lunes, 7 de marzo de 2016

Snarky Puppy: Una explosiva familia

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


7 de marzo, 2016 / Función única / 2:20 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional. 

David Cortés
La primera visita de Snarky Puppy (cachorro mordaz) a México es un set doble porque, al apagarse las luces, el grupo en su totalidad aparece como soporte de la griega Magda Giannikou, mejor conocida como Banda Magda, carismática cantante, acordeonista y compositora que entrega una cuantas canciones festivas, contagiosas (no duda en hablar en español e interpretar “Cucurrucucú paloma”) que ponen a arder el lugar.
Cuando los protagonistas de la noche reaparecen, una pregunta ronda a los asistentes. Si los primeros treinta minutos fueron candentes aunque sólo fungieron como un apoyo, ¿serán capaces de superar ese listón que ellos mismos pusieron tan alto? La primera interpretación de los nativos de Denton, Texas (afincados en Nueva York) es de acercamiento, un tema de calistenia que si bien de buenas hechuras no consigue superar lo presentado anteriormente.
Sin embargo, conforme avanza el programa, la magia aparece. The Fam, como también se hace llamar el hoy noneto ⎯la alineación es siempre variable, depende de los compromisos de cada uno de estos músicos que lo mismo acompañan a Erykah Badu y Justin Timberlake, que a Snoop Dogg o Roy Hargrove, pero en esta ocasión sobre el escenario aparecen Chris Bullock (saxofón), Chris McQueen (guitarra), Caleb McCampbell (teclados), Jason Thomas (batería), Jay Jennings (trompeta), Justin Stanton (teclados), Michael League (el líder, bajo), Mike Maher (trompeta), Nate Werth (percusión)⎯ demuestra porqué es una de las agrupaciones que más llaman la atención en el circuito de jazz de la actualidad.
Luego de más de diez álbumes ⎯uno nuevo, del que hoy presentan avances, aparecerá en abril⎯, el engrasado es perfecto y la flexibilidad la marca, porque si bien Snarky Puppy es un combo de jazz, su sonido se perla de otros afluentes, nace de ese continuo tránsito por diversas músicas propio de quienes poseen la rara habilidad para visitar todo tipo de géneros con solvencia.
Hoy, el espíritu del rock, su energía principalmente, permea la base y sobre ella los metales inclinan el todo hacia las bandas setenteras de funk, para minutos después adentrarse en el soul, en retazos de blues, bordar trazos de jazz fusión en donde abundan los solos. Trompetas, saxofón, teclados, sintetizadores, guitarra, tienen un papel protagónico en la música de Snarky Puppy que también se adentra en continuas improvisaciones que son fuertemente celebradas.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Destacable es también la reconfiguración de alineación que sobre el escenario lleva a cabo el grupo para conformar ensambles más pequeños que aportan diversidad y momentos de reposo, porque cuando estos llegan, son las composiciones más lentas las que ocupan el primer plano.
Para el final volcánico invitan al trompetista Nick Etwell, quien también toca al lado de Mumford and Sons. Cuando se pensaba que el grupo ya había drenado toda su energía, hay un repunte y ésta se redobla para llevar a cabo un cierre espectacular. Sí, Snarky Puppy debuta en México y deja una huella profunda.



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