viernes, 22 de abril de 2016

Experiencia loca: Victoria del talento

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Lourdes Ambriz interpreta a la compositora Victoria Barbosa, con arreglos de Dmitri Dudin / 22 de abril, 2016 / 
Función única / 2:05 hrs. de duración / Promotor: Victoria del Carmen Barbosa González.

Fernando Figueroa
En la historia de la música popular mexicana hay compositoras de gran calibre como Consuelito Velázquez (“Bésame mucho”), María Grever (“Júrame”) y Ema Elena Valdelamar (“Mil besos”). Ahora hay que agregar a Victoria Barbosa, quien tiene talento a raudales, al igual que la mencionada tercia de ases.
El show de hoy está integrado por una docena de canciones de la artista veracruzana, quien inicia la velada desde el piano y luego se convierte en espectadora desde una mesa de primera fila. Sus temas quedan en muy buenas manos, pues el teclado lo aborda Dmitri Dudin (arreglos), y Frida Fernández dirige a un estupendo ensamble de cuerdas. La voz principal es de Lourdes Ambriz, pero se agregan como invitadas Claudia Cota y Diana Jiménez, todas ellas destacadas sopranos. A lo largo de noche se suman un trío —para los boleros— y un grupo jarocho para el son.
La materia prima y el elenco son de primera clase y con eso el éxito de la velada está garantizado. Durante dos horas el público atestigua que las letras y la música de Victoria Barbosa son como perlas que remiten al símbolo del ying y el yang, donde las fuerzas opuestas se complementan y crean una unidad perfecta. En la obra de Barbosa hay sitio para todas las pasiones humanas e incluso un grito desgarrador contra la injusticia social.
Un maestro de ceremonias se sienta en la mesa de la compositora y platica con ella de forma intermitente. Barbosa cuenta: “Siendo una niña, lloraba mucho porque yo quería tocar el piano y mi mamá no me dejaba; finalmente la convencí y ella me dijo: ‘Está bien, pero nunca te vas a salir’. En mi adolescencia volví a llorar porque ya no quería tocar el piano, pero tuve que seguir porque antes uno obedecía. Ahora agradezco que mi madre me haya dado el rigor”.
Los frutos de esa disciplina están a la vista: gran habilidad y sentimiento frente a las teclas, y un puñado de composiciones que merecen mayor difusión. Destaca en especial el tema “Amor”, en el que la mujer le pregunta al hombre “¿por qué soportaste de mí la indiferencia?”, y se lamenta por haber soslayado la pasión masculina: arista del desamor poco abordada en el cancionero popular, pues lo que priva son los reclamos de la parte afectada por el desdén.
Lourdes Ambriz interpreta con sabor los boleros y el son, pero también sabe cómo atacar un tango en medio de la enramada de violines y cellos, liderados por el piano, mientras una pareja de bailarines transporta a la concurrencia a un barrio bonaerense. “Presentimiento” es un ejercicio de vocalización que sirve para mostrar a la soprano en plenitud.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Victoria Barbosa dice que no es ajena a la barbarie que padece el país y por eso compuso “Sin cuenta”, cuyo título alude al impreciso número de mujeres desaparecidas. El programa llega a su fin con ese lamento, pero un bis de “Experiencia loca” devuelve la esperanza de un mundo mejor, sobre todo cuando se conjugan voces, piano, cuerdas, trío, salterio, jaranas y una pareja de baile jarocho que manda las penas a volar muy lejos.

Programa
Caminos (Diana Jiménez) / Como tú / Espera  / Poema: Un par de manos (con Claudia Cota) / Éste es mi regalo / Amor / Experiencia loca / Presentimiento / Ay, soledad (Lourdes Ambriz con Claudia Cota) / Viviendo sin ti / Encuentro (Lourdes Ambriz con Claudia Cota) / Sin cuenta / Esto es México (Lourdes Ambriz con Claudia Cota) / Experiencia loca (bis).




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