domingo, 8 de mayo de 2016

Ahorcados: Un récord macabro



National Theatre Live presenta. Temporada 2015-2016 / 8 y 9 de mayo, 2016 / Dos funciones / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional – Embajada Británica en México.

Fernando Figueroa
Martin McDonagh es uno de los grandes exponentes contemporáneos del teatro de la crueldad. Nacido en Londres en 1970, de padres irlandeses, posee una pluma prodigiosa capaz de provocar risa a partir de la tragedia. Ahorcados (Hangmen) cuenta la historia de un verdugo que se queda sin trabajo en 1965, cuando quedan abolidos algunos métodos de ejecución en Gran Bretaña.
La primera escena muestra la última ejecución a cargo de Harry (David Morrissey), cuya víctima, Hennessy (Josef Davies), se aferra inútilmente a una pata de su cama. Después de ese golpe seco en la cara del espectador, la acción se traslada a un bar, microcosmos donde cada individuo representa a una clase mental de la sociedad: el medio idiota que repite lo que oye, el alcohólico que no acepta su condición, el anciano despistado que dice lo que piensa sin filtro alguno, el policía que todo lo registra en su mente. El dueño de la cantina es el propio ajusticiador, quien funciona como líder natural del simpático grupo de parroquianos. Los hechos suceden en Oldham, un pueblo del norte de Inglaterra.
A regañadientes, Harry ofrece una entrevista a un diario regional y se le van las trancas, es decir, habla de más. Confiesa que eliminó a doscientos treinta y tres convictos y, de pasada, dice pestes del único verdugo que lo supera en ejecuciones a nivel nacional. “Lo que pasa es que él se cargó a muchos alemanes después de la guerra y ésos no deberían de contar”, le dice muy orondo al periodista.
La llegada de un excéntrico forastero llamado Mooney (Johnny Flynn), rompe la rutina del pub y sirve como revulsivo en la vida de todos los personajes. Puede decirse que Mooney es el alter ego del dramaturgo, pues de su boca surgen las frases más hirientes y sarcásticas contra el establishment; es un provocador nato que suelta verdades a diestra y siniestra.
Syd (Andy Nyman) es un antiguo asistente de Harry, que regresa al pueblo para cobrarle viejas cuentas. Luego se sabrá que Syd y Mooney están coludidos para darle un buen susto al ex verdugo.
Mooney coquetea con la obesa y aburrida Shirley (Bronwyn James), hija única de Harry y Alice (Sally Rogers). Su plan es hacer creer a Harry que tiene secuestrada a su cría y que es capaz de matarla. El instinto asesino del verdugo sale a flote y convierte el bar en un nuevo pabellón de la muerte.
La buena mano del director Matthew Dunster se percibe, sobre todo, en un magistral manejo de actores. Todos ellos son muy convincentes en la piel que les corresponde representar, aunque Johnny Flynn arrasa como el pillo londinense que hace trizas la paz de los sepulcros provincianos.
Según Michael Billington, crítico de The Guardian, “Ahorcados invoca un mundo donde la pena capital camufló los graves errores de la justicia”. Billington exalta las virtudes estilísticas de Martin McDonagh, quien también es autor de The Pillowman (premio Lawrence Oliver a la Mejor Obra de 2004), y ganador de un Oscar al Mejor Cortometraje de 2006 por Six Shooter. Todo un genio.

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