jueves, 7 de abril de 2016

Poseídos. Una historia de fantasmas: Perversidad o inocencia

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Obra de teatro basada en la novela Otra vuelta de tuerca, de Henry James /
 7, 8, 9, 14, 15 y 16 de abril, 2016 / Seis funciones / 1:50 hrs. de duración / Promotor: Agrupación Francisco Gabilondo Soler Cri Cri S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
¿Dos infantes son capaces de volver loca a una institutriz cuyo padre era un respetado pastor? ¿Será cierto que Miles y Flora están realmente poseídos, tal como afirma la Señorita Giddens, o ella imagina cosas nefastas porque su mente reprimida ya no aguanta más presión? Dos horas de acción teatral no son suficientes para responder a esas interrogantes porque la ambigüedad es una de las principales armas en la obra de Henry James (1843-1916).
Esta noche el Lunario no es el mismo de siempre; se ha transformado en una vieja mansión del campo inglés a finales del siglo diecinueve, donde viven niños y adultos de carne y hueso, pero también un par de seres que ya no son de este mundo.
En un concierto se le llama escenario al lugar donde se colocan los músicos y sus instrumentos, pero hoy todo el recinto lo es, ya que los actores se desplazan no sólo por las tradicionales tablas, sino también entre las mesas y por una pasarela que divide en dos el lugar. Es más, ni siquiera hay bebidas en la barra porque ésta ha sido invadida por los mencionados espectros.
Se trata del estreno de Poseídos. Una historia de fantasmas, a partir de la novela Otra vuelta de tuerca, de Henry James, adaptada por Luis Terán, bajo la dirección de Marta Luna. Minutos antes de la función se proyecta en las pantallas un video en el que se muestran algunos aspectos de la producción; en él, Francisco Serrano, director del Lunario, comenta que ésta es la segunda vez que se monta teatro aquí y la primera en que se utilizan un espacio escénico y sonido de trescientos sesenta grados.
Las bondades técnicas son importantes en el espléndido montaje de Marta Luna, quien considera que el miedo es algo disfrutable si se muestra con altos estándares de calidad, empezando por la elección de la obra. Jorge Luis Borges equipara la literatura de Henry James con la de Kafka, Melville y Bloy, y destaca que los textos del neoyorquino siempre pueden interpretarse “de una manera o de otra”.
Tres días antes del estreno, en conferencia de prensa, Luis Terán dijo: “Cuando tenía trece años, en el Teatro Caracol, que estaba en las calles de Cuba, vi una versión de Otra vuelta de tuerca y me impactó para toda la vida; la dirigió José de Jesús Aceves y la Señorita Giddens era Magda Guzmán”. Ahora ese papel recae en Ángeles Marín, quien proyecta con solvencia el pánico que siente al ver a la Señorita Jesse y Peter Quint, institutriz y jardinero que años atrás prestaron sus servicios en la mansión —además de retozar sexualmente por todos los rincones— y murieron en circunstancias poco claras.
La actuación más convincente es la de Sherlyn Zuckerman (Flora), una niña malosa a la que le cuesta trabajo mostrar el lado angelical (inolvidable cuando recita en español “O Willow Waly”). Fede Porras (Miles) también está estupendo, y lo mismo puede decirse de Alejandra de la Rosa (Señora Grose), Claudia Frías (Ana), Eduardo Vargas (tío), Rosalba Castellanos (Señorita Jessel) y Jorge Karlóz (Peter Quint).
La terrífica atmósfera victoriana se consigue con vestuario reciclado de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA y del Círculo Teatral, con una iluminación que jamás falla al perseguir a los personajes por todo el recinto, música y sonidos que ponen los pelos de punta, y videos que recrean pesadillas de los personajes.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Otra vuelta de tuerca ha sido objeto de múltiples versiones, pero destacan la ópera homónima de Benjamin Britten, de 1954, y la cinta de Jack Clayton, The Innocents, de 1961, con Deborah Kerr en el papel de la desdichada institutriz. La versión de Luis Terán y Marta Luna merece ser vista por todos los amantes del buen teatro.


Créditos
Dirección: Marta Luna / Adaptación escénica: Luis Terán / Escenografía e iluminación: Mónica Kubli / Diseño de vestuario: Cristina Sauza / Realización de vestuario: Yesenia Olvera, Rogelio Maldonado, Akyles Figueroa, Leticia Meleza / Asistente de vestuario: Itzel Meza / Música: Alejandro Castaños / Video escénico: Antonia Fritche / Coreografía: Carlos Jaime / Directora de casting: Mónica Esponda / Maquillaje y peinado: Rosario Cabrera / Camarógrafo: Gregory Allen / Asistentes de dirección: Jorge Karlóz, Laura Preisser / Productor ejecutivo: Óscar Gabilondo / Una producción de: Lunario del Auditorio Nacional / Productores asociados: Luis Terán, Gibrán Abdala / Asistentes de producción: Jesús Tamayo Sainz y Enrique Martínez Toscano.





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