viernes, 26 de febrero de 2016

Sin Bandera: El camino de la emoción

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional



Una última vez / 26 y 27 de febrero, 11 y 12 de junio, 2016 / Cuatro funciones / 2:10 hrs. de duración / 
Promotor: Westwood Entertainment S.A. de C.V.

David Cortés
El momento finalmente llega luego de que Matisse ha abierto la sesión. La imagen del reloj marca en la pantalla que falta un minuto; los diez últimos segundos los enumera el público y, cuando acaba la cuenta regresiva, el grupo de apoyo hilvana las notas del tema que señala que la espera de siete años ha concluido.


La primera voz en escucharse es la de Leonel García; segundos después, Noel Schajris ofrece la segunda estrofa y cuando ambos se encuentran en el centro chocan los puños. Si el gesto es un recordatorio de los personajes de algún anime que así obtiene mayor fuerza o una cábala, ésta funciona porque a partir de entonces el dueto consigue fusionarse. Sin Bandera es una entidad bicéfala, pero las más de las veces es un solo corazón el que la mueve.
La dupla no llega con las manos vacías. Traen como obsequio Una última vez, el EP que a propósito de su reencuentro salió al mercado, pero el plato fuerte está en las canciones, en esos temas que ambos lograron colocar en el gusto de quienes hoy han asistido a ver lo que, se dice, ahora sí será la despedida. 
García y Schajris o Schajris y García tejieron una relación de trabajo y amistad durante muchos años. En ella grabaron cuatro álbumes en estudio y uno en directo; pero un día, cansados del ajetreo, decidieron hacer a un lado la labor conjunta y mantuvieron la amistad. 
No es que les fuera mal por separado, pero el público suele ser nostálgico y poco a poco el eco de su demanda los hizo repensar su estado y considerar una nueva gira. Fue entonces cuando recurrieron a un antiguo mantra que les sirviera de guía en momentos de incertidumbre: “Si nos emociona a nosotros es un indicativo y seguimos por ahí. Siempre vamos a seguir el camino de la emoción. Se siente o no se siente”, dice Noel.
Hoy los compositores están emocionados aunque hablan poco y cuando lo hacen es para mostrar su beneplácito por estar nuevamente en el Auditorio Nacional, lugar que, afirma Leonel, es “un sueño y un sitio muy especial de esta ahora Ciudad de México”. Si bien reservados en la plática, no lo son a la hora de hacer llegar su canto; minuto a minuto desgranan las canciones que les dieran fama y que los llevaran a conseguir el Grammy Latino en un par de ocasiones, en la categoría de Mejor álbum vocal pop dúo o grupo por Sin bandera (2002) y De viaje (2004).
Cada una de las composiciones tiene un nuevo ropaje. Los arreglos las hacen más vistosas; cuando se sienta al piano, Noel dirige la acción, pero a su vera Leonel se cuelga la guitarra y entonces dialogan no sólo con sus voces, también sus instrumentos se entrelazan para “entregar esa mejor versión de Sin Bandera” anunciada por los dos.
Las baladas se enfundan en colores distintos. El sax sirve para propiciar cierta atmósfera de ensueño, de sensualidad; las guitarras son muy rítmicas, despliegan pocos solos, se armonizan con el par de teclados y forman una alfombra muy sólida para que las voces de los vocalistas luzcan más. A veces Leonel es más atrevido con su voz, deja escapar notas altas en las que deja asomar su devoción por el soul; Schajris es menos osado, pero ello no le impide ser igualmente expresivo.
Si bien la noche está dedicada al amor, tiene uno de sus puntos más calientes cuando el grupo acelera el ritmo y ataca “Sirena”, una melodía que pone el tono festivo a la noche y amenaza con convertir esto en un baile. Sin embargo, luego del desfogue, el romanticismo retoma el protagonismo, pero la intensidad permanece, está ahí. Aunque los cantantes son los mismos de hace un momento, sus gargantas se escuchan más potentes, con un dominio aún mayor, como si se hubieran sumido en una especie de trance y ahora emergieran con nuevos bríos.
 
Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional
Tal vez es la imaginación o se trata de un invisible artificio, pero Sin Bandera llega a la recta final y lo hace con mucha energía, así que cuando las luces se apagan y no hay duda de que el cierre es definitivo, los fans salen energizados: le acaban de robar brío a sus ídolos y más de un rostro está allí para comprobarlo.

Entretiempo
Al desligarse de Sin Bandera, sus integrantes siguieron caminos separados pero no abandonaron la música. La suya no fue una separación signada por el conflicto y si bien su trabajo floreció individualmente, durante este periodo se reunieron ocasionalmente para dar a luz “No es cierto”, tema escrito para Danna Paola. Bajo el alias de León Polar, aparecen L.P. (2008) y Life & Muerte (2014), pero ya con el nombre que todos conocen, Leonel García grabó cuatro placas en estudio (Tú, Leonel García y su amigos en Navidad, Todas mías y Amor futuro) y una en directo (Acústico. Desde la Sala Telefónica del Centro Cultural Roberto Cantoral). Noel Schajris hizo tres producciones en solitario: Uno es uno, Grandes canciones y Verte nacer.
Ambos compositores son muy prolíficos, pues además de sus trabajos en solitario han compuesto en este tiempo y de manera individual temas para Alicia Villarreal, Diego Torres, Natalia Lafourcade, David Bustamante, Alejandro Sanz, Thalía, Alejandro Fernández y Carla Morrison, entre otros intérpretes. (D. C.)

Programa
Una última vez / Y llegaste tú / Y más te amo / Tócame / Para siempre tal vez / Amor real / En esta no / A B C / Ves / Junto a ti / Sobre mí / Sirena / Que me alcance la vida / Suelta mi mano / Mientes tan bien / Que lloro / Te vi venir / Kilómetros / Entra en mi vida.





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