martes, 10 de mayo de 2016

La Única Internacional Sonora Santanera: Elegancia guapachosa

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Noches de Salón Lunario / 10 de mayo, 2016 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Periodistas e ingenieros, los pumas y los del poli, las grandotas y las chaparritas, las güeritas y las morenitas, las  mamacitas y las abuelitas. Todos y todas, sin excepción, lo saben. Ninguno tiene oportunidad de hacerse el occiso; ahí está, bajo luces violetas, La Única Internacional Sonora Santanera con ese sonido guapachoso y elegante que tanta fama ha generado. Así que quien se niegue a bailar ante una agrupación de tal calibre padece sordera, tiene dos pies izquierdos o, de plano, atole circulando en las venas.
Listo para la ocasión, regularmente tapizado con sillas y mesas, hoy una buena parte del suelo del Lunario luce azulejos negros y blancos, un tablero de ajedrez que en lugar de alfiles y peones encuentra parejas que, acicaladas con esmero, protagonizan un baile de tal grado de dificultad que el mismísimo Bobby Fischer se quedaría perplejo si aún viviera. Salón Lunario es el nombre del foro para esta especial ocasión, un título que queda como saco a la medida pues la rumba, el cha cha chá, el danzón, la cumbia y el merengue, entre otros ritmos tropicales, se han vestido con solapas de satín, pañuelos de seda y moños de terciopelo para “toda la familia hermosa que se ha dado cita esta noche, en la que celebramos al ser más bello que existe: la madre”.
“Hay 61 años de historia en estas partituras”, se anuncia desde el escenario entre trompetas y congas, maracas y cencerros, al tiempo que se señalan los atriles que recogen un temario desbordado de clásicos de la pista de baile que prácticamente nadie podría equiparar. Preguntar si no a “La boa”, al “Bómboro quiñá quiñá”, a “Tita” y, por qué no, hasta a “Los aretes de la luna”. Así, con la seguridad de tener de su lado un repertorio infalible, la docena de músicos que hace coreografías entre canciones “rítmicas y sabrositas”, devuelve “besos multiplicados por millones a todas las muchachas” y no sólo concentra su atención en composiciones de antaño, sino que cede espacio a otras de reciente manufactura (“60 aniversario”) y hasta homenajea a la Sonora Tropicana y al Conjunto África, con “Qué bello” y “El Santo”, respectivamente.
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
“Anda siempre muy bien vestidito, que parece un maniquí”, explican los santaneros cuando se refieren a la pinta de Panchito, quien, clonado decenas de veces, hoy taconea galán, poniendo la mano en la cintura de su pareja y dirigiéndole una mirada que sólo conoce dos objetivos una vez que la despedida es anunciada: conquistar a la “mamacita” de cabellera felina, aquélla fémina fatal que “El mudo” no consigue describir; u honrar a la “abuelita”, a la progenitora, a la matriarca, a esa dueña de una “cabecita blanca que es sinónimo de sabiduría”.

Programa
La boa / Las mañanitas / Perfume de gardenias / Estoy pensando en ti / Bomboro quiñá quiñá / Los aretes de la luna / Hilos de plata / Al fin solos Maruca / Por las calles de mi México / El mudo / Viva mi compañera / Dónde estás Yolanda / Naufragio / Tita / Santanero / En la cantina / Musita / 60 aniversario / Qué bello / Mi razón / El botecito de vela / Luces de Nueva York / El Santo / La boa / A muchos años / El muñeco de la ciudad / El orangután.


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