sábado, 6 de febrero de 2016

Drake Bell: Adiós a la adolescencia


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Tour Ready Steady Go! / 6 de febrero, 2016 / Dos funciones / 
2:05 hrs. de duración / Promotor: Business Development Argo S.A. de C.V. 

David Cortés
La biología no se equivoca y a Drake Bell le ha llegado la madurez o, probablemente, como el Benjamin Button de F. Scott Fitzgerald, él empezó como una gran estrella y luego comenzó a vivir de manera normal.


Aún era personaje de televisión cuando lanzó Telegraph (2005), su primer álbum, y si bien su apuesta por la música ha sido intermitente, en años recientes la ha abrazado con denuedo y más formalidad cuando se percató de que el papel de eterno adolescente era banal. Esta noche, acompañado por un grupo de rockabilly clásico (sax, batería y contrabajo), Jared Drake Bell, como consta en su acta de nacimiento, entrega temas de su discografía, pero hace énfasis en Ready Steady Go!, su más reciente placa. “No había encontrado un sonido que me excitara, entonces pensé que debería regresar a las raíces, ir a aquello con lo que crecí, volver a lo que verdaderamente amo, tocar en lugar de preocuparme por lo que se escucha en la radio o lo que está haciendo otra gente”, comentó a dailycal.org.

Elvis Presley, Scotty Moore, Gene Vincent, Stray Cats y The Bellfuries son invocados, aunque tal vez algunos de los aquí reunidos no saben de ellos; sin embargo, tema a tema, canción a canción, su espíritu ronda el lugar.
No se trata de revisar clásicos ⎯aunque sí hará algunas versiones⎯, sino de una puesta en escena de composiciones de nuevo cuño, bordadas con hilos añejos, tejidas finamente por el guitarrista, y que se encarga de presentar con la actitud de quien desea labrarse una nueva historia.
La imagen del cantante-guitarrista es limpia, pero la música tiene mucha suciedad, la sensualidad se desborda y una cauda de ritmos grasientos pone a hervir a la asistencia que le festeja todo, pero él ha dejado atrás los gestos gratuitos, la afectación, para vestirse de rocker a la vieja escuela.
Hay baladas, aunque pocas. Bell derrocha energía, pero también abre espacio al lucimiento de sus acompañantes. El sonido del contrabajo imprime una resonancia muy natural a las canciones, y el sax, cuando aparece, no duda en convocar al erotismo. Cuando éste y el contrabajo dialogan, crean momentos de un rock clásico, imbatible. Drake no es un virtuoso con las cuerdas, pero las pulsa aceptablemente y la comunión con sus fans es incontestable.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Al despedirse en un falso final, los gritos que exigen más son sustituidos paulatinamente por el cántico de sus admiradores, quienes demandan un encore. Cuando reaparece, en su rostro se advierten rastros de emoción; hace rato el vocalista dijo adiós a la adolescencia; hoy reafirma esa despedida y confirma que también ha quedado atrás la pubertad sonora.




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