martes, 12 de abril de 2016

John Scofield & Joe Lovano Quartet: Ruta de vértigo y precisión



12 y 13 de abril, 2016 / Dos funciones / 1:30 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Hoy cuatro músicos hacen un viaje sonoro y tragan kilómetros dentro de un bólido de carrocería clásica, una pieza de colección poseedora de una máquina poderosa e interiores impecables. En el asiento trasero, Ben Street y Lewis Nash charlan amenamente mientras, adelante, Joe Lovano y John Scofield se turnan al volante, gozando de la vista que ofrece el parabrisas mientras hunden el acelerador a fondo.

Atendiendo apariencias, parecería que Lovano y Nash comparten destino, que ansían llegar a alguna playa afrodisiaca en la cual pasearse con sus camisas de florido estampado, empuñando un coco con ginebra. Por su parte, podría creerse que Scofield y Street traen prisa por arribar a una prestigiada universidad para ofrecer cátedra. Sin embargo, todos tienen la mira en el mismo destino. “Es un gran placer tocar música de jazz esta noche para todos ustedes. ¡Que viva México, que viva el jazz!”, comenta el de la barba blanca, certificando así que la meta común es ofrecer un concierto memorable.
Nacido en Ohio, John Scofield comenzó a tocar la guitarra siendo un niño. Su pasión lo llevaría a compartir talento con músicos del calibre de Miles Davis y Jaco Pastorius y editar una discografía que desde fines de los años setenta se mantiene en constante crecimiento. Por su parte, Joe Lovano creció en Cleveland escuchando a John Coltrane para pronto codearse con personajes como John Zorn y Esperanza Spalding y grabar decenas de álbumes. Favorita del prestigiado sello Blue Note, la pareja posee la experiencia necesaria para meter las velocidades del vehículo que esta noche cruza la carretera; sin embargo, el papel de la dupla está lejos de ser dictatorial. De hecho, el dúo está pendiente de ofrecerles la importancia merecida a sus compañeros de viaje.
Así, Lovano demuestra su destreza al mando del saxofón durante el solo que ha sido reservado para su lucimiento, mientras Street aprovecha los compases de descanso para cruzar miradas con Nash, quien afloja las articulaciones de su muñeca, preparándose para empuñar las escobillas. A la derecha del trío se encuentra el de la guitarra, bebiendo agua, limpiándose las comisuras con la manga de su camisa, cerciorándose de que el cable de su instrumento no se enrede entre sus pies; sabe que todos tendrán un momento para desbaratar sus respectivas costuras, pero ahora es su turno. Y lo aprovecha a fondo, desatando sus dedos sobre el diapasón para que el jazz, el blues y el rock vivan un afortunado encuentro.
Parece que nadie podría alentar la velocidad de la nave sónica cuando las evoluciones del guitarrista y el saxofonista alcanzan un grado de compenetración melódica excepcional. Pero en el instante que la precisión y el vértigo se asoman como esenciales en su discurso, el par decide que es hora de hacer un alto en el camino. Entonces el motor se apaga y el cuarteto abre las puertas del coche para disfrutar de la noche primaveral que lo envuelve y agradecer los aplausos, la compañía a lo largo de la travesía. Así, la banda se recarga en el cofre del auto, sin prisas, como si ni el tiempo ni las distancias existieran, a mirar con detenimiento la luna y las estrellas. Ansioso, el público solicita avanzar un tramo más sobre ruedas y los músicos acceden, aunque ya en primera velocidad, con una pieza dulce, de ritmo sosegado, que atrae las palmas finales, las que avisan que todos, tanto pasajeros como espectadores, han llegado a su destino: un recuerdo nuevo ha nacido, permanente, estimulante y deleitoso.

Programa
Cymbalism / Slinky / Past Present / Hangover / Ettenro / Enjoy the Future / Season Creep / Chap Dance / Chariots.

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