sábado, 7 de mayo de 2016

Pastilla: La energía primitiva del rock

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


20 años de trayectoria / 7 de mayo, 2016 / Función única / 2:40 hrs. de duración /
 Promotor: Business Development, S.A. de C.V. 

David Cortés
Es una noche especial. Pastilla llega a celebrar veinte años en el mundo del rock, pero el toque de excepción no radica sólo en la antigüedad. En la atmósfera flota algo indefinible, las partículas de polvo parecen más espesas, los tiempos son más lentos, el aire está enrarecido. Una chispa, cualquiera, provocaría una combustión inmediata.


Paradójicamente, luego de que el quinteto mexicano Piluso ha inaugurado la sesión, el arribo de Víctor Monroy (guitarra, voz), Yayo Trujillo (bajo), Jesús Michel (guitarra) e Hiram Sevilla (batería) no produce la ansiada explosión. En vez de eso hay, sí, demostraciones de algarabía, pero no una entrega total. Es entonces cuando el cuarteto decide salirse del script, abandonar el guión y armar un set list en el momento. El guitarrista cruza una mirada con sus compañeros y de pronto el lugar hace eclosión, se vuelve un vórtice de fuerza, un gigantesco imán que atrae a los presentes y habla del enorme poder de convocatoria que tiene esta agrupación mexicano-americana que debutara discográficamente en 1996 con un álbum homónimo.

No es frecuente toparse a Pastilla en los escenarios del centro de la ciudad, a ellos les gusta rondar en los márgenes de la misma, tal vez porque eso les recuerda a su natal Los Ángeles o probablemente porque allí han encontrado su nicho de seguidores. Lo cierto es que su música funciona como catalizador, libera la energía; fans y grupo se vuelven un ente único, una bestia de mil cabezas que se agita al ritmo de una mezcla de sonidos que tiene sus afluentes en el emo, el punk, chispazos de hardcore y un poco de brit pop. 
Pastilla no sabe de preciosismos, es una banda directa, sin afeites, que apela a la energía primitiva del rock, que gusta hincar el diente en las raíces del mismo y no duda en hacerlo explícito al final cuando bajan la cortina con “Bule bule”, pero que en sus líricas ha conseguido la flama de la empatía: “Perdí mi espíritu en la noche, / en el cielo azul me metí al baúl. / ¡Hey!, no se te olvide que en el centro estoy / y que todo es fácil sin la sangre y la piel y las venas también” (“Solamente”). “Quisiera tener un tatuaje radioactivo para ser como tú. / Quisiera tener un corazón cautivo para ser como tú” (“Tatú”). “Si existe un amor metal / sería duro como el acero / Si existe un amor metal / se doblaría como tu corazón” (“Amor metal”).
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Sí, al final el éxodo también es inusual, un brillo intenso se posa en la mayoría de las miradas; más allá de reflejar alegría, muestra un estado de abandono, el que únicamente se alcanza cuando la catarsis ha sido completa, absoluta.

Programa
Days Before the War / Balance / Por qué quieres poder / Gente de cristal / Mortal / Amor metal / Burning Me / Ultraman / Comezón / Última promesa / Ensenada / Sentidos / Vox Electra / Vuelvo / Agua de jabón / Pausa / Pastilla / Julio / Fórmula / La última promesa / Colores / Ataúd / Cada año / Solamente / Esto es / A marte / Bule bule / Lágrimas.




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