegao a ti / El aire de tu casa / Popurrí / Te dejo ganar / Mi universo / Princesas mágicas / Me dice que te ama / En la azotea.

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