domingo, 28 de febrero de 2016

Yuri: Noche de carnaval

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Tour Invencible 2.0 / 28 de febrero, 2016 / Función única / 2:30 hrs. de duración / 
Promotor: Westwood Entertainment S.A. de C.V.

David Cortés
En la penumbra, el hombre toca la trompeta. Anuncia, cual si fuera un heraldo, la inminencia de algo inevitable. Sus notas son neutras, sin emoción alguna, está allí para avisar, para pedir que se preparen no a una batalla, pero sí para recibir a la estrella de la noche, a una mujer que ha elegido de inicio vestirse de heroína.


En un mundo futuro Yuri y su comando aparecen en la pantalla. La lucha se libra contra los robots y todo parece indicar que resultará victoriosa; sin embargo, a pesar de sus artimañas el ataque falla por una vuelta de tuerca. La huida se precipita y la explosión la hace brincar por los aires, pero en vez de caer surge montada sobre aerodinámica motocicleta que, poco a poco, la deposita en el escenario, donde rodeada de bailarines y amparada por un ritmo cibernético, sintético y muy potente, da inicio el espectáculo. 

Es un arranque vertiginoso que retumba cuando el grupo de apoyo se olvida de la prudencia y acomete con enjundia algunos temas conocidos pero que, efectivamente, están recargados, arreglados de forma muy dinámica. 
Si bien la cantante es una diva que ha hecho del romanticismo y sus distintas facetas su carta de presentación, ha dejado atrás la cubierta edulcorada de las composiciones originales para reelaborarlas con una base de pop rock que lejos de ahuyentar a sus seguidores, los torna más entusiastas. En “Dame un beso” intercala un poco de Eurythmics y juega con el tema hasta incorporarlo a su propio repertorio. Al concluir da el discurso de bienvenida y anuncia el Tour Invencible 2.0 que, esta ocasión, se caracteriza por un montaje en el cual juega con las imágenes y la realidad para crear un universo alterno en el que hay referencias a obras de arte (El nacimiento de Venus, de Botticelli) o a Disney.
Mientras en otra metrópoli se lleva a cabo la entrega del Óscar a lo mejor del cine estadounidense, la jarocha construye su propia película a partir de citar personajes o momentos emblemáticos del séptimo arte. Cada canción es una postal diferente, una viñeta cinematográfica ambientada por la música, el vestuario y las coreografías.
El cambio de ropa es fundamental; de pronto, la cantante se pone un antifaz para convertirse en el Zorro. En el siguiente cuadro se enfunda en los ropajes de una cantaora andaluza; es como si la vocalista dejara por momentos el canto para metamorfosearse en una fabricante de sueños, en un vehículo que en cada una de sus interpretaciones no sólo te conduce por los senderos de la vida, sino que también te hace vivirlos. 
Sus melodías hablan de logros, felicidad, pero igual de reveses, momentos agitados y duros; puede estar a punto de desfallecer, pero el estilo siempre debe mantenerse. Aparecerá en el interior de un auto de carreras ⎯una clara alusión a la cinta Cars, como lo confirma su hija cuando la presenta ante su fans⎯, pero el garbo y la distinción nunca la abandonan. Nos recuerda a Blancanieves en “Maldita primavera”, nos transporta al antiguo Egipto y se asume como carnavalesca: “Me gustan los cambios de vestuario, pero prometo ya no hacer muchos. La próxima vez ya no haré trece cambios, sólo once”.
Su sencillez inunda el lugar. Las remembranzas la llevan a recordar a su madre ⎯”es la primera vez que hago un Auditorio Nacional sin ella”⎯ y a su hermano, y como es la dueña del lugar y puede hacer lo que quiera, incita a su sobrino para que le pida matrimonio a la novia en público.
Sí, en una noche con Yuri hay lugar para todo. Cuando hay pausas en la producción se libera de los artificios y se concentra en su voz, esa garganta que no pierde fuerza y a la que ahora domina mejor: hay en ella más expresividad, dramatismo, vigor; es un instrumento flexible que va de lo suave a lo enjundioso, a veces de manera intempestiva y siempre resulta convincente. 
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
También hay un final, pero éste tiene el sabor de una promesa porque si bien los presentes se quedan con ganas de seguir lo que concluye en fiesta, se llevan la noticia de que ya prepara un nuevo show, otro disco, videos y “una sorpresa que nos les puedo contar”.

Radiografía de Invencible
A Yuri le gustan los desafíos y “salirse de la zona de confort, arriesgarse, porque cuando se consigue eso, las cosas se hacen con pasión”. Eso fue lo que la orilló a grabar Invencible (2015), una producción que, a diferencia de los dos volúmenes de Mi tributo al Festival (2011 y 2012), mira a los nuevos compositores. La vocalista trabajó en forma de taller con, entre otros, Samo, Ettore Grenci, Jesse & Joy y Mónica Vélez, y de este proceso surgió el disco que la situó nuevamente en los primeros sitios de popularidad.
Cuatro de los temas de ese álbum —“Invencible”, “Déjame volar”, “Con los ojos vendados” y “A escondidas”— son en coautoría. En la mayoría de las letras buscó que reflejaran la perseverancia que la caracteriza y el marco musical ya no estuviera anclado a los ochenta. Éste ahora se ha modernizado, atrás ha quedado el sonido de cuerdas y otros recursos sonoros, para dar paso a un universo más orgánico y perlado por la energía del rock pop que se ajusta a la imagen que siempre le ha gustado presentar. Sin embargo, no puede eludir la polémica, misma que afloró cuando en el video de “Presa” recurrió a un look parecido al de Katy Perry (D.C.). 

Programa
Este amor ya no se toca / Dame un beso / Isla del sol / Es ella más que yo / Embrujada (estoy) / No puedo más / El espejo / Déjala / Yo te pido amor / Hoy la vi / Maldita primavera / Imposible amarte como yo / Detrás de mi ventana / Presa / Déjame volar / Al bailar / Popurrí (Poligamia – Ya no vives en mí – Amiga mía) / Invencible / Duele (con Frank Di) / Popurrí OTI (Será mañana – Vive – Ay amor – Al final – El triste – Tiempos mejores ) / Hombres al borde de un ataque de celos.





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