viernes, 19 de febrero de 2016

Charlie Zaa: Una puerta en el tiempo

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Mi mejor regalo tour / 19 de febrero, 2016 / Función única / 2:10 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S. A. de C.V.

Fernando Figueroa
Para quienes conocen a fondo la trayectoria de Charlie Zaa, su espléndida y variada actuación de esta noche en el Lunario no es una sorpresa. Se trata de un artista de los pies a la cabeza, con voz privilegiada, absoluto dominio escénico, sencillez a toda prueba y, de pilón, maneja varios géneros musicales.


A nivel popular, al colombiano se le ubica como el joven que en 1996 alcanzó la cima gracias al álbum Sentimientos, en el que recreó boleros exitosos de Julio Jaramillo (el ecuatoriano que partía el queso en buena parte de Latinoamérica, a finales de los cincuenta y principios de los sesenta). La fama de Zaa se agigantó con Un segundo sentimiento (1998) y Ciego de amor (2000), entre otros materiales.

Vendió siete millones de copias en total y su vida se desbarrancó, tal como él mismo lo comenta en público. Estuvo casi un lustro fuera de circulación, pero aprovechó ese tiempo para poner los pies en la tierra y ordenar sus ideas. En 2015, grabó Mi mejor regalo, disco que se planeó como un reconocimiento en vida a Joan Sebastian, pero ante el fallecimiento de El Poeta del Pueblo se convirtió en homenaje póstumo.
Los arreglos de Mi mejor regalo tienen que ver con la bachata y en vivo suenan grandiosos con la potente banda, compuesta de requinto, guitarra, bajo, dos teclados, batería, percusiones y un par de trompetas. El compositor de Juliantla, Guerrero, se hubiera emocionado al conocer un tributo de tal calibre.
Agradable como pocos, Charlie Zaa confiesa que tenía cierto temor de presentarse nuevamente ante el público mexicano, luego de casi diez años de ausencia. “Pero valió la pena regresar, porque los tiempos del Señor son siempre exactos”, dice conmovido. Añade que desde niño se identificó con nuestro país, sobre todo gracias al cine, medio a través del cual conoció a Pedro Infante. Con “Flor sin retoño” evoca al ídolo de Guamúchil. “Entrega total” y “Esclavo y amo” son en honor a Javier Solís, “el cantante preferido de mi padre, que también fue cantante”.
Una vez cubierta la cuota de boleros, el artista sudamericano le mete lumbre a la noche con varias cumbias, interpretadas a tambor batiente. No podría ser de otro modo si se toma en cuenta que a los dieciséis años inició su carrera como vocalista del grupo Alma de Barrio, de ahí brincó a la orquesta Guayacán y en algún momento grabó nada menos que con Niche.
Con ese bagaje sobre sus espaldas, Charlie Zaa pone a bailar a un buen número de sus fans, y él mismo ofrece la muestra con movimientos frenéticos y sensuales. Aquí habría que mencionar otra virtud del intérprete: canta con mucho brillo a capella, y en varios momentos repite fragmentos sin decirle agua a va a su grupo, mismo que se adapta a las exigencias de inmediato, creando así los típicos momentos de euforia desbordada que sólo se producen cuando varios virtuosos hacen clic en un escenario.
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
La gente sale del recinto moviendo los pies de otra manera, no con el caminado normal sino al ritmo de las noches bogotanas. 

Programa
Intro / Un disco más / Niégalo todo / Ódiame / Flor sin retoño / Que nadie sepa mi sufrir / Esclavo y amo / Entrega total / No me toquen ese vals / Una noche más / 25 rosas / Rumores / Secreto de amor / Un idiota / Sin sentimiento / La rebelión / La pollera colorá / Cali pachanguera / Digo yo / Nuestro juramento / Senderito de amor.


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