sábado, 14 de mayo de 2016

Raphael Sinphónico: Canciones grandes, no juguetitos

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


Raphael Sinphónico World Tour / 14 y 15 de mayo, 2016 / Dos funciones / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Erreele Producciones.

Rodrigo Farías Bárcenas 
Raphael se distingue por la gratitud que le demuestra al público, aprovecha cada oportunidad para hacerlo saber, pero es al final cuando expresa dicho sentimiento al máximo, como para hacerlo imposible de olvidar. “¡Un año más con ustedes!”, exclama con euforia, antes de prometer: “Juro que voy a volver, siempre, aunque sea para decirnos lo que nos hemos dicho durante años”.
Luego de tales palabras, interpreta un fragmento del último tema, suficiente para corresponder a su gente dedicándole “Como yo te amo”. Se retira haciendo caravanas, mientras el acompañamiento orquestal se deja oír en todo su esplendor. 
Ese final deja claro que el papel de la orquesta también es protagónico. No se limita a vestir de otro modo canciones conocidas, según tendencia de otros artistas, igual en el rock que en la cumbia o la balada. La novedad no basta. Su misión es ir más allá. Los arreglos sinfónicos permiten otra puesta en escena, con mayor magnificencia y poder para hacer notar la trascendencia del cantante español. Así lo dice él mismo: “Mis canciones son muy grandes, no juguetitos, y al estar tocadas por una orquesta sinfónica adquieren un nivel superior y todas salen ganando”. (Círculo Rojo MX, 10 de febrero de 2016). 
Es la Orquesta Sinfónica Normalista de Puebla —bajo la batuta huésped del español Rubén Díez— la que lleva a cabo esa labor. El público la despide con una entusiasta ovación. 
En una conferencia de prensa, en la que respondió a una pregunta sobre su longevidad artística, Raphael puso como ejemplo al célebre cantante francés Charles Aznavour, de noventa y dos años, a uno de cuyos conciertos acababa de asistir, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Comentó: "Aznavour no tiene fin porque su música no tiene fin y yo no me iré nunca…”. Y aseguró que “los temas perpetúan al músico o al menos contribuyen”. (Informador.mx, 3 de agosto de 2014). 
En su caso, dijo entonces, “Ahora” es una de esas canciones. Y es cierto, ninguna mejor para crear de lleno el ambiente reflexivo y de tinte existencial que predominaría durante la jornada. Raphael domina el escenario con la imponente presencia que le caracteriza, engrandecida por el marco orquestal. Corresponde con simbólicos gestos corporales a las manifestaciones de cariño que le dan la bienvenida. La orquesta pasa a ocupar un plano discreto, mientras canta lo que puede tomarse como una declaración de principios sostenida por los que hechos: “Ahora que han pasado los años / intensamente vividos, exprimidos / sigo en forma, no estoy cansado / y tengo decidido retrasar el final”.
De aquí en adelante, intérprete y orquesta conducen al público a través del espacio interior que el primero revela, motivado por el afán de corresponder a la atención recibida, y por el deseo de trascender. Canciones que otrora fueron éxitos de la música pop, hoy tienen un significado distinto, representan la cualidad de la vigencia. Son, por ejemplo, “Mi gran noche” y “Digan lo que digan”, las más festejadas en el primer tercio del concierto; y en el último, “Estuve enamorado”, “Cuando tú no estás” y “Yo soy aquél”. 
Otro núcleo temático comprende las canciones que exaltan el hecho de vivir y la posibilidad de recrearse a lo largo de la existencia. Citemos “Enamorado de la vida”, “Volver a nacer” y “Gracias a la vida”. Raphael adapta perfectamente esta última a su presente condición espiritual. Acaba de cumplir setenta y tres años, con cincuenta y cuatro de trayectoria artística y su popularidad intacta. En este concierto pone en juego toda su experiencia. 
Otra de las vertientes del programa es la que propicia que el cantante muestre la excelencia de sus dotes histriónicas. Resulta muy conmovedor el bloque conformado hacia la mitad del concierto por “No puedo arrancarte de mí”, “Sí, pero no”, y “Por una tontería”, ejecutada sólo con acompañamiento de piano. 
El último tercio es aún más impactante con “Payaso”, “Cuando llora mi guitarra” —más el vehemente acompañamiento de Juan Guevara en la guitarra acústica— o “Escándalo”, con un pasaje de rapeo; “Frente al espejo” implica la confrontación de un ser humano consigo mismo, quien a pesar de todo mantiene la ilusión de vivir en libertad.
Diversos objetos han sido parte de la escenografía, pero es en este punto cuando la actuación alcanza un clímax dramático, que culmina con el espejo en cuestión hecho pedazos, debido al certero golpe de una silla arrojada por el personaje atormentado, ante la exclamación de un público emocionado.
Raphael Sinphónico World Tour arrancó en el Teatro Real de Madrid, en julio de 2015, con la reconocida Orquesta Sinfónica de RTVE (Radio y Televisión Española), también con Rubén Díez al frente. Comprende siete países: España, Argentina, Colombia, México, Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba. Abarca un total de setenta fechas, la última el 20 de octubre de 2016, en La Habana. 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
¿Qué hereda Raphael a las nuevas generaciones? Deja una valiosa enseñanza acerca de cómo estructurar un repertorio que entrelaza la vida personal con la historia de la canción popular —española y latinoamericana, principalmente—, siendo esa su forma de trascender. El suyo es un legado de autenticidad y disciplina artística, que afianza a la música como parte de las artes escénicas. Así lo han hecho antes otros intérpretes de longevas carreras, como: Frank Sinatra, Tom Jones, Chabuca Granda, María Dolores Pradera, Rocío Dúrcal, Tony Bennett o Chavela Vargas.

De música perenne
Raphael se ha valido de un gran conjunto de compositores para construir un repertorio perdurable. Aquí recordamos a los que sirven de base para el programa de esta noche.
El Divo de Linares formó su mancuerna más exitosa con su paisano Manuel Alejandro (1933), compositor, cantante y productor que en sus inicios lo impulsó con temas que hoy son como signos de identidad: “Digan lo que digan”, “Cuando tú no estás” o “Yo soy aquél”. También son suyas “Provocación”, “No puedo arrancarte de mí” y “Como yo te amo”.
José Luis Perales (1945), también compositor y cantante español, ampliamente conocido en América Latina, aporta “Yo sigo siendo aquél”, “Ámame” y “Frente al espejo”. “Ahora” fue compuesta por el músico de rock Enrique Bunbury (1967), en especial para Raphael, después de que este superó el peligro de muerte que supuso el trasplante de hígado al que fue sometido en 2003.
Salvatore Adamo (1943), de origen italo-belga, es uno de los compositores que contribuyeron a definir el panorama musical europeo en la década de 1960. Ha escrito más de quinientas canciones, entre ellas, “Mi gran noche”. A Rafael de León (1908–1982), reconocido poeta español de la Generación del 27, corresponden los poemas “Sí, pero no” —musicalizado por Jesús Gluck— y “Tema de amor”. El himno “Gracias a la vida”, como bien se sabe, es de la autoría de Violeta Parra (1927–1967), una de las máximas exponentes del folklor chileno. “Cuando tú te hayas ido” (“Sombras”), uno de los poemas de la mexicana Rosario Sansores (1889–1972), fue convertido en canción cuando el compositor ecuatoriano Carlos Brito le puso música. Roberto Livi y Alejandro Vezzani, compositores y productores argentinos, aportaron los temas para el disco de 1989 Maravilloso corazón, maravilloso, incluido el que le da título.
El compositor italiano Ruggero Leoncavallo (1857–1919) escribió la ópera Pagliacci; Alfredo García Segura, compositor, arreglista y pianista español, fallecido a los ochenta años en 2008, adaptó el aria “Vesti la Giubba” como “Payaso”.
“Que nadie sepa mi sufrir” es un vals peruano compuesto en 1936 por los argentinos Ángel Cabral (1911-1997) y Enrique Dizeo (1893- 1980). Edith Piaf hizo una célebre versión. Augusto Polo Campos (Perú, 1932) es el autor de “Cuando llora mi guitarra”. El cantante y productor cubano Willie Chirino (1947) compuso “Escándalo”, originalmente grabada por Raphael a ritmo de salsa, con una actitud desafiante que permanece en la versión orquestal. (R.F.B.)

Programa
Yo soy aquél (introducción instrumental) / Ahora / Enamorado de la vida / Provocación / Mi gran noche / Se me va / Despertar al amor / Digan lo que digan / Yo sigo siendo aquél / Te estoy queriendo tanto / Y fuimos dos / No puedo arrancarte de mí / Sí, pero no / Drama por una tontería / Volveré a nacer / Gracias a la vida / Cuando tú te hayas ido (Sombras) / Un día más / Qué tal te va sin mí / Estuve enamorado / Cuando tú no estás / Detenedla ya / Desde aquel día / Estar enamorado / Amor mío / Maravilloso corazón, maravilloso / Tema de amor / Payaso / Que nadie sepa mi sufrir / Cuando llora mi guitarra / En carne viva / Escándalo / Ámame / Qué sabe nadie / Frente al espejo / Yo soy aquél / Como yo te amo.




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