martes, 12 de abril de 2016

Tercera de forros: Creatividad y estado de gracia

Foto: Antonio Torres / Colección Auditorio Nacional


El galofreo, ¿qué es y con qué se come? Diálogo en torno a la libertad creativa / Iraida Noriega, Antonio Malpica y Julia Palacios (moderadora) / 
Salón Blanco / 12 de abril, 2016 / 1:35 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional

David Cortés

Hoy el Salón Blanco se abre para una charla que deviene concierto, termina en galofreo y debiera subtitularse: Alguien pasará frente a tu armario.
Antonio Malpica es un ingeniero en computación que sintió el llamado de las letras y se volvió escritor de novelas, entre ellas Billie Luna Galofrante; mientras cuenta la génesis de ese volumen, Iraida Noriega, compositora y cantante, genera una grata ambientación sonora; con loops multiplica su voz y, gracias a la tecnología, la transforma en una orquesta.
Pero, ¿qué es el galofreo? Malpica dice: “Si existiera esa palabra en el diccionario, diría que es el arte de bailar en calzones frente al espejo. Es un estado de gracia, te llega y luego lo buscas”. Noriega complementa: “Es el estado ideal en el que siempre me despierto, es como estar en flow: libre, ligero y receptivo a lo que la vid te pone. No digo que viva allí, es mi aspiración”. Entonces el escritor arremete contra el teclado y ella improvisa: “galofreo, galofreo / eso es lo que yo veo / un ser libre en el espejo”.
Lo importante, reitera Malpica, es dejarse llevar. “No importa que no tengas nada en la cabeza, en ese momento se trata de construir y luego juegas con lo que ya tienes”. Julia Palacios distribuye los turnos y recalca la relación que hay entre la improvisación del jazz y el galofreo; Iraida toma el balón y dice que es un continuo jugar, un dejarse ir, “porque en el galofreo se pierde el sentido del tiempo”.
La charla y velada musical también es interactiva. Ella manipula sus máquinas, de las bocinas escapa un sonido de mar y él se levanta, camina entre el público y, junto con los presentes, crea una historia, un audiolibro virtual nacido de esa libertad creativa que es necesario mostrar: “Porque si lo sientes en el estómago, si no puedes dejar de hacerlo, entonces hazlo. Tal vez, como decía el pianista Bill Evans, estés encerrado en el armario, pero alguien pasará frente a éste y se dará cuenta de que estás allí”.
 
Foto: Antonio Torres / Colección Auditorio Nacional
Iraida y Antonio coinciden en que hace falta más arte en la sociedad. Para cerrar la noche y demostrar el poder de la creatividad, Noriega le pide al escritor que se siente frente al piano y ella comienza a cantar, crea un llamado-respuesta con el público, un coro en donde lo importante no es el resultado, sino lo poderoso y terapéutico que es dejar salir la voz verdadera, sin limitación alguna. Pero todos los presentes vamos más allá, es como si el Salón Blanco fuera una iglesia, los asistentes el coro, Malpica el pianista e Iraida la oficiante que llama a un par de acólitas para que le ayuden en su ministerio, todos unidos en la consecución del galofreo.


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