jueves, 7 de enero de 2016

Odin Dupeyron: El líder de la manada

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

¡A vivir! Décimo aniversario / 7 de enero, 2016 / Función única /
 2:40 hrs. de duración / Promotor: FR Producciones S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
A finales del siglo pasado, Odin Dupeyron debía ocho meses de renta y sus ahorros se limitaban a “unas cuantas monedas”. Hoy celebra una década de representaciones ininterrumpidas de su monólogo ¡A vivir!, frente a un Auditorio Nacional abarrotado, es decir, diez mil espectadores, mil por cada año de éxito.


La primera función de ¡A vivir! fue en el teatro Rafael Solana, del Centro Cultural Veracruzano, donde le fiaron la renta. Los asistentes al estreno hicieron muy buena promoción boca a boca y la gente empezó a preguntar cuándo habría una segunda presentación. Entonces, Odin rentó el teatro Ofelia por una noche y desde entonces no ha salido de ahí, además de recorrer casi toda la República con llenos continuos.

Alrededor de esta obra se ha creado una especie de cofradía, compuesta por admiradores del actor que no se conforman con verlo una sola vez; muchos de ellos han repetido la experiencia en tres o cuatro ocasiones, pero hay otros de veinte, treinta o más veces. El récord lo tiene un fan que se acerca al centenar de asistencias.
En mayo de 2011, Dupeyron celebró mil representaciones en el Teatro de la Ciudad. Cuando pensó en el Auditorio Nacional para festejar diez años de ¡A vivir!, mucha gente le dijo que estaba loco, pero otros le auguraron un triunfo como el que se produce esta noche, con un final muy conmovedor pues los padres del actor son los encargados de develar la placa conmemorativa. El papá, Humberto Dupeyron (célebre por su representación de El gorila), llega al escenario en silla de ruedas porque padece esclerosis múltiple, tal como lo comenta su hijo en público. Don Humberto dice que “la presentación de un monólogo ante diez mil personas, no tiene antecedentes dentro del teatro mexicano ni a nivel mundial”. A Sara Navarrete, madre de Odin, se le quiebra la voz al expresar lo orgullosa que está de su hijo.
Odin Dupeyron recuerda que fue un niño que le dio mucha lata a su madre, quien ahora trabaja con él en asuntos administrativos. También comenta que, a pesar de todos los defectos que puedan tener sus padres, los ama “porque nadie estudia para ser papá o mamá, y si ellos se equivocan no lo hacen voluntariamente; ninguna pareja se pone de acuerdo para eso: ‘oye, vamos a traumar a este cabrón’; ¡claro que no!”
El público celebra las ocurrencias del anfitrión, quien escribió su monólogo a partir de experiencias personales, aunque con una buena dosis de ficción. ¡A vivir! cuenta la historia de un hombre llamado Marciano, quien asiste a un curso de superación personal y en la sesión de despedida expone lo que ha sido su vida hasta ese momento: infancia difícil con padre autoritario y mamá adorable que huye del esposo y abandona a sus hijos.
Marciano templa su carácter a partir de las enseñanzas que su madre sembró en él durante sus primeros nueve años de existencia. En cuanto le es posible, el protagonista deja la casa paterna e inicia una vida en libertad plena.
En el programa de mano se lee que la función especial por el décimo aniversario no es sólo una celebración del actor y escritor sino “de todos los que están aquí con una esperanza, con el gusto de estar vivos a pesar de todas las dificultades. Esta noche es, en fin, de quienes nos reconocemos como manada. Porque su presencia aquí es el aullido que confirma que en este mundo… no estoy solo”.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Antes de que se abriera el telón, la actriz Dalilah Polanco anunció las tres llamadas de rigor y contó pasajes de su amistad con Odin Dupeyron, a quien conoce desde hace veinte años (“me despertaba a las tres de la mañana para contarme por teléfono algo que acababa de escribir”). Con buen humor lo definió como “un maestro, un gurú, un sensei que le ha cambiado la vida a mucha gente”. Polanco le pidió a los asistentes que apagaran sus teléfonos celulares y se dispusieran “a subir a una montaña rusa de emociones”, donde la risa y el llanto se alternan para recordarle a la gente que, por fortuna, aún está viva.

La voz de Furcio
Dante Humberto Jorge Iván Odin Dupeyron Navarrete nació en 1970, en la ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Educación Artística de Televisa (CEA); participó ocasionalmente en programas como Chespirito y Dr. Cándido Pérez, y en las telenovelas La pícara soñadora y Cenizas y diamantes. También escribió sketches de No se rían que es en serio.
Durante muchos años estuvo detrás de dos personajes muy singulares de la televisión mexicana: Pancho Contreras, el títere azul de Plaza Sésamo, y Furcio, el muñeco que daba nombre a un programa conducido por Pedro Armendáriz hijo.
Dupeyron es autor del libro Y colorín colorado, este cuento aún no se ha acabado, que ha vendido más de trescientos mil ejemplares, así como del volumen ¿Nos tomamos un café?, “que no es un bestseller, pero se vende bien”, según ha comentado.
Además de ¡A vivir!, es autor de Veintidós, veintidós, otra obra con gran éxito de taquilla, en la que actúa al lado de Mauricio Ochmann. (F.F.)



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