lunes, 6 de junio de 2016

ChocQuibTown: Alegría con sabor a Colombia



ChocQuibTown en México / 6 de junio, 2016 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: Sony Music Entertainment México S.A. de C.V.


Gustavo Emilio Rosales
Si acudiste aquí con la idea de sentarte a percibir un concierto convencional, en el que los artistas se desviven por estimularte mientras tu peso reposa en una comodidad silente, ajena a la intervención de tus vecinos de mesa, tendrás que cambiar pronto de expectativa y acoplarte al cardumen de cuerpos que brincan, se contorsionan, giran y gritan “¡Tauuun!” (Town), justo después de que Tostao, uno de los tres líderes de la banda que ha desatado esta fiesta de carnaval en la que te hallas inmerso, exclama “¡ChokQuib!”.
“¡Cuando digo ChokQuib, ustedes dicen…!”, indica el vocalista. “¡Tauuunn!”, responde un coro de cientos de personas poseídas por un ritmo hecho de fusiones, en el que resulta complicado distinguir cuáles son los pulsos que pertenecen al hip hop, cuáles son propios del calipso, del reggae y cuáles provienen de los sones que forman parte de la extensa cultura musical del llamado Chocó biogeográfico ubicado al occidente de Colombia, donde se escuchan estilos particulares como el chigualo, la calderona, el andarele, la jagua, la caramba, el gallinazo y la guapi, entre muchos otros.
“Somos Pacífico, estamos unidos / Nos une la región / La pinta, la raza y el don del sabor”, canta Goyo, una mujer de piel espléndida y ojos como soles de ébano, en el tema que constituye la carta de presentación de esta banda que en su nombre quiso fijar el origen de su geografía cultural: el municipio colombiano de Quibdó, situado a orillas del río Atrato, uno de los principales afluentes del país, donde la presencia de grupos indígenas como los emberá y los waunanas, aunada a la fuerte impronta afroamericana que domina las genealogías locales, suscita que la comunicación en idioma español esté cruzada por una jerga incomprensible para los no iniciados. Slow Mike, el hermano de Goyo y tercer pilar de ChocQuibTown, se encarga de describir este hecho en la misma canción con un decir de rap que evoca el ondular de la serpiente. “Allá rastrillan, hablan jerguiados / Te preguntan si no has janguiado / Si estás quedao / Si los has copiao, lo has vacilao / Si dejaste al que está malo o te lo has rumbeao”.
La alegría es una manera de moverse. Hay en ella una intensidad mayor que la empleada en las acciones comunes, también una desinhibición patente en gestos amplios y transpiraciones conectadas con la decisión corporal de mantener una sonrisa. Gente alegre, sin duda, se encuentra hoy conectada con el trío ChocQuibTown y el extraordinario quinteto de músicos que los respaldan, en un pacto de baile sostenido por temas imposibles de ignorar debido a su carisma, como “Salsa y choque”, “De donde vengo yo”, y “El bombo”, éxitos que catapultaron al ensamble costeño hacia los primeros lugares de las listas del llamado pop latino y también a merecer, en 2010, el Grammy Latino en la categoría Mejor canción alternativa del año.
“Gracias, México, gracias a los hermanos mexicanos que con generosidad acogen a tantos paisas colombianos”, declara Tostao, provocando una sonora ovación que sirve como válvula de escape de las energías que han ido acumulándose en la refriega de pasos domingueros, de suma de destrezas dinámicas que de algún modo deben estar estimuladas por la lluvia de coloridas imágenes proyectadas atrás del conjunto musical, trazando un paisaje insólito en el que tigres de bengala que saltan espesos follajes de color naranja fluorescente conviven con intérpretes morenos ataviados con entallada ropa blanca, en un estilo retro de vestir que recuerda al utilizado por los ensambles varoniles del legendario sonido Motown.
Entre dos junglas —la formada por el barroquismo de imágenes visuales y aquella articulada por brazos, piernas, torsos y cabezas que vibran en un compás de fiebre—, Goyo impone un dominio especial mediante su voz y hermosura excepcionales, en tanto que Slow Mike exhibe las capacidades móviles de su extrema delgadez corriendo de un lado al otro de la escena, deteniéndose apenas para soltar ráfagas de exclamaciones raperas que detonan incrementos de pulso en la masa de danzantes; Tostao, por su parte, como un digno maestro de ceremonias, coordina que no baje lo que él llama calentura, anima a sus paisanos presentes a manifestarse mediante aullidos y saltos, y puntualiza que el proyecto artístico de ChocQuibTown está inspirado simbólicamente en las costumbres de su tierra, y para muestra de ello guía el ofrecimiento de “Pescao envenenao” y “San Antonio”, dos temas que portan consigo un caudal rítmico inmenso, poderoso. Es el punto más alto de esta celebración con sabroso sabor a Colombia, pero también con gusto a mar, a selva, a barro; tradiciones conectadas a la globalización digital 2.0 en una historia antigua y viva, que parece tener aún mucho que contar.

Programa
Somos Pacífico / Calentura / Eso es lo que hay / Salsa y choque / Hasta el techo / ¿Esto es nuevo? / Calentura - Condoto / Pescao envenenao / San Antonio / Desde el día en que te fuiste / Te quiero para mí / Cuando te veo / El bombo / Fiesta animal / El mar de sus ojos / De donde vengo / Uh la la.

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