sábado, 21 de mayo de 2016

Carlos Rivera: Los secretos de un debut



Yo creo tour / 21 de mayo y 29 de octubre, 2016 / Dos funciones / 
2:25 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

David Cortés
Ni filtros ni brebajes; tampoco amarres o muñequitos de vudú, menos aún conjuros o hechizos. Si lo que tiene su corazón es un dolor y no existe ungüento idóneo para sanarlo, probablemente necesita una canción, unas cuantas líneas para aliviar la tristeza y otros males que suelen afectar al órgano vital. Si lo suyo es la alegría, seguramente también hay algo para usted.
Carlos Rivera no promociona sus temas cual si fueran linimentos ni pomadas mágicas, pero sí lo hace con mucha fe, una fe que en varios momentos expresa y comparte con sus seguidores durante su debut en este recinto. “A veces ⎯dice⎯, la vida nos pone momentos muy difíciles: te esguinzas un tobillo, se te rompe el pantalón en tu primer concierto en el Auditorio Nacional, pero aunque existen días de lluvia hay que ponernos a bailar”, y la frase da pie a uno de los momentos más festivos y vistosos de la sesión, porque de pronto el escenario y los pasillos del lugar se llenan de bailarines que, enfundados en los trajes propios del Carnaval de Tlaxcala ⎯él es oriundo de Huamantla⎯ forman hermoso y policromo desfile.
Triunfador de la tercera generación del reality La Academia (2004), Rivera es un cantante de nueva generación que se enlaza con la tradición de intérpretes románticos existente en nuestro país, pero que desde hace algunos años ha perdido la solemnidad para tratar de acercarse más a la gente. Lejos de ceñirse a una música llena de arreglos de cuerdas y edulcorada, el vocalista echa mano de ritmos actuales, establece fusiones entre el flamenco y el pop, apela a la fuerza de los solos de guitarra, al erotismo del saxofón. Si a una composición le viene mejor únicamente la guitarra acústica o el piano, se hace acompañar por ellos. No importa cuál sea la combinación, está convencido de que si sale directamente de las entrañas, el discurso habrá de convencer incluso al más reticente.
La emoción está a flor de piel, Rivera no oculta la excitación. Escucha humildemente cuando Fernanda, integrante de Pandora, señala que “si alguien le preguntara qué se necesita para estar aquí, daría el ejemplo de este señor”; se abraza fraternalmente con Fela Domínguez luego de que ambos entonan un tema perteneciente a El rey león, musical que albergara al intérprete durante cientos de representaciones; se desvive en atenciones cuando Daniela Romo, con quien comparte créditos en la serie El hotel de los secretos, aparece para un dueto en “¿Sabía usted?”; pero su entereza se viene abajo y el llanto lo abraza cuando llega el turno de “Si te vas” y a manera de conclusión dice: “Nadie tiene derecho a decirte que no puedes, que nadie te diga que no puedes, México”.
No obstante, recupera el temple, pero su voz se hace más gruesa, toma más cuerpo. A partir de ese momento, es más notorio que Carlos Rivera está completamente entregado al público, que su voz sale directamente del estómago y su garganta es apenas la última aduana por la cual ésta sale fuerte, firme, conmovedora, y viaja y se posa en el oído de aquella adolescente de risa franca, en esa señora ya madura de pétreo rostro, o en aquel joven que canta al unísono, palabra a palabra, al tiempo que estruja a su acompañante. 
El secreto, si lo hay, radica en que el compositor escribe desde sus propias vivencias y eso vuelve sus melodías más directas. Luego de haber salido al mercado Yo creo, el álbum que sirvió de convocatoria para esta sesión, su autor dijo: “Es un disco que yo lo considero el más personal, porque la mayoría de las canciones son de mi autoría, todas fueron elegidas a la medida, para que fueran temas completamente universales, que no se quedaran en una canción de manita sudada, sino que también fueran amor entre padres e hijos, de romance, cuando encuentras esa universalidad todo se vuelve más trascendente” (El informador).
“Todo tiene un fin”, dice a manera de salida, aunque habrá de regresar para el encore; sin embargo, al final, Rivera parece no querer abandonar el sitio. No importa que haya anunciado una próxima fecha (29 de octubre); el sabor de la primera vez nunca se olvida y hoy, muchos, él incluido, supieron de lo especial que es saberse parte de un estreno.

El hombre y los musicales
Entre los musicales y Carlos Rivera hay una estrecha relación. En 2006, un poco después de haber iniciado su carrera profesional, debutó en la obra Bésame mucho. Tiempo después se convirtió, a los veintidós años, en el actor más joven del mundo en protagonizar el rol masculino de La bella y la bestia.
Su relación con el teatro prosiguió con Mamma mía, la puesta en escena basada en las canciones de ABBA. Sin embargo, su logro más importante en ese renglón fue formar parte de la puesta en escena en España de El rey león, lo que le valió ser considerado Actor Revelación en los Broadway Spain Awards (2012). Fue tal su éxito que acumuló mil representaciones ⎯setecientas en Europa y trescientas en suelo mexicano⎯, logro que celebró con la siguiente declaración: “Hoy recordaba que una vez le pedí a Dios que me permitiera hacer, por lo menos, una sola vez a Simba y hoy Dios me ha regalado mil noches y eso no sé cómo agradecerlo, más que adorar a este escenario y a toda esta gente con la que trabajo” (D.C.).

Programa
Opening / Quedarme aquí / Perhaps, Perhaps, Perhaps - Amar y vivir / Gracias a ti / Por ti - Te me vas - Tú fuiste para mí / No deben marchitar / Maldita sea (con Pandora) / Escapémonos / Cambiar de opinión / No soy el aire / La mitad / Que lo nuestro se quede nuestro / Día de lluvia / Can You Feel the Love Tonight (Esta noche es para amar) (con Fela Domínguez) / Si te vas / El hubiera no existe / No llores más / Tu juego de ajedrez - Cielo azul / Como tú / Serás / ¿Sabía usted? (con Daniela Romo) / No eras para mí / Otras vidas / Sólo tú / Fascinación / ¿Cómo pagarte? / Deja amarte.

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