miércoles, 30 de marzo de 2016

Iskander: La epifanía de un caballero

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional

Tour De viaje / 30 de marzo, 2016 / Función única / 
1:50 hrs. de duración / Promotor: Nuevas Expresiones S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
“Si algo me gusta es verte reír”, apunta el coro de “Hola bonita”, un tema que no deja lugar a dudas; la intención de Iskander es conseguir que sus escuchas alarguen la distancia que existe entre sus comisuras para así permitir que las dentaduras se asomen. “Más que un concierto, esto es una fiesta, y todos sabemos que las fiestas sin música no son fiestas. Así que cantemos y celebremos que estamos hoy aquí, sintiendo este calor bonito”; así es como se presenta el cantante para luego anunciar que le encantaría “Ser el viento”.
Pese a que el hombre que porta sombrero viene decidido a desatar risas sin condición, resulta curioso descubrir que su denominativo artístico tenga un origen bélico. Antes de que el músico que toma la guitarra para arrojar una oda “Al sol” lanzara su primer disco (Fresas con vodka, 2008), un misil ruso bautizado como Iskander ya surcaba los aires con el plan de cazar enemigos. Hoy, distante de riñas, el Iskander pacífico prefiere buscar caricias y aprovecha esta noche para agradecer la asistencia de sus fans, deseándoles fervorosamente que “todos los días de nuestras vidas sean tiempo para enamorarnos”, mientras acerca sus gafas de sol hacia las cejas para interpretar un pop que bien podría localizarse entre los sellos sonoros de Juanes y Caloncho.
Tras combinar alcohol con fruta en su debut discográfico, el autor de “Epifanía de un caballero” editó Madera gabanna para llegar así a la producción de su más reciente obra. “A ver, ¿quién ya tiene en su casa De amor y raíces?”, pregunta al respecto el también productor para luego colgarse un ukelele y, con el apoyo de un trompetista, ofrecerle a algún viejo amor “El regalo que esperabas” entre los gritos desesperados de sus seguidoras. “¿Quieren que les pase un micrófono?, es que no alcanzo a escucharlas”; inquiere el detonador de la desmesura para que el número de decibeles se eleve aún más con el arribo de Kaay, Julio Fowler, Juan Solo y Pambo como invitados especiales.
Pendiente de entonar todas las formas que el gozo adopta siempre que el amor penetra en el pecho, el compositor vive una epifanía en medio de tanto optimismo y palmas alabadoras. “¿Saben?, no me gusta sufrir, no estoy diseñado para eso; pero he descubierto que cuando se sufre nacen lecciones y que, finalmente, las heridas ayudan a crecer”. 
Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional

Agradecido con la música (la encargada de canalizar efectivamente sus ratos de desgracia, según explica), el compositor recuerda “Un día de marzo gris” al ritmo de “Pudiste ser tú”, aunque no permite que los nubarrones se espesen lo suficiente como para arruinar la cita. Así, “Bésame bonito” despeja el cielo para que el toluqueño ajuste el ala de su sombrero con tal de que los rayos solares no arruguen su gesto. Y así de esta forma se va, agradeciendo caballerosamente el buen trato; “De verdad, gracias a todos ustedes por venir, son como mis ángeles, los encargados de darme felicidad”.

Programa
Hola bonita / Ser el viento / Al sol / Pintaré / Tiempo para enamorarnos / El regalo que esperabas / De tu mano / La forma exacta (con Julio Fowler) / Dejaré / Y sin embargo / Alguien me dijo (con Kaay) / Mírame con los ojos cerrados / Epifanía de un caballero (con Juan Solo) / Quien te quiera como yo (con Pambo) - Un día de marzo gris(con Pambo) / Robado amanecer / Pudiste ser tú / Bésame bonito / A labio dulce (con Kaay, Julio Fowler, Juan Solo y Pambo). 



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