viernes, 6 de mayo de 2016

Marco Antonio Solís: El hombre orquesta

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Tour Por amor, amor / 6 y 7 de mayo, 2016 / Dos funciones / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S. A. de C.V.

Fernando Figueroa
Marco Antonio Solís es de los artistas que invierten fuerte en la producción de sus espectáculos, tanto en recursos escenotécnicos (pantallas extras, iluminación de vanguardia) como en músicos (una docena), y bailarinas que también ejecutan acrobacias. Sin embargo, él podría presentarse a solas y seducir de igual manera porque su éxito se basa en dos ingredientes principales: talento y versatilidad.
El solo hecho de haber compuesto las dos docenas de canciones que integran el programa, es motivo suficiente para pagar un boleto y verlo en vivo, tal como lo hicieron esta noche los miles que abarrotan las butacas. Pero sus fans saben que el asunto no para ahí, pues el ex Buki también es un cantante que ha marcado su inconfundible sello en el inconsciente colectivo, y sus cualidades vocales no han mermado en absoluto. Además, domina a placer baladas, cumbias, bachatas, rumbas y rancheras.
Si Solís no fuera compositor ni cantante, podría vivir con sus honorarios como productor y, por si fuera poco, tiene facilidad de palabra. Algo parecido al stand up comedy se le da de manera natural y la gente le festeja todo lo que dice, más aún cuando platica de qué manera creó tal o cual tema. Por ejemplo, “Milagrito” lo hizo pensando en una mujer “guapa, hacendosa, jovial y, también hay que decirlo, muy jacarandosa, pero con un defecto muy feo: celosa. Hay ciertos celos normales que se agradecen, pero no los enfermizos. Ella se dio el lujo de decirle a adiós a este michoacanazo. Ese tipo de decisiones son producto de lo emocional, pero luego viene el remordimiento de conciencia. O sea, que primero nos dejan y luego nos vuelven a buscar”. A continuación, se refiere a los mensajitos que mandan las arrepentidas a través del celular: “Te extraño más que nunca y no sé qué hacer” o “descubrí que tú eres mi eterno amor secreto”.
Al inicio de la velada, el del micrófono advirtió: “Aquí se vale de todo, bueno, casi de todo: cantar, bailar, reír, llorar”. Como un padre comprensivo o un psicólogo experimentado, el cantautor afirma en repetidas ocasiones que el ser humano necesita sacar a flote sus sentimientos para salir adelante. Así es que el show se convierte en una sesión catártica en la que, efectivamente, el público canta, baila, ríe y llora. Los picos de excitación se dan uno tras otro y, por supuesto, todo mundo se olvida de los problemas que traía en la cabeza antes de que un redoble de batería anunciara la llegada del nacido en Ario de Rosales, Michoacán. “Ando cumpliendo cuarenta años, no de edad sino de carrera. Nunca pensé que llegaría a celebrar veinte años con Los Bukis y veinte de solista”, dice con emoción.
La mayor parte del repertorio es de la actual época solista de Marco Antonio Solís, con canciones que conocen no sólo sus admiradores sino cualquier habitante de Latinoamérica que no viva aislado en una burbuja. Tal es el caso de “A dónde vamos a parar” y, sobre todo, “Si no te hubieras ido”, que su propio autor ubica en un nicho especial: “Más que la letra, más que la melodía, tiene algo distinto, me atrevo a decir que la gracia de Dios”.
Sin lugar a dudas, el techo emocional llega con ese tema, que Alfonso Cuarón incluyó en la cinta Y tu mamá también. En el Auditorio Nacional sucede algo especial: cuando Solís cede el micrófono al coro de diez mil integrantes, la conjunción entre música y voces se produce con exactitud, sin necesidad de que él marque las entradas, como si hubiera existido un ensayo previo. Esa misma precisión —aquí lo insólito— se da también cuando la banda alarga o acorta los compases, en un emocionante ejercicio de improvisación que es seguido por las voces de la multitud.
También hay tiempo para recordar a Los Bukis, sobre todo con composiciones que levantan al público de sus asientos y lo ponen a danzar con frenesí (“Viva el amor”), tal como lo hace el propio Marco Antonio Solís, quien en un derroche de versatilidad también toca los timbales con virtuosismo. En otras canciones pulsa la guitarra.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
En la recta final del show, renace el comediante que lleva dentro y arremete: “Las mujeres de ahora quieren que su novio sea guapo, detallista, trabajador, musculoso, y se olvidan que lo más importante en todo ser humano es el alma”. Tales palabras sirven como preámbulo para “Necesito una compañera”, título que funciona como detonante del espíritu competitivo de todas las fans, quienes quisieran apapachar al michoacanazo que ha “sufrido tanto y tanto”.

Su otro yo
Un día antes de sus conciertos en el Auditorio Nacional (6 y 7 de mayo de 2016), Marco Antonio Solís develó una réplica de su figura en el Museo de Cera de la Ciudad de México, en el marco de los festejos por cuarenta años de carrera artística. En 1976 grabó el primer disco con Los Bukis, Falso amor, que incluía temas propios y covers como “Los hombres no deben llorar”, “Te juro que te amo” y “¿Quieres ser mi amante?”. 
Algunos grandes éxitos originales de los Bukis fueron: “Necesito una compañera” (1984), “Cómo me haces falta” (1985) y “Tu cárcel” (1987); el álbum que incluía este último tema vendió un millón de copias. Le siguieron “Y ahora te vas” (1987), “A donde vayas” (1989) y “Morenita” (1993).
En 1996 debutó como solista con el disco En pleno vuelo y tres años después grabó Trozos de mi alma, que contiene “Si no te hubieras ido”, que había creado en 1984 para Marisela. También ha escrito canciones para Rocío Dúrcal, Raphael y Olga Tañón, entre otros intérpretes. En 2014 compuso y grabó a dueto con Enrique Iglesias “El perdedor”, tema que el español incluyó en su álbum Sex and Love. Dentro del Tour Por amor, amor, Solís interpreta esa canción con la presencia virtual de Iglesias en video.
Marco Antonio Solís lanzó quince discos con Los Bukis, y en solitario lleva diecisiete, el más reciente Por amor a Morelia, Michoacán (2016), grabado en vivo en esa ciudad. (F.F.)

Programa
Sin pensarlo / Dios bendiga nuestro amor / Se va muriendo mi alma / Morenita – La venia bendita / Antes de que te vayas / Mi mayor necesidad / A donde vayas / Tú me vuelves loco / Invéntame / Milagrito / A dónde vamos a parar / Tu cárcel / Te amo, mamá / La pareja ideal (con su corista América Libertad) / A qué me quedo / Viva el amor / Cuando te acuerdes de mí / Sigue sin mí / El perdedor / Mi eterno amor secreto / Si no te hubieras ido / Más que tu amigo / Necesito una compañera.




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