miércoles, 3 de febrero de 2016

Manuel Reyes: Un cordobés inolvidable



Tan solo / 3 de febrero, 2015 / Función única / 1:25 hrs. de duración / 
Promotor: RAS Arte & Cultura S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
“Cada bailarín lleva o debería llevar un músico dentro de sí mismo. En la danza, la música resulta ser el mapa, la ruta por la cual el bailarín se guía. Todo es música, incluso el silencio, siendo éste a veces la más hermosa de todas la músicas”. Eso lo ha dicho Manuel Reyes al portal Luna del Olivar, y esta noche lo pone en práctica ante un público absorto que lo ve a solas en el escenario, utilizando todo su cuerpo como continente de baile y sonidos.

Reyes no sólo es uno de los mejores bailarines flamencos del mundo —con giros y taconeo frenéticos—, también utiliza las palmas al estilo tradicional y además las impacta contra sus muslos y pecho. Por si todo eso no fuera suficiente, a ratos susurra un cante profundo que eriza la piel de quien lo ve y escucha.

En un momento dado, se desprende por accidente un cable del pequeño micrófono que porta entre sus ropas; al darse cuenta, se deshace del objeto de manera ostentosa y continúa la rutina sin ese apoyo tecnológico. Para alguien con menos experiencia, eso sería fatal, pero él se crece y provoca aún mayor asombro. No cabe duda, es un monstruo de los que dejan huellas indelebles. Uno lo sigue viendo horas y días después de la función, tal vez años.
El nacido en Córdoba, España, deja el listón muy alto para el resto del elenco. Sin embargo, todos se ponen a su altura al acompañarlo en las siguientes piezas o en participaciones sin la presencia del figurón. La bailarina mexicana Erika Suárez es la invitada especial y se muestra como una gran alumna del andaluz, de quien recibió clases en la célebre escuela Amor de Dios, de Madrid. En las guitarras están Anwar Miranda y Ricardo Sánchez. Israel Torres (violín), Armando Tovar (palmas) y José Miguel Moreno (cante), completan una escuadra de campeonato.
Moreno tiene un quejío que se escucha hasta Murcia, su tierra natal. En las coplas aborda los temas tradicionales del flamenco: el amor, el sufrimiento y la alegría de vivir en libertad. Hay lamentos por la enfermedad y muerte de una madre en un hospitalito; la súplica a la mujer amada por una segunda oportunidad, y el flirteo que se materializa cuando bailan juntos Manuel Reyes y Erika Suárez.
Reyes porta un chaleco que, de pronto, se convierte en capote al ejecutar vistosas gaoneras, o en muleta para dar derechazos y naturales de antología. La simbiosis entre baile flamenco y fiesta brava cobra alturas insospechadas porque Reyes no teme exponer tal dualidad. Los olés no se hacen esperar y en el ambiente flota la célebre frase del granadino Federico García Lorca: “Los toros son la fiesta más culta que hay en el mundo”.
Desde hace muchos años, Miguel Reyes tiene en España su propia compañía, pero también ha participado en espectáculos de otras grandes figuras como Antonio Canales (Torero) y Joaquín Cortés (Pasión gitana). Le ha dado la vuelta al mundo como bailarín, coreógrafo y docente. Su presencia en el Lunario es un lujo que se aquilata con ovaciones y cumplidos que surgen del fondo del alma de quienes han sido tocados por su arte imperecedero.

Programa
Tan solo / Soleá / Siguiriya / Solo de cante / Tangos / Solo de guitarra / Alegrías.

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