viernes, 11 de marzo de 2016

Magneto & Mercurio: Filosofía pop para chicas chic

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional


Juntos por primera vez / 11 de marzo, 2016 / Función única / 2:10 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
En la historia de la humanidad han existido preguntas fundamentales que, por más que hayan rondado el cráneo del hombre a lo largo de los siglos, siguen sin encontrar respuesta. ¿Ser o no ser?, se cuestionó Shakespeare cierta vez, dejando en el aire un dilema angustioso superado sólo por otra interrogante, aún más grave que la planteada por Hamlet: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Y ya instalados en ese rol, filosofando respecto a la vida, habría que preguntarse esta noche: ¿quién fue primero, Mercurio o Magneto?


Recurriendo a Internet la solución se asoma con un clic: Magneto nació antes que Mercurio. Sin embargo, en la cita de hoy ambos grupos han preparado un espectáculo donde no existen jerarquías y el repertorio de cada cual, así como sus atuendos y, por supuesto, sus respectivos públicos, conviven en gozosa promiscuidad. De modo que las canciones carecen de dueño y los recuerdos, sin restricción, les pertenecen a las presentes que aplauden entre pataleos, al borde de las butacas. “Esta noche todas tienen trece años”, se anuncia desde el escenario, “volvamos a sentir aquel primer amor, nuestro primer beso. ¿Se acuerdan?, ¿cómo se sentían esas mariposas en el estómago?”. Respecto al último cuestionamiento, a juzgar por los gritos que las fans arrojan, por supuesto que se tiene bien presente aquella sensación, pues el violento revoloteo que presentan en las entrañas las tiene cerca del desmayo.

Ciertamente el cuero cabelludo de algunos ha perdido la lozanía de hace años y las arrugas ya trazan caminos en los rostros, sin embargo las coreografías que tiempo atrás fueron imitadas hasta el cansancio gracias al televisor son llevadas a cabo sin crujidos óseos ni calambres musculares, tanto por los artífices del delirio como por las “Chicas chic” que, les han comunicado con la mano en el pecho y una ligera reverencia, se ven tan guapas como antaño. “Dependiendo de cuánto griten, podríamos irnos deshaciendo de una que otra prenda”, se sugiere bajo los reflectores; y la respuesta, ensordecedora, provoca una amenaza que pone a temblar de ansias a miles: “¡uy!, todo indica que al final nos vamos a quedar tal como Dios nos trajo al mundo”.
Sin intenciones de negar la cruz de su parroquia, los intérpretes transportan al español las rimas que The Monkees y The Archies popularizaron en los años sesenta, la era en la cual fue patentado el término bubblegum pop que hoy día, es evidente, sigue generando delirio más allá de la era adolescente. Nada más que azúcar y más azúcar para las creyentes, eso es lo que se ofrece, lo justo para que lleguen a la mente las escenas que tuvieron lugar frente a “La puerta del colegio” a lo largo de “esos inolvidables días”, cuando se miraba “al mundo en franca rebeldía”. Porque dejar de ser “Niña” no fue un asunto simple, y así como hubo emociones candorosas, se sufrieron heridas; “¿les llegó a pasar?”, inquieren los de los micrófonos antes de interpretar “Mal herido”, “¿así, de que llegaban al antro y se encontraban con el ex? Esta canción no es para enamorados, sino para ardidos”.
 
Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional
Tras varias gotas de sudor, los diez bailarines posan coquetos ante sus fans por unos segundos, recibiendo así los flashazos que anticipan la partida. La velada los ha agotado, tienen los ojos vidriosos de la emoción pero ya hicieron su trabajo: cada uno se ha declarado “Enamoradísimo” de las seguidoras que los han llevado al sitio donde hoy se encuentran. “Vuela vuela”, promulgan como despedida; “libera tu mente”, rematan. Filosofando así respecto a la existencia. Dilucidando, tal vez, si el huevo antecedió a la gallina o viceversa.

Boy bands y corazones heridos 
¿Fueron The Monkees la primera boy band del planeta, el antecedente de agrupaciones como Take That, Menudo, New Kids on the Block o ’N Sync? No olvidemos a The Beatles. Porque fue su manager, Brian Epstein, quien uniformó a Lennon y los suyos para quitarles el filo de teddy boys con el que contaban y ofrecerlos a las adolescentes ya dulces y delicados, como una dona glaseada. Sí, los de Liverpool contaban con una identidad estética perfectamente trazada por una mente maestra, como si de una boy band se tratase.
Aunque si de fachas hablamos, la perfección sería alcanzada por Ramones: un cuarteto de gamberros cuya actitud marcaría un nuevo estándar si de lucir provocador —y encantador al mismo tiempo— se trata; con sujetos uniformados a la perfección (y sin asesoría profesional de por medio), listos para hacer chocar polos antitéticos con una contundencia abrumadora. Basta escuchar “I Wanna Be your Boyfriend” para descubrir que aquellos punks neoyorquinos tenían un corazón tan herido como el de Ricky Martin. (A.G.C.)

Programa
Tremendo / Mira, mira / Azúcar y maldad / Tu mejor amigo / Sugar, sugar / Vuelo / La puerta del colegio / Tienes magia / Cómo decirle que la quiero / Mi amada / Sellado por un beso / Corazón perfecto / Beso por beso / Soy un soñador / Chicas chic / Bye, bye / Cambiando el destino / 13 años / Para siempre / Niña / Mal herido / 40 grados / Candela / Explota / Creo en ti / Enamoradísimo / Vuela, vuela.



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