viernes, 29 de abril de 2016

Laureano Brizuela: El tiempo es una ilusión

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


Tour Volveré / 29 de abril, 2016 / Función única / 2:50 hrs. de duración / 
Promotor: Alto Talento Artístico S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
A la mitad del show, Laureano Brizuela invita a Natalia Sosa para interpretar juntos “Mi pequeño amor”; dice que esa canción “ya tiene treintaiséis años” (en su momento la grabó con Ednita Nazario). Buena parte del público suelta un espontáneo y simpático “¡uuuhhh!”, la típica expresión que significa eso fue hace mucho tiempo. Como Brizuela es un consumado argenmex, entiende el mensaje y dice sonriente: “El tiempo es una ilusión”.


Esa frase del nacido en Salta, Argentina, es la clave para entender a cabalidad lo que sucede esta noche en el Lunario. Él fue un ídolo continental en los ochenta, época que parece descongelarse dentro del recinto porque tanto el artista como sus fans se desenvuelven como si los relojes se hubieran detenido.

El también llamado Ángel del Rock comenta: “Si por mí fuera, hubiera venido con un traje de seda, pero muchas de ustedes no me lo hubieran perdonado. En las redes sociales me advirtieron que me querían ver así, como estoy ahora”. Eso significa que porta pantalón y chamarra de cuero, prendas que hace tres décadas eran un sello distintivo en el intérprete. No faltan los gritos de “¡mucha ropa!”, pero el sudamericano prefiere sudar a mares antes que mostrar las mangas de la camisa.
Una toalla blanca le sirve para secarse el sudor, fetiche empapado que de pronto vuela rumbo a las manos anhelantes de una admiradora. Lo mismo sucede con un segundo paño, objeto del deseo de varias fans que se lo pelean en el aire.
“La única razón por la que estoy de nueva cuenta en México son ustedes —afirma el autor de ‘Sueños compartidos’—, y qué mejor lugar para el reencuentro que este sitio tan íntimo”. Las señoras, que fueron adolescentes cuando Brizuela cantaba en Siempre en domingo, hoy no se conforman con la cercanía que les ofrecen sus respectivas mesas y se lanzan al pie del escenario para tomar fotos, grabar algunas escenas y, si es posible, saludar de mano al hombre que aún las ilusiona.
La sucesión de éxitos aviva el fuego durante las dos horas y media que Laureano Brizuela permanece en escena. El programa está integrado con temas compuestos por él y covers de John Lennon (“Enamorándonos” – “Just Like Starting Over”), Neil Diamond (“América”) y Roy Orbison (“Muchachita” – “Oh, Pretty Woman”), entre otros.
El pop rock de Brizuela funciona como gasolina en la mente de quienes lo escuchan, y el cerillo es una presencia escénica que remite a su paisano Sandro y Elvis Presley, aunque sólo son guiños porque el autor de “Amándote” tiene su personalidad y una larga trayectoria que sigue rindiendo frutos.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Tiene tiempo para tomarse fotos con su grupo en primer plano y al fondo los cientos que abarrotan el lugar. Cuando presenta “Viento del sur” se la dedica con sarcasmo “al del peluquín”, uno de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, país donde actualmente reside el cantante.
La velada dio inicio con la presencia a solas de Natalia Sosa, quien posee una voz privilegiada y gusta de las canciones que fueron hits hace muchos años. ¿O fue apenas ayer?

Programa
Natalia Sosa: Abrázame – Qué ganas de no verte nunca más / Fuera de mi vida / La loca.
Laureano Brizuela: Alborada / Nada contra nada / Amándote / No hay adiós / Quiero escaparme de ti / Solo / Viento del sur / No llores más / Contigo o sin ti / Tiempo para amarte / Mi pequeño amor (con Natalia Sosa) / Muchachita / Sueños compartidos / El tiempo no para / Cuando seas grande / Esta noche / Enamorándonos / Volveré / Ángel del rock / Me quedo aquí abajo / América.



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