sábado, 20 de febrero de 2016

Atl: Una tardeada llena de amor


El inicio / 20 de febrero, 2016 / Función única / 1:15 hrs. de duración / 
Promotor: Javier Garza Gutiérrez.

Fernando Figueroa
Vanesa entra a la estación del Metro Auditorio con un ramo de rosas blancas y rojas que aprieta contra su corazón. Ella y unas amigas descienden por la escalera eléctrica, al mismo tiempo que platican lo que acaba de suceder en el Lunario del Auditorio Nacional.

Si retrasamos varias horas el reloj, se puede ver a esas adolescentes cuando muestran sus boletos para entrar a ver el show denominado El inicio, igual que el primer álbum de Atl (agua en náhuatl). Él es un cantante y compositor mexicano de dieciocho años, quien se dio a conocer en las redes sociales con un pop que remite a dos Justin: Bieber y Timberlake.

Atl no necesita salir al escenario para provocar gritos de histeria colectiva. Le basta con sacar un brazo entre bambalinas y tomar una foto con celular para que las admiradoras deduzcan que se trata de su ídolo. Los decibeles se multiplican cuando surgen cuatro bailarines y la estrella de la tarde. En efecto, estamos hablando de una tardeada, con refrescos y palomitas en la barra. Los pocos adultos deambulan en la parte trasera del recinto y también beben sodas de naranja, limón y cola. Obviamente son los papás de quienes se desgarran la garganta a unos cuantos metros de distancia.
A la mitad del concierto, Atl comenta que esta presentación estaba prevista para llevarse a cabo el 14 de febrero, pero se pospuso para hoy (el cierre de calles por la visita del papa Francisco motivó el cambio). Propone que, de cualquier modo, celebremos el Día del amor y la amistad. Sin embargo, hay un pequeño problema: “no tengo novia”, afirma.
Todas las aquí presentes muestran el deseo de resolver de inmediato esa carencia tan lamentable; sin embargo, él sólo escogerá a una de entre la multitud, según anuncia. Se pasea de un lado a otro del escenario y, de pronto, señala a una dama de cabello negro y largo. Ella sube y lo primero que le pregunta Atl es cómo se llama; la tímida respuesta apenas se escucha: “Vanesa”.
El nombre de Vanesa se convierte en una daga para cientos de jovencitas que, de un momento a otro, la ven en buena onda como una rival de carne y hueso (las fans, autodenominadas rewinders, tienen un decálogo de buen comportamiento que nadie rompe). Para la afortunada hay un ramo de rosas blancas y rojas, más la dedicatoria de una canción: “Dime que sí, dime que no”. Todo esto también lo testifican miles de personas que ven el concierto en vivo a través de la televisión. Afuera del Lunario hay un sofisticado equipo de transmisión que manda la señal vía satélite; adentro, dos jóvenes conductores recogen impresiones de las chicas que aman al intérprete.
Una de ellas se llama Yatziri. Durante varias semanas ahorró para adquirir su boleto VIP y algún souvenir oficial de los que venden en el vestíbulo: chamarras, playeras, gorras, pulseras, plumas y hasta almohadas con la imagen de Atl, como para soñar con él todas las noches y que, en vez de Vanesa, él diga otro nombre y festejen juntos el próximo día de los enamorados.

Programa
Intro / Take my Hand / Caleidoscopio (pop) / Mi reflejo / Vuelo / Medley (covers hits) / Date cuenta / Medley acústico / Dime que sí, dime que no / Medley urbano / Sola / Caleidoscopio (urbano) / Rewind / Déjame entrar / Algo irreal.

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