viernes, 5 de febrero de 2016

Motorama: La identidad rusa



Motorama 3 / 5 de febrero, 2016 / Función única / 2:10 hrs. de duración /
 Promotor: Alejandro de la Cuesta. 

David Cortés
Hace mucho tiempo cayó la cortina de hierro, pero la mayoría de los presentes aún no había nacido y otros apenas lo recuerdan; sin embargo, el precepto marxista de que a todo cambio cuantitativo sucede uno cualitativo, hoy resulta muy pertinente.

Los integrantes de Motorama —Vladislav Parshin, voz y guitarra; Maxim Polivanov, bajo; Alexander Norets, teclados; Oleg Chernov, batería— tampoco lo conocen o lo evaden, incluso el vocalista hace mutis cuando de hablar de la situación política de su país se trata, pero la tesis acuñada por el científico social alemán está allí, se escucha en los acordes. 

Inexplicablemente, la bajista Ayrin Marchenko no aparece y nadie sobre el escenario explica su ausencia, y como en la música del hoy cuarteto la liga entre bajo y batería es indisoluble, Parshin y Polivanov se ven en la necesidad de intercambiar con frecuencia el instrumento. Ello les impide tejer esas líneas melódicas intrincadas, el tocar entre los espacios y duplicar las guitarras, pero ganan en intensidad, especialmente cuando Parshin se cuelga el bajo y lo hace sonar como si fuera guitarra rítmica.
El fantasma de Joy División que la crítica le colgó a la agrupación pust-punk se ha evaporado (“nunca fui un fan de ellos”, dice el frontman), aunque a veces reaparece y el grupo trompica, sobre todo al construir pasajes mecánicos, glaciales, sintéticos. Chernov a la batería es esclavo del metrónomo, no pierde compás, no hay tiempo que se le vaya. La combinación acústica-electrónica de su instrumento produce un golpe seco que reafirma la frialdad de la cual hace gala Motorama en ocasiones; Norets, cuando consigue sacar las manos de los bolsillos, colorea con los teclados y Parshin, ora hacia arriba, ora en picada, imprime matices con su voz.
Luego de tres álbumes y un par de EP’s, los oriundos de Rostov, Rusia, han puesto ciudades del mundo a sus pies y ésta no es la excepción. Esa machacante combinación entre bajo y batería que genera un pulso constante, un ritmo que parece interminable, pone el acento en la vida cotidiana, recuerda que así se vive en las metrópolis.
Los cuatro lo saben, provienen de una provincia donde la comunicación siempre ha sido sobria; pero su carácter introvertido ha encontrado en la música el vehículo idóneo para decir las cosas. Parshin y compañía hablan inglés con dificultad, pero edifican canciones con eficacia. Han dado una prueba de ello y sus feligreses felices lo constatan, no importa que el set haya sido breve; una vez recibido el gozo sólo hay que disfrutarlo, con todo y la sesión abridora de Stendal.

Programa
Red Drop / Heavy Wave / Ghost / Impractical Advice / Normandy / Wind in her Hair / Special Day / Alps.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.