miércoles, 27 de abril de 2016

Hernaldo Zúñiga: De la ausencia a la conciliación

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


El origen del manantial / 27 de abril, 2016 / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Azteca Records S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Es cruel la vida para muchos compositores. Se levantan de la cama con el alma al rojo vivo y se dirigen hacia el instrumento musical más cercano para vaciar gozo y miseria en unos cuantos compases, con la esperanza de que la tonada que les quitó el sueño alcance los escalones más altos de las listas de éxitos. El proceso creativo puede tomarles minutos, horas, días o meses; todo para que el alborozo del escucha se concentre en tres minutos y el rostro y nombre del autor permanezcan ocultos tras la voz de un intérprete con los flashes encima.


Por fortuna, Hernaldo Zúñiga jamás ha vivido la oscuridad del anonimato y, además de compartir su inspiración con cantantes tan dispares como Mijares, Fandango, Yuri, Jeanette, Rocío Banquells o Los Dandys, ha labrado una jugosa carrera como intérprete de sus propios temas. Canciones, hay que decirlo, cuyo detonante por lo regular se encuentra en la melancolía que provocan las despedidas y la ausencia. “La echo de menos y se hace canción”, canta el compositor al abrir la noche con “Al otro lado del mundo” para continuar indagando en las posibilidades poéticas del alejamiento amoroso. “Te vi hasta que te hiciste un punto, amor”, entona en “Qué increíble es la distancia”. 

“Estoy encantado de volver a esta casa, mía y de ustedes. Es un privilegio para un servidor estar en el Auditorio Nacional luego de una larga cadena de esfuerzos”, comenta el cantautor para luego reconocer que, pese a que sobre su silueta cae la luz de los reflectores, quienes le regalan palmas son igual de importantes, así que habla en plural cuando recuerda una de sus primeras composiciones, “A mi aire”: “Haremos un recorrido por varios años, pasaremos de la inocencia, de la ingenuidad, hasta llegar la madurez, cuando se adquiere la conciencia de los avatares que trae amar”. 
Deseoso por revelar el andamiaje tras el escenario de la inspiración, Hernaldo recorre las cortinas y alude al dolor que lo llevó a escribir las que él mismo denomina como “canciones terribles”. Por ejemplo, aquélla que habla de la infidelidad que sufrió uno de sus más queridos amigos, o la que opera como una plegaria para que desaparezcan los huracanes, la miseria y el terrorismo. En su viaje tras las bambalinas de la escritura, revela que hay ciertas consonantes que le provocan dificultad a la hora de cantar, algunos zapatos cuyas suelas no le permiten tocar a gusto la guitarra y que sus hijos, además de heredarle unos cuantos dolores de cabeza, le han puesto flores en todas las esquinas de su camino. “Dame un lápiz, un papel y un abrazo”, solicita el nicaragüense, seguro de que cualquier pretexto es bueno para hilar un puñado de acordes y así dar a luz una rima.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Con las palabras de Fernando Pessoa en los labios e inspirado por Bob Dylan y sus ansias por protagonizar una gira sin final, además de la poesía de Jaime Gil de Biedma y Ernesto Cardenal, el nacido en Masaya reserva para la última recta del show la llegada de Pandora para así cantar con el trío una de sus canciones más emblemáticas, “¿Cómo te va mi amor?”. Entonces, entre abrazos, besos y felicitaciones, es posible certificar que la vida de Zúñiga carece de la crueldad que algunos compositores padecen y que su temario, pese a fundamentarse en la creación de himnos dedicados al desastre emocional, posee un fundamento conciliador y festivo. “Celebremos —invita el autor antes de volver un par de veces ante la exigencia de un público ansioso por más—, sí, celebremos que estamos aquí reunidos a través de la música. Listos para ver, oír y sentir al otro”. 

Viajes, estudios y canciones
Luego de haber crecido en una ciudad rodeada de bosques tropicales, a los diecisiete años Hernaldo Zúñiga decidió mudarse de Masaya, Nicaragua, a la capital de Chile, para ahí cursar la carrera de abogado. Sin embargo, a la par de sus estudios, el músico jamás abandonó sus ansias creativas; de hecho, estando en Santiago escribió su primera canción, “Ventanillas”, un tema que lo llevaría a concursar en el Festival de Viña del Mar.
Cala d’Or, una localidad ubicada en Mallorca, España, fue el lugar que Zúñiga eligió para vivir tras estudiar en Sudamérica. Ahí escribiría los temas que integran el álbum Cancionero y prepararía maletas para matricularse en la Universidad Complutense de Madrid. Fue durante su estancia en la capital española que el compositor tomaría la decisión más importante de su vida: dedicarse completamente a su carrera artística. Hernaldo, un álbum producido por Manuel Alejandro, abriría las puertas de la fama para el cantante, de la mano de “Procuro olvidarte”. (A.G.C.)

Programa
Al otro lado del mundo / Qué increíble es la distancia / A mi aire / Tu sombra / Septiembre / Ruido / Que nos dejen en paz / Dame un abrazo, un lápiz y un papel / Te llevaré / Con el primer olor de la mañana / Después de todos estos años / Aún te quiero / A mitad del optimismo / Ventanillas / Quiero saber todo de ti / Raíces americanas / Un pasajero / Ese beso que me has dado / Cancionero / Insoportablemente bella / ¿A dónde? / La luna se mudaría de piel / No tengo más patria que tu corazón / Siempre / El mismo tren / Creciendo / ¿Cómo te va mi amor? / Procuro olvidarte / Mentira / Mira arriba / Se van / Yo te perdí.




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