sábado, 18 de junio de 2016

Edith Márquez: Las contradicciones del amor



18 de junio, 2016 / Función única / 2:10 hrs. de duración /
 Promotor: KARTISIM, S. DE R.L. de C.V.

Alejandro González Castillo
Tan delgada ella, apenas cuenta con unos cuantos milímetros de grosor, pero su labor es de lo más compleja: la piel. Ese forro que nos protege, generador de hipérboles siempre que algún intérprete sube al escenario, como esta noche, donde bien podría decirse que el público trae la epidermis al rojo vivo a la hora de recibir a Edith Márquez, quien es seguida por una cámara desde que abandona su camerino para dirigirse al escenario y que los reflectores apunten hacia su silueta.
El plan de la cantante está perfectamente trazado, explorar la sensibilidad de aquel lienzo que, beso a beso, se va plagando de “Tatuajes”, esos que, Joan Sebastian vaticinó, a la larga conducen al vicio indomable de siempre buscar la mirada de otros ojos y la respiración de otros alientos. “Acostúmbrame al cielo” es el título de la primera canción de la noche, un instructivo para diluir la ansiedad, el llanto y el dolor con un brebaje compuesto por caricias que precede al discurso de bienvenida; “Auditorio Nacional, qué gusto pisar uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica. Estar aquí es para mí un privilegio, todo un honor. Los amo profundamente, a todos ustedes, por el hecho de estar conmigo esta noche”. 
Como para no olvidar que la piel cambia de consistencia con el paso de los días, al grito de “arriba la generación Timbiriche” la cantante define que hoy se recordarán viejos días, pero sólo para dejar constancia de la clase de cimientos que fincan su versátil carrera. “Me estoy volviendo loca”, canta Márquez al lado de Alix en tono festivo antes de la aparición de las “Nubes negras” y la “Llamarada”, del mimo y el desdén, del deleite y la tortura. Del mariachi y sus partituras. Así, las contradicciones que el amar atrae son confrontadas mientras la intérprete ondea coqueta su vestido y los de los trajes de charro rasgan cuerdas. “Yo necesito saber si quieres ser mi amante”, se pregunta la poblana al lado de Fernanda Castillo, la invitada en turno de la cita, una de las varias interrogantes que la poblana se hace (“¿A quién quiero mentirle?”, “¿Por qué me habrás besado?”), preparando así el ambiente para un par de temas que ablandan a los de cáscara más dura: una alabanza a las felinas que aúllan cuando la lluvia del infortunio arrecia, y una tonada que, resignada, acepta que la costumbre es más fuerte que el amor.
Después de homenajear a personajes del calibre de Pedro Infante y Lola Beltrán al estilo Jalisco, el norte del país alza la mano para que, acompañada de una banda sinaloense, la del micrófono se presente como “un ciervo herido” que recapitula cómo tuvo lugar “Mi fracaso”, mientras tuba y tarola tienden el tapete rítmico. De esta manera, la también actriz presume su quinto cambio de vestuario, luego de pasar de la canción vernácula al pop e, incluso, guiñarle el ojo al flamenco después de invitar a escena al español David Bustamante. Entonces es que se revela una dichosa noticia; “ya no me aguanto más las ganas, mejor de una vez la digo que les tengo una sorpresa maravillosa: voy a abrir una nueva fecha en el Auditorio Nacional, aquí nos veremos el próximo 16 de septiembre”. 
“¡Ay no, con ésa se me enchina el cuero!”, quebrantado grita un marquezaso —como se nombran a sí mismos los fans de la artífice de “Dejémoslo así”— apenas arranca “Mi error, mi fantasía”. Pero el tema sigue su trayectoria para que Edith disfrute la ovación que éste provoca en los de dermis sensible y así se despida, confiada de que a sus escuchas las hipérboles les van y les vienen siempre y cuando las canciones no les fallen y consigan erizarles la piel.

Aciertos y fantasías
Fue a inicios de los ochenta que Edith Márquez debutó en el televisor gracias al concurso Juguemos a cantar, donde se presentó con el nombre de Heidi para pronto hacer lo propio en el programa XETU. Y aunque en sus primeras apariciones figuró como cantante, sería el rol de actriz el que la llevaría a la popularidad de la mano de César Costa, con el programa Papá soltero.
Su regreso al canto tendría lugar en 1987, cuando llegó al afamado grupo Timbiriche para ocupar el lugar que Mariana Garza dejó vacante. Con el septeto grabó el álbum doble VIII y IX, Los clásicos de Timbiriche y Timbiriche X. Fue durante su estancia que el combo confeccionó varios de sus más sonados éxitos, como “Tú y yo somos uno mismo”, “Ámame hasta con los dientes” y “Me estoy volviendo loca”. 
Luego de su despedida de Timbiriche, en 1991, pasarían siete años para que Márquez iniciara su carrera como solista, con Frente a ti. “Mi error, mi fantasía” fue el primero de los muchos sencillos que Edith ha lanzado en más de quince años de trayectoria. (A.G.C.)

Programa
Acostúmbrame al cielo / Por hablar de ti / Dejémoslo así / Tatuajes (con David Bustamante) / Ese beso / No te preocupes por mí / Entre ella y yo / Popurrí Timbiriche (con Alix) / ¿A quién quiero mentirle? / Nubes negras / Llamarada / ¿Quieres ser mi amante? (con Fernanda Castillo) / Sin él / Que no se rompa la noche / La gata bajo la lluvia / Costumbres / Hasta que amanezca / Quiero abrazarte tanto / ¿Por qué me habrás besado? / Mi fracaso / Basta ya / Vas a llorar por mí / Inolvidable / Qué sabe nadie / Mi error, mi fantasía / Mírame. 

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